@perez_daro

Un símbolo del romanticismo de los ’80 y los ’90. Creador de himnos al amor como “Te voy a perdonar”, “Sobre tu piel”, y “El hombre del piano”, entre tantos otros. Guillermo Guido supo ostentar mucho éxito gracias a sus baladas, pero desde hace varios años vive alejado del medio y trabaja haciendo shows en cruceros.

En charla con DiarioShow.com, explica su actualidad como “un gran momento como intérprete para mí. No soy popular, lo sé. Pero por este show del barco, tuve que inventar cosas, hacer stand up, hablar con la gente, como showman crecí mucho. Si como artista no ofrecés más cosas, serían 40 años de andar por los escenarios al pedo”.

Guillermo considera que en algún punto lleva una doble vida, porque pasa seis meses embarcado y el resto del año haciendo shows en la ciudad. “Tuve la suerte de que los italianos se enamoraran de lo que hago. Hacemos dos funciones y está siempre lleno. El hecho de trabajar en esta compañía me ha hecho recordar los años en los que era muy famoso. Me ven 60 mil personas por temporada, la mayoría son argentinos de 35 a 60 años. Entonces algunos me conocen. Los pibes no tienen idea de quién soy pero los padres les explican”.

Consciente de su momento, también aclara que “eso de la fama nunca lo entendí mucho, ni siquiera cuando estaba en la cima. Me doy cuenta porque en la calle alguno me reconoce, pero nunca me sedujo eso de la profesión. Si sos bastante conocido tenés más trabajo, pero hace tiempo que me di cuenta de que si no hago televisión, vivo y trabajo igual. Hay gente que siente como una droga salir en televisión. Sé que debo hacerlo. Mi mujer me dice que tengo que hacerlo porque vivo de esto y tengo que mostrarme, nunca me picó ese maldito bichito de ser mediático”.

Sin esa necesidad imperiosa de tener repercusión, Guido entiende que todo parte de un concepto: “Las canciones son la vedettes del negocio. Me han preguntado si tal canción la cantaba yo, porque se pierde el artista a veces pero la canción queda. Eso es lo más importante, que la gente recuerde tu voz o tus melodías, aunque no lo relacione con tu nombre o rostro. Lo aprendí hace años. Cuando era joven, llenaba un teatro y salía en tele, y en mi cabeza lo guardaba como algo que sería así para siempre. Por inexperiencia, cuando sos joven pensás que el éxito va a ser eterno. Pero eso se termina, porque el éxito es moda. Eso me afectó un poco en un momento. Cuando te das cuenta de que es mejor estar con tranquilidad y poder ir a la verdulería sin que me reconozca todo el mundo, te sentís muy en paz”.

El cantautor hace su show en la Esquina Homero Manzi algunos sábados y en el Café Concert La Bohemia otros, y aclara que “tengo un público de culto que me sigue hace muchos años. Sé que el negocio es diferente, pero también hay que adaptarse. Nadie compra un CD y ahora dependemos de si me gusta, visualizaciones o bajadas, es un mundo desconocido para los artistas de mi generación. Pero hay que aceptar los cambios porque todo pasa por las redes”.

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