@AnaliaCab

Ya se habló mucho de "Emily in Paris" cuando se estrenó su primera temporada. Tan adorada como criticada, las aventuras de esta joven ejecutiva de marketing estadounidense que se instala en la capital francesa no pasaron desapercibidas. Desde "frívola" hasta "irrespetuosa" con los franceses, pasando por "ridícula", sus detractores no le ven ninguna cualidad, algo por de más injusto.

El estreno de su segunda entrega en Netflix muestra, sin perder el tono liviano de esta comedia romántica que tiene al famoso Darren Star como showrunner, un crecimiento "a la fuerza" de la chica simpática y voluntariosa pero algo torpe que es Emily Cooper. Star tiene entre sus éxitos series como "Beverly Hills 90210", "Melrose Place" y "Sex and the City", lo cual nos da una pista sobre lo que queremos encontrar. Es tómalo o déjalo.

Lily Collins es la actriz perfecta para el papel. Tironeada entre lo que cree que está moralmente bien y sus sentimientos que la atraen hacia Gabriel, el novio de su amiga, sufre a la vez que disfruta del encanto parisino. Y eso, al igual que la primera temporada, se agradece: la ciudad Luz se ve magnética, de día y de noche. Emily la recorre montada en increíbles tacos o a bordo de una glamorosa Vespa para la que tiene que idear una campaña publicitaria.

Camille (Camille Razat) y Emily (Lily Collins" en una merienda parisina. (Foto: Netflix)

Todavía padece sus dificultades para aprender francés, lo cual le vale miradas de desprecio sobre todo de su díscola jefa, que parece detestarla y al mismo tiempo ¿quererla?. Sin embargo Emily es persistente, y está decidida a hablar fluidamente "el idioma del amor". Justamente en las clases de francés conocerá a alguien que, quizás, pueda sacarla del triángulo amoroso que la atormenta aunque claro, nada será fácil para ella.

La protagonista, hija del cantante Phil Collins, tiene 32 años aunque aparenta varios menos. Hace poco habló en una entrevista con Variety sobre esta segunda parte y explicó que "la temporada 1 nos permitió un escapismo cuando salió, sentí que eso era algo que debía continuar porque trae alegría y risa en un momento en el que más lo necesitamos".

La serie es un desfile de moda en cada escena. (Foto: Netflix)

Consciente de que la ficción es de "consumo rápido", la actriz le pone mucho carisma y logra que simpaticemos con esta chica que no deja de cometer errores bientencionados. Salvo quizás para un adolescente, resulta obvio que en cualquier trabajo "real", no duraría ni dos semanas.

Otro de los rasgos típicos de "Emily in Paris" es el verdadero desfile de modas que regala en cada escena. Todos sus personajes, especialmente las mujeres, están vestidas "para matar" con looks que se ven en las pasarelas. Impecables, soñadas y sí, poco reales.

Sin embargo, para quien sí se enganchó con esta ficción, hay momentos "guau" y resulta inevitable que la naif Emily aprenda a hacerse cargo de sus decisiones.

¡Mirá el trailer de "Emily in Paris 2"!