@perez_daro

El "Cosquín Rock" no es sólo un festival que celebra la música -ya no digamos solo “rock”, en el evento hay muchas otras yerbas dando vueltas por los diferentes escenarios y algunas se alejan bastante del género que tiene la marca.

Con 18 años de carrera, la celebración es autoreferencial, pues es el único acontecimiento de este tipo que generó una identidad y con la que el público se siente representada.

(Alberto Cortez - Diario Crónica)

Miles de familias y grupos de amigos viajaron desde todas partes para la comunión que sumó más de 40 mil almas en la primera fecha del fin de semana. Y esa identificación se puede notar desde las remeras con logo, hasta los cientos que se acerca desde temprano para disfurtar no solo de sus bandas favoritas, sino del paisaje de las sierras, el ambiente que se respira, y las diferentes actividades de las que se pueden disfrutar además de las propuestas musicales.

A diferencia de lo que suele suceder en las conglomeraciones de bandas y solistas, en donde los actos considerados “principales” tienen lugar en horarios nocturnos y sobre el cierre de la velada, en el Cosquín Rock algunos de los más esperados por la gente tenían horario vespertino en grilla.

(Alberto Cortez - Diario Crónica)

Así, a las 18.30, mientras el sol dejaba de picar en la piel de los asistentes, comenzaban a sonar los primeros acordes de “Hoy me desperté”, primer tema de Las Pelotas. Con una lista clásica de festival, la banda liderada por Germán Daffuncio hizo cantar a todos con “El ñandú”, “Personalmente”, “No me acompañes”, “Si supieras” y “Capitán América”, para cerrar con una emotiva versión de “Esperando el milagro” junto a su único invitado de la tarde, Raly Barrionuevo.

(Alberto Cortez - Diario Crónica)

La antesala de Las Pelotas fue con varias bandas de rock barrial que, con más o menos años de carrera, de a poco se transforman en las fundamentales del género: El Bordo, Nagual, y Sueño de Pescado, los platenses que se presentaron por primera vez en el festival tras años de “enemistad”, y la rompieron sobre el escenario principal, coronando un gran año de crecimiento.

Aún no terminaba de oscurecer cuando Andrés Ciro tomó salió con Los Persas a hacer un extenso show en el que los clásicos “piojosos” fueron protagonistas: “Taxi boy”, “Todo pasa”, “Como Alí”, “Tan solo”, “Luz de marfil”, “El farolito”, “Muévelo” y “El balneario de los profesores crotos”, se mezclaban con algunos de la carrera solista del cantante.

(Alberto Cortez - Diario Crónica)
(Alberto Cortez - Diario Crónica)

Con varios minutos de atraso, largó el set de los yanquis Creedence Clearwater Revisited, cuyos clásicos de rock&roll fueron cantados por todos. “Have you ever seen the rain”, “Fortunate son”, “Susie Q” y “Green river” se tararean naturalmente.

Habría que esperar a las 23 para que el ex guitarrista de Los Redondos, Skay Beilinson lleve toda su elegancia rockera a los miles de rockeros que se aguantaron una noche intensa pero llegaron óptimos para escuchar “El golem de La Paternal”, “Oda a la sin nombre”, “Quisiera llevarte”, y el infaltable éxito, madre y padre de todas las canciones de rock para “poguear”, “Jijiji”.

(Alberto Cortez - Diario Crónica)

La lluvia, ya una tradición edición tras edición del festival, comenzó a caer cuando Las Pastillas del abuelo promediaban su show y no los dejó continuar pues el viento empujaba el agua contra el escenario haciendo peligrar la seguridad de la banda y el público. Antes, habían tocado "Inercia", "Oportunistas", "Vicios", "Rompecabezas" y "Amar y envejecer", entre otros. 

(Alberto Cortez - Diario Crónica)
(Alberto Cortez - Diario Crónica)

El escenario secundario, ubicado del otro lado del extenso predio, el sábado fue para artistas de reggae y ska, con varias sorpresas internacionales. Fanko, de México, Gondwana y Guanchupé de Chile, Andrew Tosh de Jamaica cantando algunos temas como invitado de Los Pericos, que dieron un prolijo pero demasiado regular show, Roddy Radiation, guitarrista de la banda inglesa de ska “The Specials” y Don Carlos, jamaiquino que resistió la lluvia cuando salió a tocar a la 1 de la madrugada. Su banda sufrió un accidente en la ruta cuando volvían al hotel tras finalizar el concierto, pero afortunadamente solo sufrieron heridas menores. Por el lado nacional, tocaron Dancing Mood, Los Cafres y Zona Ganjah.

Vale mencionar que en los escenarios más pequeños se presentaron algunos grupos emergentes o algunos clásicos pero que aprovecharon el ámbito más íntimo para hacer un set diferente. Así, uno podía toparse con el rock clásico y la fanaticada de Airbag, las melodías alternativas de Massacre en el espacio Geiser, o disfrutar de Sax Gordon en “La casita del blues”, y sorprenderse con las propuestas del Quilmes Garage, en donde se vieron algunos de los mejores shows del sábado: Todo aparenta normal, Banda de la muerte, Humo del Cairo, Pez y los estadounidenses The Flying eyes, que asombraron a muchos que no conocían ni de nombre al cuarteto de rock psicodélico.