Este domingo, Susana Giménez presentó su segundo gran especial del año: viajó a Acapulco para visitar a su gran amiga Verónica Castro, en lo que fue un programa lleno de anécdotas, risas y muchas aventuras.

Ambas realizaron un recorrido único por esa maravillosa ciudad mexicana. Fueron días de actividad intensa y mucho humor reflejados en este especial imperdible.

Se tiraron en tirolesa, corrieron una carrera en moto de agua, nadaron en mar abierto, cantaron en un karaoke con público, tuvieron una clase de pesca y disfrutaron de una degustación de tequila. 

"Sos mi hermana y amiga", le agradeció Castro a Susana, que viajó acompañada por su hija Mercedes.

En una de esas charlas, Susana le confesó a Castro que dejó el alcohol porque en una ocasión se sintió mal después de tomar. "Hace tres meses que no tomo. Ni una gota. Un día me sentí muy mal después de tomar y lo dejé", aseguró la diva argentina.

En otro tramo del especial, Castro relató su dura infancia, en la que llegó a comer comida del suelo. "Cuando algún político me habla de hambre, me pongo brava. Odio a las personas que hablan sin saber. El hambre es terrible. Te entra la locura, el nervio. Entiendo a la gente uqe puede matar por un pedazo de pan", expresó Verónica. 

 

Obviamente que en su visita a México, Susana probó el tequila y Verónica la invitó a una clase abierta de mezcal, una de las bebidas más populares en el país azteca. 

Otro momento de complicidad y muchas risas fue cuando ambas divas se animaron a un karaoke con público en vivo.

De paseo en barco, Susana demostró su destreza para manejar un jet ski. Luego se tiro al mar y flotó relajada.

Sobre el final del especial, Susana y Verónica culminaron sus jornadas de actividades en la pileta tomando un trago con una vista impresionante de Acapulco.

El condimento especial lo dio Mercedes, la hija de Susana, quien por primera vez hizo una entrevista en televisión y sometió a su madre y a Verónica a un picante ping-pong de preguntas y respuestas.