Por Martín Pérez 

@perez_daro

El trabajo de hormiga es más valioso que los logros apresurados. No sólo porque la armonía de un camino hacia arriba es más confortable que una escalera empinada, sino también porque lo que se atraviesa, enseña. Manu Orellana y Pelu Lucca entienden muy bien esa diferencia, y la conocen por los hechos: hace casi 20 años comenzaron a transitar su camino en la música como dúo, pero recién en 2016 recibieron el premio consagración de Cosquín y un año más tarde, el mismo reconocimiento en Jesús María.

En charla con DiarioShow, los artistas declaran que si bien no se trabaja para conseguir premios, son un mimo importante porque “no lo esperábamos para nada. Y no por hacernos los humildes, sino porque hace muchos años íbamos a Cosquín, y era un año más. Se ha dado este reconocimiento por todo lo que hacemos, en la respuesta del público del festival, que es algo que nos gusta más. creemos más por la trayectoria, y los discos, y en como venimos trabajando. A nosotros no nos cambia la forma de trabajar, vamos a seguir presentando canciones nuevas. Sí es verdad que ayuda, porque la consagración de Cosquín te abre puertas que antes no se abrían. Es cierto, pero nunca vamos a abandonar ese camino”.

La confesión la realiza Manu, que también destaca que “uno que viene tocando y creando hace mucho, siente que esta clase de premios te da la posibilidad de estar un poco más. Pertenecemos a una generación de artistas santiagueños que hacen muchas cosas. La pesada santiagueña, Enrique Marquetti, Marcelo Mitre, Dúo Turayqui y Reflejos del salitral. Ellos la vienen peleando como nosotros desde hace tiempo”.

Parte de una nueva ola de folcloristas en una provincia que es órgano esencial en la estructura folclórica nacional, el Dúo Orellana Lucca no siente como peso haberse criado entre patios de guitarreada y chacareras para forjar su nombre.

Pelu explica que “después de la cantidad de poetas, compositores que ha dado la provincia, algunos que siguen, es complicado mantener ese legado, pero nos ha tocado trazarlo sin sentirlo como una responsabilidad extra, nos hemos dedicado a cantar y componer nuestros discos. No creemos en los artistas que son reconocidos de un día para otro, o simplemente por haber nacido en determinado lugar. Si no es un producto armado, las cosas se dan paulatinamente, por la historia de determinado tiempo que caminás”.

Tomar las decisiones de a dos puede ser un tanto difícil a la hora de componer y arreglar, pues cada individuo posee una energía que no siempre va en el mismo carril que la del otro. Con tantos años de carrera, el dúo que se presentará el 14 de octubre en Niceto Club, aclara que “tratamos de complementarnos y ceder, cada uno tiene que hacerlo. Sino no se puede construir nada. Al principio costaba ese tire y afloje, pero con el tiempo vas armonizando más todo ese camino, y el resultado siempre es positivo. La gente se alegra mucho cuando sacamos un disco, y al mismo tiempo nosotros nos preguntamos eso, a pesar de lo difícil que sea, es una necesidad entre la gente y lo que vos querés. Con ‘Hermanos’, nuestro último trabajo discográfico, llegamos a un punto en que tratamos que las canciones queden a gusto de los dos, que se equilibre. Por eso no vamos con las cosas armadas al estudio, le damos prioridad a nuestros temas y a la espontaneidad para que sea más genuino”.