Por @perez_daro

Tiene tan solo 32 años, embotellados en 1.65 m. de altura, pero Bruno Mars se las arregló para que el Estadio Único de La Plata le quede chico.

Sería difícil enumerar los motivos por los que este inmenso artista logra ese intangible efecto en la audiencia, pues su éxito, como fue testigo Argentina el sábado por la noche, no se debe solo a su talento. Mars tiene carisma, frescura, ritmo como nadie, glamour popular y un hermoso grupo de trabajo que completan el panorama y el escenario cada vez que se sube a cantar.

Los locales Lo' Pibitos tocaron temprano para aquellos ansiosos que esperaban al yanqui, y se llevaron más de una ovación. Más tarde subió DNCE, grupo liderado por Joe Jonas (con su novia Sophie Turner dando vueltas por Buenos Aires para la emoción de los fans de "Game Of Thrones") que hizo bailar a los que seguían acercándose por la tarde al estadio, que se llenaba poco a poco.

 

Cuando la hora de inicio programado se aproximaba, cada cambio en el escenario, prueba de luces o final de canción hacía crecer la expectativa. La espera finalizó a las 21.25, cuando el apagón total de las luces anunciaba que Bruno ya estaba en camino a ver cara a cara a sus fanáticos argentinos.

 

Gente hermosa, ¿Están listos?”, decía una locución y un texto sobre las pantallas, “Es hora de encenderlos” concluía su presentación virtual para que comience a sonar la batería de “Finesse” y se descubriera el telón blanco que mostraba la sombra de los integrantes del grupo y la fiesta estalle.

 

El tema que da inicio al concierto es una referencia ineludible a Michael Jackson en su versión más pop, analogía de las comparaciones que suelen hacerse entre los dos artistas. Bruno, al igual que Michael, tiene versatilidad vocal y registro similar, mucha capacidad musical, una gran cualidad para bailar, y principalmente levantar audiencias con su simple presencia.

 

El Estadio Único vibró al ritmo de Bruno Mars

 

Con un show sumamente ajustado, en el que incluso las palabras son acotadas porque también el tiempo de demagogia está estructurado en ese tiempo para decir “gracias Argentina” y “Los amo” casi automáticamente, el pase entre temas también es de pocos segundos entre uno y otro. Por eso, pegado a “Finesse” largó “24K Magic”, primer corte del disco de mismo nombre, para que todos jueguen a ser millonarios mostrando sus joyas de oro con orgullo. La primera ola de Bruno seguiría con "Treasure" y luego con el soul de “Perm” que nos hace acordar al mejor James Brown.

 

Con explosiones y mucho baile, su grupo de instrumentistas y coristas acompañándolo de un lado a otro del escenario y bailando las coreografías de cada tema, Bruno es un maestro de ceremonias además de un cantante. Enérgico y seductor al punto del hechizo, el artista es un imán para los ojos del que está en campo vip, platea o cabecera, todas las miradas van hacia él a pesar del brillo, luces y fuegos artificiales que sean parte del concierto.

 

Para bajar la intensidad, comenzó a sonar con una intro de guitarra el tema “Calling all my lovelies”, sexy y de aires ochentosos en el que el vocalista se destapa como un gran guitarrista que hace solos y en el que vuelve a mostrar su capacidad vocal sobre el estribillo, con una nota sostenida imposible de lograr para el resto de los mortales. “Te quiero mucho, mi chica”, dice Bruno en castellano mientras deja un mensaje en el contestador de un celular imaginario para hacer delirar al público.

 

El concierto pasaría por varios estadíos, desde el funk de “Chunky”, también de su nuevo disco, al glamour kitsch de la romántica “Versace on the floor”, o la versión rockera de la normativamente casamentera y rockera versión de “Marry you”.

 

 

Uno de los mejores momentos de la noche se vivió con “Runaway baby”, en el que si bien él le pide a las chicas que conquista que se alejen de él, los “breaks” de baile son los mejores del recital, en el que no solo se destacan sus pies y sus caderas, sino las de su grupo “The Hooligans”: Philip Lawrence (coros), Phredley Brown (guitarra), Jamareo Artis (bajo), Kameron Whalum (trombón), Dwayne Dugger (saxo) y James King (trompeta), quienes lo acompañan en sus locuras de bailarín.

 

En la parte final, sonaron “When I was your man” y luego hubo tiempo para un solo complejo de piano, casi inexplicable en un show así más allá del virtuosismo musical. Luego, sonaron dos clásicos cantados por todo el estadio, “Locked Out of Heaven” y “Just the way you are” en el que nuevamente en castellano, Bruno lanzaba “te amo mucho”, para enamorar aún más a sus seguidores.

 

Falso final en el que mucha gente decidió irse, quizás para evitar el tránsito de la salida que embotella a miles de autos en La Plata. Ese caos de desconcentración del público no tiene razón de ser evitado si aún queda por tocar “Uptown funk”, tema que, sin corroboración científica, de por medio, seguramente haga bailar hasta a los muertos.

 

En ritmo acelerado, con coreografías similares a las del videoclip que todos vieron, el final fue pura explosión con humo saliendo de los pies de Bruno y dos bomberos que aparecen en escena para apagar su “fuego”, que seguramente lo lleve a otra parte porque el petiso tiene flama para rato.