Conocemos a Abel Pintos desde que era pequeño y engolaba la voz para cantar como Mercedes Sosa. Pasó el tiempo y al crecer se dio cuenta que la mejor manera de homenajearla era construir un camino único, diferente al del resto. Hace algunos días, entrevistado por DiarioShow.com, el cantante había dicho que su ciclo “Universo paralelo”, en el que tocaría con una orquestaera un gusto que se quería darse dentro de su carrera. Pero los gustos, bien adentro de cada uno e incluso de manera inconsciente, son necesidades que generan un gran empuje.

La voz de Abel Pintos + Una orquesta = Un show imperdible.

“Cuando ya me empiece a quedar solo”, de Sui Generis, tuvo una versión cantada por Mercedes Sosa, y un buen día fue escuchada en una disquería por un pequeño Abel que nunca pudo soltar esa voz de La Negra. “Esta canción es la única de este concierto sinfónico que no me pertenece, y estuve esperando una vida para encontrar el momento indicado para hacerla”, contó al presentar el tema, que no pudo haber tenido mejor puesta que la de aquella primera fecha en el Movistar Arena. Pintos quería el marco ideal para poner en su interpretación lo que sentía al escuchar esa canción tan especial y, para eso, recurrió a la sonoridad de la orquesta y los arreglos compuestos por el director Guillo Espel que le dieron todos los colores necesarios para lograrlo. Abel, con mucho recorrido en shows a lo largo de más de 20 años de carrera, no aguantó la emoción al compartir con su gran familia ese ansiado momento. Un sueño más que cumplido.

El increíble espectáculo sinfónico de Abel Pintos.

“Nos vemos en la música”, dice siempre en sus presentaciones el artista, con la intención de encarrilar a su público en un viaje, una experiencia. No se trata del ídolo junto a los fanáticos, sino de una puesta simbiótica, de entrega mutua. Así lo concibe y de esa manera lo toma su público. Este gusto de Abel, ahora compartido con una audiencia más acostumbrada a otro tipo de vivos y con más euforia, fue llevada al terreno de la sutileza, del detalle, de lo frágil.

Las primeras afinaciones de la orquesta generaron en el público abelero los primeros aplausos, anticipados, sí, pero llenos de ansiedad. Ahora los nervios eran compartidos. “Tanto amor” como introducción instrumental, con guitarra, cello, oboe y violín empezaba a generar el clima intimista que tendría todo el concierto. “Me preguntaron si quería decirle a ustedes algo respecto al show, pero yo no quiero decirle a ustedes como tienen que vivirlo”, confesaría Abel tras los primeros temas. Es que la cuestión orquestal, muchas veces música de cámara, suele guardar una parsimonia que se confunde con el respeto, y se aleja de la energía del público que se puede limitar a aplaudir. Pero en “Universo paralelo”, la gente acompaña como un coro a la instrumentación y al solista en voz.

Abel Pintos en un show sutil, detallista y frágil.

“No me olvides” y “Flores en el río” fueron las primeras descargas de esa sutileza, temas que pregonaban un recital cálido pero apacible. Para romper ese esquema, sonó en tercer lugar “Pájaro cantor”, una canción que generó más sorpresas a los asistentes. Entre los momentos mágicos que se vivieron, vale destacar el medley “El sabor del mar”/“Milagro en la cruz” que, de esencia folclórica y mixturada con los nuevos arreglos, elevó a otro nivel las composiciones creadas para “Sentidos” y “Reevolución”, dos de los grandes discos del artista en su etapa anterior a la de mayor popularidad.

“100 años”, conocido también por ser tema principal de "Argentina, Tierra de Amor y Venganza" tuvo su versión más desgarrada y melodramática, con un final a los gritos de emoción que son de esos que llegan a los corazones de la gente. Pasarían más clásicos, con “Once mil”, “El mar” y “Yo ya estuve aquí”, está última con final épica cantado por todos los presentes. También, llegó un primer falso final con “Como te extraño”.

“Un concierto no es un concierto si no se pudre un poco”, anticipó ya cuando la noche había atravesado dos docenas de canciones y era el turno de “Reevolución”, tema que no parecía cuadrar dentro de la temática (es un rock/ska originalmente). Sin embargo, como todo se trataba de celebrar, nadie podría poner alguna objeción. En ese ambiente festivo, como es su costumbre, Pintos se da el lujo de repetir canciones y, así finalizó, con “Pájaro cantor" y “Como te extraño” en versiones de despedida.  

Tangencialmente a lo que será su disco nuevo, este recreo de Abel Pintos es una resignificación más en su carrera, que aunque parezca una mera distracción, el "Universo Paralelo" es también parte de su gran obra, la cual fue del folclore más tradicional, luego paseó por el rock, el pop, lo melódico, hasta convertirse en un virtuosismo sin género. Que continúa sin final, en un largo camino sinfónico de reinvención.

Ver más productos

Ambrosio fue quien introdujo en Occidente el canto alternado de los salmos.

La Iglesia recuerda hoy a San Ambrosio de Milán

El llamativo faltazo de un hombre clave de Macri en su despedida

El llamativo faltazo de un hombre clave de Macri en su despedida

La devoción del Papa por la Virgen.

La devoción del Papa por la Virgen

Ver más productos