@LuisAutalan

Juan Alberto Badía sentenció alguna vez que se resistía a ser considerado por los numerosos logros de su carrera. “Prefiero la vigencia de lo que soy a la nostalgia de lo que fui”, nos regaló en una charla.

Sinergia desde su frase para conectarlo con Willy Crook, con quien Badía compartió programas de radio en Pinamar. El músico era invitado siempre, bienvenido allí. Concepto de valorar el presente que es abarcativo a Gillespi, claro. Este actual dueto de recorrida actual por escenarios, van juntos por la música, ofrecen su humor como arte también a la hora de una charla. Harán escala en Mendoza el sábado 8 en el Wine Rock 2018.

Gillespi y Willy Crook (Jonatan Moreno-Diario Crónica)

Para envidia de rockeros y otros parroquianos charlaron con BAE Negocios. “Dios no nos crió, pero el viento de tanto en tanto nos amontona, también la música”, ofreció Crook el anfitrión dejando el título de la entrevista.

Gillespi (G): –No se si es el viento, la buena suerte, una casualidad o qué. Creo que lo más probable es “qué”.

Willy Crook (WC): –Así es.

–Se dice que todo pasa pero quedan los artistas...

WC: –Ya lo consagraron en la serie Fama, hablo de mi época, donde era impensable la existencia de escuelas de música: “I’m gonna live forever”, “voy a vivir para siempre”, mi música, la de Gillespi, están donde nosotros no estamos, y de todas formas acompañamos a la gente. Dicho esto en forma independiente a la vida y a la muerte, los artistas tienen presencia más allá del lugar donde puedan estar.

Willy Crook (Jonatan Moreno-Diario Crónica)

G: –Coincido en todo, por empezar en lo de la serie Fama (risas). Digamos que la música, en general todas las cosas, escapan al control de uno. Y algo similar le debe pasar al tipo que construyó esta casa. WC: –¡Claro! Si la arquitectura también es un arte.

–¿Hay un repelente contra los “amigos del campeón”?

WC: –Claro, el fracaso (risas). Cuando te llegue el fracaso tus 5.000 “amigos” de Facebook no van a estar allí en tu velorio.

G: –Es verdad, y dolorosa.

–Vienen de la época de vinilos, de admiradores escribiendo cartas a sus artistas preferidos. Hoy se puede dejar un mensaje por redes sociales o mail a las celebridades. ¿Qué les sucede con esto?

WC: –De hecho se cumplieron todas las profecías de la ciencia ficción. Altísima tecnología, también mucha miseria, superpoblación y los avances de las máquinas nos brindan otras herramientas. Trato de aprovecharlas para lo que hago.

Gillespi (Jonatan Moreno-Diario Crónica)

G: –Tiene su lado divertido, muchos se acercaron a la música, los pendejos digo, porque es atractivo hacer música con una computadora. Sucede que a la vez también es mucho más difícil, muy complicado sobresalir, destacarte. Hay tantos que hacen más o menos lo mismo. Por ahí te acercan una pila de veinte discos y de todos esos te gusta uno solo, con mucha suerte.

WC: –Me consta que hay mucha gente de 20 años que consume arte en Internet; es decir, descubrieron que en las redes hay algo más que pornografía. Insisto sobre las nuevas herramientas, porque enfocar la discusión a lo anacrónico -por ejemplo- sobre qué pasó con las guitarras eléctricas es inútil. Eso sería considerar que “la guitarra de luz” es una obra del diablo. Tenemos nuevas herramientas, entonces las aprovechamos para informarnos y para trabajar también.

G: –Claro, antes era indispensable contar con la presencia los músicos para trabajar, producir o grabar algo. Hoy podés componer con cualquier cosa, desde un teléfono celular hasta una tablet. Lo podés hacer.

–En el último show de The Killers en San Isidro, un baterista (Agustín Benavides) que estaba en el público, subió y tocó una canción con ellos. Dijo en las redes que fue el día más feliz de su vida. Ustedes tocaron con grandes rockstars, de hecho también lo son, ¿hay un día más feliz de esos shows?

G: –Seguro que habrá alguno, pero se trata de cosas muy subjetivas y personales. A veces te toca participar de un concierto histórico, pero vos no la pasaste bien. En cambio, quizás subís a tocar en un bar, como nos pasó a nosotros en el Sambo bar de Rasputín y experimentás todo lo contrario. Recuerdo algunas noches de zapadas con Jorge Pinchevsky, Alejandro Medina y otra gente. ¡Estar tocando cuatro horas y disfrutar como hijos de puta! Quizás no son las grandes noches que uno imagina pero en lo personal vale mucho lo que te queda cuando la pasás bien en el escenario.

Gillespi y Willy Crook (Jonatan Moreno-Diario Crónica)

WC: –No puedo elegir una ocasión. He pateado entre gigantes, y muchos no son conocidos. Músicos que admiro porque de lo contrario no interpretaría con ellos ni compartiría mi música. Eso sí, hay una noche de esas que debe haber sido la más feliz de mi vida, porque no recuerdo nada, nada en lo absoluto... (más risas)

–Y en esta tónica, ¿sienten que le mejoran, aunque sea por un rato, la existencia a la gente?

G: –Sí, claro; me pasa con la música y cuando trabajo con Alejandro Dolina en la radio...

WC: –¡Ay ella! Trabaja con Dolina... (carcajadas)

G: –Decía que veces nosotros le llegamos a un tipo que está en la cama de un hospital, o en la cárcel, y muchos después se acercan emocionados a agradecernos. Uno no sabe hacia dónde va la bocha de lo que ofrecemos.

WC: –Los músicos vemos a esa gente que está ahí, vemos al público, sobre todo en estos momentos tan complicados, gente que acompaña su vida, buena o mala, con nuestra música. Y pasa porque en los shows, como en el oficio más viejo del mundo, por dos horas te podés olvidar del mundo. Y los muy cretinos son geniales, porque el público escucha y disfruta lo que uno hace.

–Ambos han incursionado en otras artes y disciplinas...

WC: –Claro, sexualmente u operaciones militares secretas (risas).

G: –Sí, en política, con el macrismo que tan bien estamos... (más risas)

–Decimos, ¿los intentaron seducir desde el poder?

G: –Desde el lugar donde uno puede hacer algo, tocar en un evento, ahí quizás sí. En cuanto a participar en política, jamás me ofrecieron nada.

WC: –Cierta vez hubo alguna oferta para cobrar, en el momento y sin demora, algún show. Me lo he planteado y me parece antiartístico tener algún amaneramiento político. Creo que no sos un artista si lo hacés. Veo a la Mona Jiménez que es un gran amigo. Le han ofrecido no sé cuánto y él jamás pisó el palito.

G: –Cabe acotar que te pagan muy tarde cualquier presentanción que puedas hacer para alguna provincia, por ejemplo.

–Háblenme del Racing Club de Avellaneda y de Queen, la banda que lideró Freddie Mercury...

WC: –Soy de Racing, no me gusta el fútbol pero me encanta ser de La Academia. No quiero ser de la mitad más uno de nada. Hay gente que sólo puede ser de Racing. ¿Hoy no jugamos verdad? Pues entonces no perdimos nada. Y Queen, fue el primer megarrecital de mi vida, los ví en Mar del Plata en 1981, había regresado al país. Antes en Europa había visto a Sex Pistols y Al Di Meola. Queen y ese show en la ciudad “feliz” me rompió la cabeza, un momento fantástico. De Queen eran los pocos discos que tenía a mi disposición, sobre todo Jazz.

G: –¿A qué viene Queen? (risas).

–Inquietud personal, disfrazada de pregunta periodística...

G: –Bien, como el señor Crook, el disco Jazz fue el primer vinilo que tuve de Queen. Lo compré pensando que era de jazz, pero no... Otro buen álbum fue Noticias del mundo. Después empezaron con la electrónica, Radio Gaga y fue otra cosa.

WC: –Claro, como Gillespi, a mí me gusta el de la primera época, después transó (carcajadas).

–Tema o pregunta libre...

WC: –Hubiera querido una respuesta, cuándo regresará mi novia... En tren de posdata Crook dispara las últimas perlas de inspiración.

La fama equivale a meterse en una bañera con un cocodrilo, de mínima te arranca una pierna” y a la hora de saludos a compañeros de redacción les recomienda “comer sus cereales” en la grabación.

Gillespi, en tanto, recorta el video de una respuesta de Willy sobre un prócer mundial la sube a su Instagram. Ambos tienen sus programas de radio, escribieron y escribirán libros, tienen compases y armonía. Algo más que el viento los junta o los amontona; se trata de la música y la bohemia del arte, que no es piadosa ya que exige talento, y definitivamente ellos lo tienen.