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Sin grandilocuencias, “Magnífica” es un producto conciso y muy bien estructurado desde la puesta en escena y que en esa línea ascendente, encuentra, también, en la interpretación, el humor, la coreografía y los bailes, puntos a favor que erigen al espectáculo en un menú atractivo de variado entretenimiento.

Se conoció en la temporada de verano en Mar del Plata y ahora se puede apreciar en la cartelera del nuevo teatro Astros. La propuesta, como señalamos, no atesora más pretensiones que la de plasmar un producto que pueda cumplir con el abc del universo del show: divertir al espectador.

Carmen Barbieri, uno de los pilares fundamentes (junto a Moria Casán) de la revista porteña de los tiempos que corren y conocedora a ultranza del devenir histórico de este género que cautivo, en épocas lejanas y otras no tan distantes, pergeñó un trabajo a su medida (no física) artística. Y, en este sentido, el material que presentó es óptimo.

Se cuenta, además, con el aporte experimentado y dúctil de Valeria Archimó, quien nos vuelve a deslumbrar con su creatividad, movimiento y buen gusto arriba de un escenario. El sentimiento circense, en tanto, está rescatado en la participación del Bicho Gómez, aquel otrora Payaso Mala Onda, que hacia las delicias de una audaz y transgresora pantalla comandada por el inolvidable Jorge Guinzburg. Cabe destacar que Gómez trae la cultura de aquellas itinerantes carpas con juego y búsqueda por el humor.

Valeria Archimó, Federico Bal, Carmen Barbieri, El Bicho Gómez y Sol Pérez

Forma parte, en definitiva, de esa querible pléyade de cómicos de legua, aquellos cómicos del balneario, a saber como José Marrone y su pareja Juanita Martínez, que luego encontraron en la emblemática sala del teatro Florida (clase “c”) ubicado en la galería Güemes, ámbito predilecto para testimoniar una acción más zafada que lo que podía encontrarse en el teatro de revistas de ese entonces, época de oro, para más datos.

Y la dinastía Barbieri continúa: Guillermo, valioso compositor tanguero y guitarrista de Gardel; Alfredo, cómico insoslayable de la revista y el cine; Carmen, vedette y puntal, desde hace tiempo de sus propios espectáculos y Fede, triunfador en dos ediciones del "Bailando", buceador de los paradigmas del género revisteril y protagonista en formación de la huella de su padre: Santiago Bal. Su aporte gana en simpatía, mientras que su estética artística va dibujando en sus monólogos un fuerte vínculo con la platea.

Carmen Barbieri y Federico Bal

En tanto Sol Pérez, 'la chica del clima' y de fuerte exposición física en las redes sociales hace su debut como nueva atracción en estas lides. Le pone onda y esfuerzo en un rol tan complejo y exigente en el mundo de las plumas y que tuvo, precisamente a Nélida Lobato, como una de sus exponentes mayores. Si toma conciencia de ello, seguramente llevará a cabo, en el futuro inmediato, otro tipo de desafíos.

En el canto, Marcela Wonder, surgida hace unos años de un reality, abreva en el territorio melódico, en el pop y en el jazz, atributos de generosa búsqueda creativa. En tanto, Chuli Toscano expone una voz dirigida con mucha contundencia al público adolescente.

"Magnífica"

Por su parte la sociedad de Hernán Figueroa y Leandro Orowitz nos devuelve aquella pátina de sonrisas ingenuas de los queribles bufos de los escenarios porteños. Las chicas tienen, también, su sitial de honor: Jacqui Pietrani y Rebeca Vázquez, seducción aparte, son pilares en el protagonismo de cada uno de los cuadros de baile. Impecable correspondencia logran también Bianca Iovenitti, Sofía Grilanc y Nuria Sanrroman. Los muchachos no le van en zaga: Pier Fritzsche, Pablo Bataglia, Fran Arriaga, Anderson Ferreyra y Facundo Arrigoni brindan testimonio de un juego coreográfico de muy buen nivel.

Para el final, la forja de los valientes. Carmen Barbieri sostiene muy arriba el estandarte de un género artístico que se renueva más allá del paso del tiempo y las duras condiciones económicas.