Santiago Bal ha sido, sin lugar a dudas, uno de los intérpretes más dúctiles de toda la historia del espectáculo argentino. Durante su trayectoria abordó los roles de actor dramático, comediante, monologuista y también autor y director teatral y televisivo. En tanto, su aporte al mundo de la revista porteña también estuvo caracterizado por su creatividad junto a varios referentes de ese género en salas como el Nacional o en el Maipo.

Sus diferentes roles le permitieron abordar el terreno del humor y, erigirse, en este sentido, en un verdadero comediante que puso búsqueda y mucho celo en la conformación de cada uno de los personajes. Fue, indudablemente, la revista, la escuela interpretativa que le permitió indagar, posteriormente, como guionista y director.

En televisión alcanzó un grado de enorme popularidad al integrar, década del sesenta, uno de los ciclos más emblemáticos de ese entonces: “Los Campanelli”, propuesta que, además, fue llevada al cine en dos oportunidades. La citada comedia fue una serie de televisión con los conflictos y situaciones comunes en el seno de una familia y que, a través del humor y el fuego cruzado generó altos picos de rating. Esta propuesta fue escrita y dirigida por el emblemático Héctor Maselli y con libretos de Juan Carlos Mesa, Jorge Basurto y Oscar Viale. El súper elenco estaba compuesto por Adolfo Linvel, Menchu Quesada, Raimundo Pastore, Claudio García Satur, Zulma Grey, Tito Mendoza, Alberto Anchart, María Cristina Laurenz, Tino Pascali, Osvaldo Canónico, Liliana Caldini y un joven y ascendente Santiago Bal.

Santiago junto a uno de sus tantos elencos (Foto: Fernando Pérez Re, diario Crónica)

Haciendo gala de su generosa vena, intervinó en obras teatrales como “El champagne las pone mimosas”, “Los locos años del Tabarís”, “Hola mami, hola señor”, “Money money”, “Vedetísima”, “Que noche de casamiento”, “Fantástica”, “Yo amo a Carlos Paz” y su último legado “Nuevamente juntos”, oportunidad en que volvió a compartir escenario junto a su familia: Carmen Barbieri y Fede Bal, espectáculo que luego de una gran temporada en Mar del Plata se instaló en el Multitabaris y en el que desertó, por la agudización de problemas de salud, al poco tiempo de comenzar con las respectivas funciones.

Formó una importante dupla junto a su colega Alberto Anchart, presentaciones que tuvieron lugar en diferentes localidades de España y México. Por otra parte, también acompañó a los grandes capo-cómicos de nuestros escenarios, entre ellos, Adolfo Stray, don Pelele, Javier Portales, Jorge Porcel y Alberto Olmedo. En este sentido, también fue autor de varios éxitos teatrales, mayormente comedias, que generaron una importante aceptación en la calle Corrientes de la cartelera porteña y también en Villa Carlos Paz.

En cuanto a su vida sentimental se caracterizó por ser azarosa y también de constantes cambios. En varias de sus parejas no pudo sustraerse de la infidelidad y esta circunstancia le generó grandes dificultades que experimentó hasta en la última etapa de su vida. Su primera esposa fue María Isabel Andina, mujer que no pertenecía al ámbito artístico. De la unión de esa pareja, nació el primer hijo de Santiago, Mariano Bal.

Su relación siguiente fue con la entonces popular vedetteThelma del Rio, separación que provino al mantener Bal un romance secreto con otra vedette: Silvia Pérez. Cabe señalar que fruto de su esa relación nació Julieta, su única hija mujer y con la que el actor mantuvo, siempre, un vínculo conflictivo y de permanente incomprensión. Cuando a Santiago le detectan cáncer, Silvia Pérez lo abandona a Bal y, en plena etapa de convalescencia, es cuidado y protegido por su ex pareja Thelma del Rio quien lo lleva a su casa para su mejor recuperación. Sin embargo, como reza aquel inveterado refrán popular: “el zorro pierde el pelo pero no las mañas”, al poco tiempo de estar instalado otra vez en los escenarios, Santiago le es infiel, por segunda vez, a Thelma, puntualmente en 1986, al vincularse con la joven y actractiva vedette Carmen Barbieri, descendiente del recordado cómico Alfredo Barbieri.

Santiago y Carmen, una vida juntos. 

Dicho romance se conoció durante la realización de la temporada en Villa Carlos Paz y generó una verdadera eclosión en todos los medios periodísticos. Las guardias de los paparazis asolaban a la pareja y en varias imagenes se lo veía a Santiago tapándose la cara y tratando de evitar ser fotografiado junto a Carmen, con quién se casaría por segunda vez, en 1989. Precisamente, un año después nació su tercer hijo Federico, quién se erigió con el paso de los años en una figura de particular corte mediático.

Carmen y Santiago, juntos (Foto: Fernando Pérez Re, diario Crónica)

Los problemas de salud vuelven a hacerse presente en la humanidad de Santiago y, en este sentido, Carmen tomó la capitanía del barco y mientras él permanece en proceso de reposo y recuperación en su domicilio, la vedette asume las tareas laborales, fundamentalmente, a nivel televisivo. Y el diablo volvió a meter la cola, nuevamente. La actividad de Carmen se traduce en la teve y también en el teatro y, en consecuencia, le queda muy poco tiempo para su vida de relación conyugal.

A los 75 años, en 2011, Santiago vuelve a cometer un acto de infidelidad: traiciona a Carmen con la joven y voluptuosa vedette Ayelén Paleo, quién formaba parte de la misma compañía que lideraban Bal y Barbieri. En consecuencia, se genera una disputa y conflicto económico mediático de gran entidad y Santiago, dejó la casa en la que convivian. Cuando los problemas de salud vuelven a arreciar, Carmen se hace cargo de toda la situación y, además, le brinda refugio. Posteriormente, los buenos oficios de Federico logran que la familia se vuelva a reunir arriba de un escenario y el espectáculo “Nuevamente juntos” produce un verdadero acontecimiento escénico. Luego, de una exitosa temporada en el teatro Atlas de Mar del Plata, la revista se instala en Buenos Aires, aunque Santiago decidió abandonar la obra y finalizar su carrera, ya en forma definitiva. El actor no se pudo recuperar de su precaria salud y salió en “gira” itinerante y para siempre.

En su lugar en el mundo, el escenario. 

La última vez

En el tramo final de su camino artístico, Santiago Bal tuvo otra gran alegría: poder filmar junto a su hijo Federico una historia muy emotiva. Se trató de "Rumbo al mar", filme dirigido por Nacho Garassino que participó, en enero pasado, del Festival de American Cinematheque realizado en la ciudad de Los Angeles.

Santiago con Federico Bal, uno de sus tres hijos. 

Este largometraje que fue rodado en la ciudad de Alderetes, provincia de Jujuy y cuenta la historia de Julio Pereyra (Santiago Bal) a quién le diagnosticaron poco tiempo de vida, motivo por el cual decide emprender una última y épica aventura que va a llevar a cabo contra viento y marea. En este sentido, Julio tratará de reencontrarse con su hijo Marcos (Fede Bal) un eterno inmaduro con el que ha mantenido a lo largo de su vida una relación por demás distante. Julio, radicado en Tucumán, quiere conocer el mar y nada mejor que emprender esta maravillosa agenda de ruta.

Con toques sensibles y marcados por una historia de neto contenido humano, "Rumbo al mar" narra un conflicto generacional donde padre e hijo se verán expuestos a diversas circunstancias que los ha mantenido lejanos en la distancia aunque la vida les presentará una revancha a partir del amor y el encuentro.

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