Los 40 son, para la mayoría de las mujeres, una cifra temida, una brecha entre la juventud y lo que vendrá. Ya lo retrataba Ricardo Arjona en su popular canción, donde la lírica hacía referencia a aquellas “señoras”, cuya figura “ya no es la de los quince” y las curvas son reemplazadas por “esa grasa abdominal”. Pero en el día del cumpleaños que marca sus primeras cuatro décadas, Carolina Pampita Ardohain no puede estar más lejos de esas premisas.

Con un físico privilegiado y una vitalidad única, la modelo está en su mejor momento, sin discusión. Tras unas relajadas vacaciones en la soleada Punta del Este, Ardohain se tomó un avión rumbo a la Riviera Maya, en México, donde hoy por la noche tendrá la celebración principal de sus varios días de festejo.

Los 42 invitados a la inmensa fiesta de la conductora serán huéspedes en forma gratuita desde el 15 hasta el 22 de enero en el lujoso TRS Yucatán Hotel de Palladium Royal Suites, un resort exclusivo para adultos que cuenta con 454 ostentosas suites, 19 restaurantes, piscinas privadas y un centro de spa y wellness.

Pero aunque Ardohain logró negociar un beneficioso canje para albergar a sus comensales, ya rompió una regla esencial del alojamiento mexicano, porque llegó acompañada nada más ni nada menos que por su hijo mayor, Bautista Vicuña, de 9 años. Al llegar a la suite Ambassador que habitará durante su estadía, fue sorprendida con una serie de fotos de sus seres queridos que colgaban de cientos de globos desde el techo.

La morocha más buscada no escatimó en comodidades: la habitación cuenta con dos plantas, terraza privada, pileta y vista total al océano y la gran gala de esta noche será “de blanco” y tendrá lugar a orillas del bello mar caribeño.

El día 23, Pampita volará de nuevo, pero esta vez rumbo a Miami, para encontrarse con sus otros dos hijos -Beltrán (5) y Benicio (3)- a los fines de continuar con las vacaciones antes de su debut en las tardes de Telefé, con un nuevo magazine bajo su conducción.

Ya oficialmente separada de Pico Mónaco, la actriz está “en paz, tranquila y muy reflexiva”, según señalan sus amigas más íntimas. Y aunque tras haberse cruzado con el ex tenista en las playas de La Susana no faltaron los rumores de una pronta reconciliación, con o sin Pico, Pampita está dispuesta a celebrar su día al máximo.