@perez_daro

¿Qué resulta de la combinación de una banda que destila energía desde la música y la expresividad de su frontman, con un público que ama sentirse querido y es tan pasional? La respuesta es obvia: La suma dará el show del viernes de Green Day en Vélez. “No somos Green day de California, somos Green Day de Argentina”, decía Billie Joe Armstrong cuando el show iba por la mitad. Las declaraciones demagógicas no se ciñeron tan solo a esa parte.

El romance entre el cantante, quien creemos que es portavoz de lo que piensa la banda -aunque el bajista Mike Dirt y el baterista Tré Cool se dedican solo a tocar- y el público local viene desde su última presentación en nuestro país hace ya siete años para un festival. Allí descubrimos lo enamorado que estaba Billie Joe de nuestra forma de comportarnos en los conciertos. La historia de ayer fue más o menos la misma.

Tras las buenas presentaciones de los rosarinos Bulldog, y The Interrupters con su buena energía de ska-punk, a las 21.15 comenzó a sonar “Bohemian Rhapsody” de Queen y luego “Blitzkrieg Bop” de The Ramones para anunciar que Green Day estaba por salir al escenario. Con la obra clásica de

Richard Strauss, el épico “Also Sprach Zarathustra” los músicos tomaron sus instrumentos y momentos más tarde Tree cool comenzaba con la intro rítmica de “Know Your Enemy” para darle rienda suelta a los miles de punks y rockeros que se acercaron hasta Liniers. Ya durante el primer tema el cantante pedía algún voluntario para subir al escenario a cantar el estribillo. El elegido, un ramonero que aprovechó para darle un pico al líder, que acepta las demostraciones de afecto sin problemas. No sería el único fan con esa intención, sino que lo mismo ocurriría minutos más tarde con otros afortunados que también subirían para cantar o tocar la guitarra.

El trío, que toca como cuarteto la mayor parte del concierto por el apoyo de Jason White como segunda viola, llegó al país para presentar “Revolution Radio”, disco editado en 2016. De esa placa, tocaron el tema que le da nombre al álbum, un punk rock muy “vieja escuela”, el acelerado “Bang Bang”, “Youngblood”, “Forever Now” y “Still Breathing”. Con una lista de 29 temas, en más de dos horas de show, la lista de temas repasó la carrera de los californianos, con explosiones y fuego desde el escenario para hacer más espectacular la experiencia de estadio.

Entre los clásicos, pasarían “Holiday”, “Boulevard of Broken Dreams”, “Hitchin' a Ride”, y los inoxidables y ya himnos del punk noventoso: “When I Come Around”, “She” y “Basket Case”, los tres del disco “Dookie”.

Un show espectacular. (Foto: Jonatan Moreno/Crónica).

Partiendo la diferencia entre esa energía descontrolada y las melodías melosas que también caracterizan a Green Day, un momento especial se vivió con el continuado de “Are We the Waiting” con “St. Jimmy”, con una primera parte a medio tiempo para cantar abrazados con amigos, y una segunda parte furiosa y acelerada para hacer pogo hasta el cansancio.

“Esto no es una fiesta política. Esto es una celebración. Una iglesia de punk rock y rock and Roll”, decía el líder a su ¿congregación? que lo escuchaba atentamente en el campo y las tribunas, con tanta insistencia sobre la política que pareciera estar enterado de los temas que dividen a la sociedad nacional.

Promediando la noche, comenzó a sonar “Longview”, y subió a cantar una chica que conocía la letra pero entendía que el trabajo de estar con un micrófono puede ser un tanto difícil cuando el cantante la dejaba sola frente a la audiencia. De todas maneras la joven cumplió decentemente la tarea de arengar, y unos temas más tarde, Armstrong hizo subir a Juan, un fanático que subió a tocar los acordes de “Knowledge” cover de Operation Ivy que la banda suele hacer en vivo. Al terminar la canción el líder le daba la sorpresa de su vida: “Juan, podés quedarte con la guitarra”. La demostración hizo llorar a muchos de la emoción -y a otros de la envidia-.

Tras tirar remeras con un arma especial, emocionarse hasta las lágrimas por la pasión argentina y mojar con una hidrolavadora a los que estaban más cerca del escenario, la banda se disfrazó con gorras y tutú en el caso del baterista para tocar la mexicana “King for a Day”, base con la que Billy, desde el suelo cantó parte de los clásicos “Shout”, “Always Look on the Bright Side of Life”, “Teenage Kicks “, “Break on Through (to the Other Side)”, “Satisfaction” y “Hey Jude”.

La banda fue ovacionada. (Foto: Jonatan Moreno/Crónica).

 

Tras semejante liberación de adrenalina, cualquier fanático se hubiese ido a su casa contento. Pero faltaba un rato más. Para los primeros bises, Green Day retomó con “American Idiot”, que hizo saltar al público como si el concierto recién comenzara. Quedaría lugar para uno de los mejores temas compuestos por la banda, perteneciente al mismo disco del tema anterior. “Jesus of Suburbia”, en tono más acogedor que violento, anunciaba el final del show para los integrantes de la banda. Pero Billie Joe quería tener un momento más a solas con los argentinos y les dedicó los acústicos de “21 Guns” y “Good Riddance (Time of Your Life)”, como para arroparlos, desearles buenas noches y apagar la luz.