Luego de que Adabel Guerrero se convirtiera en mamá de Lola, su vida se hizo más difícil. Por este motivo decidió alejarse de las redes sociales. A través de Instagram, la bailarina publicó unos mensajes que alertaron a sus seguidores: "Hola! Me voy a alejar un tiempito de  Instagram porque no estoy pasando un buen momento. Prontito regreso. Los quiero". 

En el medio de rumores de crisis con su marido, Martín Lamela, Guerrero volvió a las redes y explicó los motivos por los cuales decidió tomar distancia del mundo virtual, como también desmintió la separación con el futbolista en una transmisión en vivo de Instagram: "Que salgan por todos lados a decir que nos separamos no estuvo bueno, él se molesta y tiene razón, más allá de que tuvimos nuestra charla. Es parte de ser conocido. Quiero contarles que no estoy separada de Martín, que ahora estamos mejor. Tuvimos que ponernos de acuerdo en algunas cosas, pero normal, como cualquier otra pareja".

 

 

"Pasé una crisis muy fuerte con la llegada Lolita. Sabía que iba a pasar, que me iba a obsesionar en cuidarla, los primeros días sobre todo. Yo ya lo esperaba. Porque cuando yo amo mucho a una persona me obsesiono con cuidarla porque me da miedo que le pase algo o perderla, como ya perdí a un montón de seres queridos… Imagínense lo que es un hijo, ¡la sensación! Para mí que era tan nuevo, no tengo idea de un bebé... no sabía que se hacía, cómo se cuidaba. Me obsesioné con el tema de los gérmenes, no quería que nadie se acerque, que nadie me la toque, es cierto todo lo que se dijo, no quería que nadie la toque. Y me la banco porque eso fue así, y me la re banqué porque mi marido se enojó conmigo y me la recontra banqué de que nadie se acerque a mi bebé hasta que cumpla el mes", continuó. 

 

 

"Necesité aislarme un poco en todo sentido, hasta con mi marido. Estuve todo un día en mi habitación llorando; pensando… necesitaba pensar y organizar mi cabeza, que la tenía muy desorganizada. El tema de no dormir hace también que no pienses bien y en esos momentos es mejor no decir nada. Porque si decís cosas en momentos de confusión, puede ser que te arrepientas. Hay que analizar lo que está pasando antes de hablar. Preferí no hablar y después arrepentirme", dijo. 

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