@RFilighera

La Negra Mercedes Sosa no anduvo con chiquitas. Para ella, Jairo fue "la mejor voz argentina". Es que Jairo forma parte de esa pléyade de trovadores que se convirtió en "profeta en su tierra" luego de triunfar a nivel internacional y de haber rendido todas las materias en los auditorios más exigentes del mundo. Pergaminos que en definitiva corroboró, luego, en su terruño natal con talento, esfuerzo y vocación. La vida de Jairo conlleva, en definitiva, ribetes de particular aventura. Como cuando se volcó de lleno al descubrimiento de la música siendo apenas un adolescente del interior del país y la apuesta fue fuerte. Desde el laborioso y bello pueblo de Cruz del Eje hacia Europa en una suerte de travesía que intentaba, seguramente, emular las aventuras de los personajes de la pluma emanada del escritor polaco Joseph Conrad. 

Jairo (71) está cumpliendo 50 años con la música. Un verdadero acontecimiento que pone en evidencia una enorme aventura, la de un trovador  que siempre está dispuesto a sembrar conciencia de las cosas sencillas y comunes. Como el pan arriba de la mesa, el paradigma más contundente de una jornada  marcada por el trabajo, el esfuerzo y los sueños de una existencia mejor. Este, puntualmente, es uno de los paradigmas del artista del pueblo. 

SU VIDA Y CARRERA

Mario Rubén González nació el 16 de junio de 1949. Antes de los 20 editó su primer álbum con el nombre de Jairo y que lo acompañaría a lo largo y a lo ancho de su trayectoria. En pleno desarrollo de 1970, junto a un compañero de la secundaria, descubre- magia y misterio mediante- la esencia de componer canciones. Distribuyen un demo de doce canciones a distintas productoras musicales; de esta manera consiguió grabar un disco simple con dos temas. En definitiva, "Los sueños, sueños son", más allá de las dificultades a que nos somete la realidad de la vida.

Si bien no llegan a generar la consabida aceptación con el público, no desesperan, son persistentes, no bajan los brazos y continúan en la brecha del camino. Precisamente, el socio artístico de Marito, Luis González logra, por ese entonces, un contacto que sera para ellos fundamental. Se comunica con el popular cantante argentino Luis Aguilé, radicado en Madrid. Puntualmente, Aguilé , en Buenos Aires, les concede una entrevista personal para escuchar el material grabado y queda, el creador de "Cuando me fui de Cuba", obnuvilado por la voz de Marito. Así dadas las cosas, le hizo llegar una propuesta que iba a consistir en grabar en Buenos Aires o, en su defecto, viajar a España.

Ya a nivel internacional, en 1971, el promisorio y ascendente Jairo ganó el primer Premio de la Crítica y el segundo premio en el Festival de la Costa del Sol. Ese mismo año fue contratado por el sello Ariola. Posteriormente, se presentan temibles nubarrones en el firmamento de nuestro país y a partir del golpe militar del 24 de marzo de 1976, Jairo decidió marchar al exilio en España y posteriormente a Francia.

Junto a María Elena Walsh y Julio Cortázar.

Luego, en ese devenir de esfuerzos y apuestas artísticas de gran envergadura, Jairo graba el que considera como uno de sus discos más logrados, y de este se desprenden canciones como  “Amigos Míos Me Enamoré” (le da nombre al álbum), "Vidalita porteña", "Había una vez" o “En Jaramillo”. Un album que, en definitiva, iba a marcar a fuego su carrera. Y los desafíos artísticos no cesan el camino del destacado juglar. Continua su trayectoria en 1975, al presentar “Jairo Canta a Borges”, otra de sus grandes producciones, material que cuenta con 12 poemas del genial escritor argentino Jorge Luis Borges y que, por otra parte, fue musicalizado por otros tantos compositores de la talla de Astor Piazzolla, Carlos Guastavino, Julián Plaza, Eladia Blázquez, Alberto Cortéz, Facundo Cabral, Daniel Piazzolla, Eduardo Falú, Rodolfo Mederos y Gustavo "Cuchi" Leguizamón. Un verdadero lujo.

Luego es contratado por un productor milanés y graba su primer disco italiano al que llama “Sogno”, que es el título en italiano de su canción “Es la Nostalgia”. Y en este mismo tiempo, Jairo es invitado a participar en el primer programa en color de la televisión argentina, los inveterados almuerzos de Mirtha Legrand y en esa oportunidad, conoce a Astor Piazzolla, para quien canta al final del programa la milonga “Jacinto Chiclana”. 

Otro de los hitos de su trayectoria: el disco navideño “Les Plus Beaux Noel Du Monce”, por el que fue distinguido con varios premios, entre ellos, el Disco de Oro por ventas.

Y su actividad no para en cuanto a sus presentaciones en todo el mundo. Por otra parte, graba su tercera placa en francés, “Jairo 1980”, y sale una edición especial de una producción registrada en vivo durante su tercera presentación en el Teatro Olympia y también le pone sello a su segundo disco en italiano y su cuarto en francés, llamado “Sinfonía”, material que será presentado en una gira por Italia, tanto en teatros como en la televisión. Y como si todo esto fuera poco,  ese mismo año graba su primera producción en alemán, compuesta por varias canciones con el cantante y autor francés Yves Simon.

Tres para la selección: Piazolla, Maradona y Jairo.

La carrera de Jairo se encuentra en un camino de pleno ascenso y gran ubicación artística a nivel mundial. La agenda artística de Jairo señala que graba, en 1981, con Astor Piazzolla varias canciones compuestas especialmente para él, por el propio Piazzolla y por Horacio Ferrer, entre ellas “Milonga del Trovador”, “Le Diable” y “Hay una ñiña en el alba”. Acto seguido será invitado a dar el puntapie inicial del partido disputado entre París Saint Germain, de Francia y Boca Juniors, de nuestro país. Precisamente, en ese momento, y ante la presencia de otro ilustre compatriota: Diego Maradona, el gran Astor Piazzolla a muy corta distancia, lo abraza y le grita: "¡Sos Nijinsky hermano!

La vuelta a la vida y a la democracia en Argentina. Año: 1983. En el super multitudinario acto realizado en el Obelisco por Raúl Alfonsín, Jairo le brinda su apoyo al dirigente radical y canta un verdadero emblema para ese entonces: "Venceremos". 

Un año después  y ya instalado, nuevamente, en Francia, Jairo graba en Francia un nuevo disco llamado “Le Diable".  Y para inaugurar la década de los 90, etapa, también, muy fructífera en el tránsito artístico de la popular figura,  estrena en el Teatro des Mazades de Toulouse “Revolver - El Fantasma del Río de La Plata", obra del propio Jairo y que será  fruto de su trabajo con Daniel Salzano y se encuentra dedicado a la memoria del más grande cantor de la música ciudadana de todos los tiempos, Carlos Gardel, en el centenario de su nacimiento.

Posteriormente, en 1997, Jairo se presenta en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, con las canciones de su álbum “Estampitas” y plasma una gira por diferentes ciudades del interior del país, realizando en total 45 exitosas actuaciones.  Jairo es, sin lugar a dudas, la consecuencia de una enorme trayectoria que engalana a la música y al arte argentino, revalorizando, por otra parte, nuestra identidad en todas las regiones del planeta. Jairo, un embajador de lujo en cualquier territorio del planeta.

Y, en esa suerte de continuidad creativa que el cantautor transita, cada día más, con el espíritu, el esfuerzo y la constancia de sus primeros pasos, presenta en 2014 "Propio & Ajeno", un álbum compuesto por canciones inéditas del propio Jairo y temas de otros músicos, entre ellas  "Corazón contento" de Palito Ortega, "Vagabundear" de Joan Manuel Serrat, "Ella ya me olvidó", de Leonardo Favio y "Como la cigarra", de María Elena Walsh. Una producción discográfica de gran calidad temática y que rubricó, por otra parte, un apoyo incondicional de nuestro público a la hora de elegir importantes discos en nuestras bateas. Y la leyenda no se agota, continua. Jairo, cada día cantar mejor y la música le brinda al trovador un más que merecido homenaje con su impar trayectoria.

Su paso por el cine

Aunque en menor escala en relación con su actividad central, Jairo ha tenido un recorrido por el mundo cinematográfico. Y al poco tiempo de convertirse en figura querida y respetada en el plano musical a nivel mundial, también tuvo la posibilidad de transitar su rol de actor en el universo de las cinematografías francesas y danesas. A modo de ejemplo se puede citar su participación en el filme "La balada de Linda", de Svin Gronlike, producción en la que también fue autor de las letras de las canciones. En tanto, en Argentina, Jairo puso su registro como cantante e intérprete en los siguientes filmes: 1980: "Locos por la música". 1993: "Funes, un gran amor". 1996: "Adios abuelo".

Exclusivo. Charla íntima con el artista

-¿Qué significado histórico y emotivo encierran tus 50 años con la música?

 - 50 años son muchos. Todo está en la felicidad de saber que hoy sigo experimentando las mismas sensaciones de los comienzos. El entusiasmo, las ganas. el deseo y la angustia que me provoca solo pensar que voy a subir a un escenario. La alegría y la sorpresa de darme cuenta que finalmente he hecho mucho más de lo que hubiera podido imaginar cuando grabé mi primer disco.

-¿Que imágenes suelen presentarse de tu infancia en el pueblo de Cruz del Eje?

- El de la infancia es un periodo que llevo marcado a fuego en mi memoria. La mía fue una infancia callejera, porque la calle era para nosotros como un inmenso patio de juegos. Aunque las imágenes más recurrentes son las relacionadas con mi familia. Y son muy importantes, teniendo en cuenta que cuando yo dejé el nido familiar tenía 14 años, es decir, cuando mi infancia tenía las horas contadas y empezaba la adolescencia.

-¿La siesta, el olor a tierra mojada, la vegetación, los pájaros constituyen pinturas fundamentales de aquellas épocas?

- Las sensaciones, los aromas o los colores son elementos directamente relacionados con la naturaleza, y yo me crié en contacto estrecho con ella. Cada vez que tengo la oportunidad de volver a Cruz del Eje trato de reencontrarme con esas cosas que parecen simples, pero en realidad no lo son.  

- ¿Tuviste algún encuentro circunstancial o no con el ex presidente don Arturo Illia, con casa natal en tus pagos?

-Si hay un nombre legendario para los habitantes de Cruz del Eje, es el de Arturo Illia. Y lo es porque él, que no era nativo de allí, pero vivió y sobre todo, trabajó, varias décadas, fue quien llevó justamente el nombre de la ciudad a su lugar más encumbrado. Creo que la mayoría de la gente tiene algo que contar sobre Illia. Yo andaba por los 13 años cuando lo eligieron Presidente de la República, Recuerdo muy bien ese día. Llegaban por la ruta autos de todas partes. Nunca vi tal cantidad de gente en Cruz del Eje. Illia es la prueba viviente de que la honradez y la decencia tienen premio. Un día me llamó en París, adonde había sido invitado por la Asamblea Nacional para hablar sobre la situación de los derechos humanos en la Argentina. Era el año 1980.

-Los primeros pasos junto a tu socio artístico, Luis, tuvieron la connotación de u. sabor a frustración que motivó la partida hacia España.

 - Con Luis González nos conocimos en una escuela de arte y poco tiempo después comenzamos a escribir canciones. Yo había tenido una primera experiencia como cantante (Marito González) que se había agotado dejándome una sensación de frustración. En ese momento creía que no volvería a cantar. Sin embargo, lo que sí hice fue componer varias canciones con él, con la idea de proponérselas a otros cantantes.

- Luis Aguilé les dio la posibilidad de comenzar a ser escuchados y conocidos.

- Luis González era un fan de Luis Aguilé, coleccionaba sus discos y conocía muy bien su trayectoria. Un día el cantante llegó a Buenos Aires y él lo llamó para saludarlo y de paso le pidió que escuchara las canciones, a lo que Aguilé accedió. La audición se hizo en un departamento del Alvear y cuando terminó nos dijo que los temas le gustaban, pero que no correspondían a su estilo y, además, él componía sus propias canciones. A continuación me dijo que debía cantarlas yo y para eso me propuso grabar un disco en España que él mismo produciría.

- Los primeros tiempos en España tuvieron la sensación de un desarraigo emotivo.

- La idea era grabar el disco y volver, pero en el fondo yo sabía que eso era imposible. Y me fui quedando. Al principio me costó adaptarme, pero la grabación y la posterior publicación del disco fueron atenuando los efectos de la sensación de desarraigo que, lógicamente, sentí en los primeros meses transcurridos en Madrid. La amabilidad y la calma de la ciudad contribuyó también para que eso ocurriera. Poco a poco fui integrándome a la vida madrileña.

- ¿Qué situaciones pasaba por la cabeza al triunfar en exigentes y emblemáticas salas internacionales como el Olympia y no poder hacerlo en esa misma intensidad, en Buenos Aires?

- Mi puerta de entrada a Francia fue el Teatro Olympia de París. Debo reconocer que no era nada común. Era una puerta muy grande. A lo largo de mi trayectoria me he presentado allí muchas veces, pero también lo hice en los otros templos del Music Hall de París, como el Bataclán, el Bobino y el Casino de París. El poker perfecto de teatros para un cantante. Es verdad que al principio no sucedía lo mismo en Buenos Aires, donde los teatros más importantes me eran esquivos, pero eso, por suerte, duró muy poco. Yo vivía en Francia y venía a la Argentina de forma esporádica, Eso influía en la distribución de mi actividad

-¿Cómo definirías el legado de vida y artístico que está instalado en tus hijos?

- Mis hijos crecieron en un ámbito propicio para que el desarrollo de lo artístico fuera algo natural, pero eso no significaba que tuvieran que seguir mis pasos. Hoy miro con alegría que cada uno de ellos se mueve en actividades que ellos mismos eligieron. Eso es, en si, un privilegio. Tenemos, Teresa y yo, una relación maravillosa con ellos, y también la tienen ellos entre sí.

En el patio de la casa familiar, junto a su hijo Yaco y su padre Ramón González en la guitarra.

- Qué nos podrías decir de tus encuentros con gente notable como Cortázar, Piazzolla, Borges, Atahualpa, La Negra Sosa. Alguna anécdota o situación particular para reseñar.

 - A Julio Cortázar lo conocí en París, en 1974, es decir tres años antes de mi primera presentación en Francia. Fue cuando fuimos a festejar junto a María Elena Walsh su cumpleaños número 44, Cortázar era muy activo y generoso. Mi primer encuentro con Astor Piazzolla fue en Buenos Aires, ambos vivíamos en París, pero vinimos como invitados al programa inaugural del ciclo de Mirtha Legrand en 1979. En es mesa estaba también un jovencísimo Diego Armendo Maradona. A partir de ese día Astor y yo tuvimos una buena amistad y también desarrollamos una colaboración profesional. Junto a Horacio Ferrer me dedicaron una canción que es uno de los mayores halagos que he recibido en toda mi carrera : “Milonga del trovador”. A Jorge Luis Borges, que es para mí el punto más alto de nuestra cultura, lo conocí cuando grabé un disco con doce de sus poemas musicalizados por doce compositores argentinos distintos. Músicos de gran prestigio como Cuchi Leguizamón, Eduardo Falú, Eladia Blázquez, Carlos Guastavino, etc. participaron en ese trabajo. Conocer a Atahualpa Yupanqui fue uno de las cosas más importantes que me dio la vida. M. admiración por él y por su obra no tiene límites. Siempre fue muy cálido y cariñoso conmigo y con mi familia. En una oportunidad, Miguel Angel Estrella organizó una reunión en su casa y nos homenajeó a Yupanqui y a mí. Para él tocó una obra de Chopin y para mí otra de Mozart. Con Mercedes nos unía la pasión por el canto, nos conocimos en Europa y tuvimos una excelente relación.

- Tu regreso a Buenos Aires en los años 80 generó un movimiento de energía muy potente en cuerpo y alma.

 - Mis regresos a la Argentina, que entonces eran esporádicos, se hicieron mucho más frecuentes después de la reinstauración de la Democracia, en 1983. Disfruté mucho de cada uno de esos viajes. Presentía, como la gran mayoría, un futuro venturoso para la Argentina. nos lo auguraba el mundo entero. En la década del noventa decidimos el regreso definitivo. No fue fácil. Nada lo es. Pero volví con la ilusión de realizar en mi propio país lo que hasta ese momento solo había podido hacer lejos de él, y en eso estoy.

- Teresa, tu esposa, tu gran compañera enfrenta desde hace varios años problemas de salud. El amor incondicional ejerce durante este proceso una conexión con la vida inimaginada.

-Teresa y yo nos conocimos siendo muy jóvenes, hemos crecido juntos como pareja. Es una relación sólida. Cuando aparecieron sus problemas de salud, hace ahora de eso nueve años, aun siendo patologías muy graves, los momentos de mayor incertidumbre no han hecho otra cosa que fortalecer el vínculo. También están los hijos, los nietos y todo un mundo íntimo que se mueve en torno a nosotros. Esto es algo que no ha podido modificar ni siquiera la llegada de una pandemia de las que llegan cada cien años.  

Con Teresa, su compañera de vida.

- Desde tus comienzos artísticos ¿qué espacio le asignaste al ego cuando lograste éxito y a la fama?

 - El trabajo de los artistas implica mucha exposición, sobre todo en los comienzos. Y si ese trabajo es exitoso y consigue adhesión y elogios inmediatos, hay que tener sangre fría y no despegar los pies de la tierra porque de lo contrario el ego está ahí, al acecho, y puede desnaturaliza. En líneas generales los artistas más exitosos suelen controlar ese tipo de situaciones. El éxito y la fama son dos de las cosas a las que aspiran todos los artistas, pero no deben, en ningún caso, desnaturalizar la esencia de lo que hacemos.  

- Un disco y presentaciones, cuando la pandemia así lo permita van a coronar tus 50 años con la música.

- Empezamos la grabación del disco a finales de 2019. Productor, el enorme Lito Vitale, con quien hacía mucho tiempo deseaba concretar una grabación. Desde el principio pensamos en un disco con invitados especiales. Y al decidir el repertorio, fuimos asignándoles las canciones, todos son muy talentosos y fueron muy generosos al aceptar acompañarme : “Milonga del trovador” con Abel Pintos y Eruca Sativa; “Caballo loco” con Luciano Pereyra; “Milagro en el Bar Unión” con Víctor Heredia y León Gieco; “Volver a vivir” con Pedro Aznar y Nahuel Pennisi; “Había una vez” con Juan Carlos Baglietto y Lisandro Aristimuño; Por si tú quieres saber” con Marcela Morelo; “El ferroviario” con Raly Barrionuevo; “Le diable” con Elena Rogers y Escalandrum; “Nuestro amor será un himno” con Yaco González, y como bonus track “Podría bailar toda la noche contigo” con mis cuatro hijos, Iván, Yaco, Mario y Lucía.

Ahora pensamos en las presentaciones presenciales. Habíamos iniciado la gira de los 50 Años con un recital inolvidable en el Teatro Colón, de Buenos Aires, pero la pandemia nos impidió continuar con el resto de presentaciones. Ahora, si las circunstancias lo permiten, vamos a reiniciar las actuaciones “en vivo”, y las primeras fechas del ansiado reencuentro con el público serán : el 15 de Mayo en el Espacio Quality de Córdoba, el 22 del mismo mes en Teatro El Círculo de Rosario, y una semana después, el 29 de Mayo, en el Teatro Opera de Buenos Aires.

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