Con la firmeza de un espíritu muy especial. Principios, convicciones, aquel muchacho de barrio se convirtió, con el paso de los años, en un referente fundamental de la canción pop-melódica. En los documentos, su nombre real es Axel Patricio Fernando Witteveen, conocido artísticamente como Axel. Una especie de príncipe azul surgido del propio barrio, del corazón del conurbano.

Acaba de poner su registro en el disco de dúos, junto con otros colegas, en el tributo a Sandro. Le preguntamos, entonces, en primera instancia, qué significado tiene para los integrantes de su generación el legado del Gitano: “Significa muchísimo para mí desde todo punto de vista. Yo nací también en la zona sur como él y disfruto ese universo tan especial que tiene que ver con la vida y nuestros espacios tan propios e irrepetibles”.

El intérprete recordó que iba a estudiar piano el conservatorio ubicado en Pavón y Larroque, en Banfield, muy cerca de la mansión de la estrella. “Nos acercábamos a la casa del ídolo a tocar timbre y se convertía en un ritual con el sueño y la expectativa de poder conocerlo y así sucedió. Él nos atendía y nos brindaba su generosa atención”.

-¿Qué soñabas en ese entonces?

-Con ser músico, pero nunca me imaginé que íbamos a concretar este material que se empezó a gestar hace dos años en Estados Unidos y que me lo propuso, a instancias de Olga Garaventa, un importante director de una empresa discográfica. Elegí “Te propongo”, le puse mi impronta y me encantó este trabajo.

-¿En qué cosas Sandro influyó en tu estilo?

-Probablemente en muchas cosas. En su manera de ver la vida, en la sensibilidad, en la manera de componer las letras. A mí me gusta escribir canciones populares que tienen que ver con ese mundo cotidiano de las parejas, de la familia, de las personas, de la sociedad en sí. Por otra parte, el trato con el público que tengo, con esa cercanía, lo aprendí mucho de él.

-Tu actualidad musical forma parte de esas ganas de amar la vida y la profesión.

-Sin dudas. Estoy presentado “Ser”, mi octavo disco. Además de Buenos Aires, estuvimos en España, México, Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia. Ahora, vamos a encarar otra gira por Europa, Estados Unidos y Centroamérica.

-Con tantas actuaciones, recitales y presentaciones a nivel mundial, ¿cómo te llevás con esa enorme estructura que genera la popularidad y el ego incluido?

-Yo entiendo que no hay que enroscarse demasiado. En las cosas simples es donde se encuentra el verdadero secreto. Hay que tener los pies sobre la tierra, siendo consciente de que todo es fugaz y pasajero. Uno tiene que saber valorar el día a día y agradecer. En esto quiero puntualizar que es muy importante el agradecimiento. Yo le agradezco en forma permanente al público, a la prensa y a la vida. Si bien uno es referente para mucha gente, es importante mantenerse en el eje, en ese delicado equilibrio. No creerse con más poder que otros ni menos que nadie, tampoco.

-La fama te hace ganar muchas cosas pero a la vez perdés esos contactos con el barrio, ese universo cotidiano de personajes e historias.

-Es que la fama no te hace poderoso pero te instala en un lugar de poder. Es como una persona que llega a presidente. Cuando deja ese cargo, abandona ese espacio de poder.

-¿Cómo ves a los jóvenes en este marco de actualidad musical?

-Creo que los jóvenes y los músicos emergentes tienen muchas chances de poder darse a conocer. En este caso influyen las redes sociales y la dinámica de la sociedad en que nos manejamos. Todo es muy veloz y si es algo bueno, prospera y logra sus objetivos. Pero es fundamental estudiar, prepararse para poder hacer frente hoy en día a una numerosa oferta. Entonces, hay que tener algo contundente que selle el alma de la gente, que cale profundo en el sentimiento de las personas.

 

-¿Qué sensaciones te genera la realidad social del país?

-Te soy honesto. Yo siempre soy de tirar para adelante, más allá del color político que gobierne. No soy de poner palos en la rueda de la bicicleta de quien gobierna. Me crié en un país donde el sector político que perdía le complicaba las relaciones y situaciones al sector que gobernaba. Creo que esta no es manera de construir un país. Por otra parte, hay patas en la mesa de una sociedad que son vitales, como la educación, el deporte, la salud y la cultura. Entiendo que la Argentina está fallando en estos aspectos y no es de ahora. La educación es un pilar decisivo y tengo muchos familiares en esta actividad. Reparemos en que no hay tantas escuelas para todos los chicos que deben estudiar, y esto en algún momento va a colapsar. Hay que hacer hincapié en la educación y la carencia de ésta se nota en la calle, en las relaciones humanas, en las redes sociales, en el circuito vial.

-La familia sigue siendo el pivot de toda esta estructura.

-La mejor manera de hacer política todos los días es tratar de educar buenos seres humanos. Reitero: educar para formar personas informadas, educadas y solidarias. De esta manera estaremos construyendo un país mejor.