Por @perez_daro

Acostumbrados a mutar disco tras disco, Babasónicos hizo una carrera de la deconstrucción. Si bien podría dividirse su trayectoria en etapas, también habría que hablar de los intervalos sobre la trascendencia de su obra, aunque sus integrantes se sientan fuera de esa discusión, más preocupados por no aburrirse de ellos mismos.

En charla con DiarioShow.com, la banda habla de sus necesidades, que hoy los tiene a paso firme presentando "Impuesto de fe" y "Repuesto de fe", sus últimas producciones. "Al hablar de tus canciones, el problema no es la cantidad sino la calidad, porque está bueno que una pregunta sea mínimamente competente para que te fuerce a pensar algo, confrontar lo que los demás creen de tu obra y de esa manera discutirlo. Cuando hacés obras, las hacés para eso, para afrontar el roce de tu epidermis en la discusión con los demás. Vos opinás que el mundo es de una manera y los demás sienten que es de otra. Yo doy el debate, después no me importa recibir la opinión. Pero lo doy planteando una devolución". Así declara de entrada Adrián Dárgelos, vocalista de Babasónicos.

El cantante también habló de la búsqueda por "travestir el sonido" que ya crearon, pues "Impuesto..." y "Repuesto de fe" son nuevas versiones de temas ya editados. "Salir de la zona de confort, incomodarte, es desnudar el mecanismo y poder jugar por una ventana de tiempo a ser otro como una impostura. Nos termina poniendo en una situación que está buena porque nos da un elemento de cambio rotundo para hacer nueva música, por ejemplo. Es costoso aprender las cosas nuevas, rehacerlas, no teníamos por qué modificar las cosas y sin embargo lo hicimos. En cierta forma es deconstruir y mostrar cosas diferentes. Es una declaración de principios y también imponerte reglas de juego que en corto plazo te modifican el resultado de apropiación con la música".

Si bien saben que su perspectiva a la hora de hacer y editar canciones es única, Adrián declara que "no levantamos una bandera porque la independencia a mí no me parece un valor. Si bien es cierto que hay un manejo caprichoso de las riendas de tu espectáculo y tu obra que no corresponde con las ventajas de mercado o no corresponde con la oportunidad, sino con el tiempo y el delirio en el que vos explayás tu música y cómo la sacás. Esos juegos que vertimos con todos los elementos es lo que te hace un actor y no un intérprete de la realidad. No te ponen en ese lugar. Proponés".