@tomasdv55

Las cuerdas de un guitarrón comienzan a vibrar y unas criollas le siguen el pulso de cerca. El cuarteto de guitarras, El Yotivenco (término lunfardo que refiere al conventillo) atraviesa todos los géneros criollos de nuestro país con precisión y sentimiento. Rodrigo de la Serna sonríe, comienza a cantar y al hacerlo parece conectase con la tradición cultural de una historia sonora nacional que lo antecede y que, ante la posibilidad de su extinción, él reivindica. Sólo basta con mencionar Okupas, Diarios de motocicleta o El lobista, la flamante miniserie de Pol-Ka que ahora lo tiene como protagonista, para destacar la intachable trayectoria de De la Serna como actor.

Pero todavía para sorpresa de algunos, el intérprete aboca todo su tiempo libre para impulsar el proyecto musical que comparte con Juan Pablo Díaz Hermelo, Blas Alberti y Fabio Bramuglia. “Es un show integral. Lo que estructura nuestro repertorio es lo guitarrístico. Hacemos un recorrido por la diversidad genérica y estilística que ofrece esta patria tan grande”, relata De la Serna sobre la oferta tímbrica del Yotivenco.

“Hoy hacer tango criollo en la calle Corrientes es algo contracultural. Es un espectáculo que va bastante a contramano de lo que se impone en la industria musical”, explica el cantante, haciendo referencia al próximo show del grupo el 15 de junio en el teatro Ópera.

“Más que una decisión o declaración de principios es una necesidad”, distingue sobre lo que mueve al grupo a revisitar esos géneros musicales y alejarse de lo que dicta el dial o Spotify, y enfatiza: “Una necesidad de conectar con lo sagrado de estas tradiciones y de esta cultura que está condenada a la extinción. La música de nuestra patria constituye una identidad muy profunda y es algo que nació genuinamente de la mixtura de culturas que somos como pueblo”.

“Es una producción independiente y nos requiere mucho trabajo”, cuenta el actor, que comenzó a estudiar guitarra a los 18 y ahora asegura aprender más “en la práctica”, tocando con sus amigos. Milongas, chamarritas, candombes y gatos cuyanos. A fuerza de talento, El Yotivenco devuelve a la música de nuestra patria la relevancia que merece.