"Tuve una exposición masiva con ‘Morrisey’, con ‘Reírme más’, pero después tuve la suerte de tocar con Soda Stereo, que para cualquier músico es muy importante. Pero inmoló mi carrera solista, se puso difuso un poco. Hoy estoy en una etapa nueva, quiero ser uno de los representantes del rock nacional, convertirme en un cantante popular”. Así define su pasado, su presente y el rumbo hacia el que camina Leo García, en charla con DiarioShow.

Estos días fue tendencia en Twitter por el asombroso cambio en su aspecto, más delgado y con algunos retoques en su cara, pero él cuenta que la procesión real va por dentro. En primer lugar, declara que desde hace un año “tuve un cambio total, físico, que se puede notar. Sigue en curso, porque el plan es fortalecerme en absoluto. Tengo un gran proyecto, y si bien sigo tocando, trato de guardarme para este nuevo enfoque. Vivo el momento pero también ambiciono un buen futuro. Realmente estoy encarnando mi carrera artística, no estoy contemplándome con lo que hay, lo disfruto, pero voy por más. Y eso significa estar mucho mejor preparado, estar alrededor de gente muy capacitada, mejorar mi performance vocal y musical, y tener mayor compromiso”.

Proyecto de vida

Este cambio, que García considera integral y espiritual, lo diferencia porque “en el pasado pasé por una etapa bastante contemplativa, de zona de confort. Y hoy deseo otra cosa. No es un sacrificio, a mí me encanta hacer una vida sana, y nunca he sido extremadamente reventado tampoco, pero a veces nos vamos un poco de eje. Ahora estoy totalmente enfocado”.

Ese “correrse del eje” y el “reviente” del que habla, explica Leo, tiene que ver con que “naturalmente funciono mejor sin drogas ni alcohol, porque soy sensible, no soy duro. Me he excedido pero no al punto de tener que rehabilitarme. Todos estamos en peligro de excedernos, yo me he excedido amando, amando mal. Eso me ha dado resultados catastróficos pero también buenas canciones. Ahora lo aprovecho de ese modo. No he sido un drogadicto ni un borracho perdido. Tampoco he sido obeso, por más que ahora esté más flaco. He tenido excesos emocionales, tengo que cuidar mucho mis emociones. Los artistas sentimos mil veces más todo, primero, porque estamos locos, y tenemos un narcisismo terrible, algo que necesitás, porque en nuestra carrera artística, si no pensás vos, nadie te cuida. Corrés mucho peligro porque estás exponiéndote todo el tiempo. Hablás de vos todo el tiempo, eso una persona común que va al trabajo todos los días y vuelve a su casa no lo vive. Eso puede ser nocivo. Siempre hay desborde emocional”.

Ahora, el cantautor, que se considera “trovador”, explica que se concentra en transformarse en un artista popular. “Admiro mucho a los artistas que llegan a la cima, porque el que llega es porque ha estado preparado para eso, ha proyectado sus sueños con mucho trabajo. Admiro mucho a Lali, porque sé que llegó con mucho trabajo, no se logra por un golpe de suerte. Estoy en ese proceso”.