El espectáculo de entretiempo del Super Bowl es de lo más esperado para aquellos que no entienden nada de fútbol americano. Este 2018 el encargado, otra vez, fue  Justin Timberlake. El artista regresó al lugar de la polémica tras el famoso pecho de Janet Jackson en 2004.

Catorce años pasaron de aquel "error de vestuario", en palabras del cantante, y, de nuevo, Timberlake no defraudó. Gran espectáculo, mucho show, mucho baile, mucha música y un emotivo homenaje a Prince.

Acompañado por cientos de personas que desde el campo de juego aportaron con juegos de espejos o simples movimientos al mosaico visual que podía admirarse desde lo alto, Justin pasó por cinco escenarios, además de meterse en medio de la gente sobre una de las tribunas y tocar el piano para cantar “a dúo” con Prince, quien fue homenajeado con una imagen proyectada en el centro del estadio.

En ese momento se dio el clímax del show, cuando no sólo el estadio sino también en varios kilómetros a la redonda, la ciudad se tiñó de púrpura, el clásico color que identificaba al cantante nacido en Minneapolis y fallecido en 2016.

Así fue le gran show de Justin Timberlake: