@RFilighera

En esa fábrica de sueños e ilusiones que generó el cine argentino, fundamentalmente, en su periodo de oro, décadas del cuarenta y cincuenta, industria-por otra parte- base en cuanto a ganar mercados y establecer una rueda importantísima de fuentes laborales para muchas familias argentinas; la cantidad de intérpretes, como así también de directores, guionistas y técnicos, en general, fue generosa en todo sentido. Desde los actores protagónicos hasta los denominados "característicos", como así también los secundarios, dejaron una huella imborrable de talento, efectividad y sello personal indeleble.

En esta enorme camada de intérpretes, como decíamos, de particular tránsito, se encuentra Nury Montsé, una actriz que en su momento formó parte de la galería de "damita joven" con personajes reconocibles para el público masivo, sin embargo, con el paso del tiempo le puso rúbrica a otros desafíos interpretativos abordados, especialmente, en diversas propuestas escénicas del Teatro General Cervantes. Para un gran sector de la platea fue siempre la esposa de otra gran estrella de nuestras pantallas: Ángel Magaña y, para una generación siguiente: la madre de Julieta Magaña. No obstante, Nury Montsé fue mucho más que una figura fotogénica, sino una actriz que con vuelo propio le puso sello a momentos consagrados de nuestro cine y teatro nacional.

Nury Montsé  nació en Cataluña, España, el 25 de diciembre de 1917 y murió en Buenos Aires, el 26 de diciembre de 1971. Su nombre real era María Montserrat Julià y fue una de las primeras actrices de la llamada época de oro del cine sonoro argentino.

Así dadas las cosas, de origen catalán, vivió desde muy chica en Argentina, país que le posibilitó estudiar en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico, iniciándose en el teatro con un personaje emblemático de nuestras tablas: Florencio Parravicini. En tanto, debutó en la pantalla grande, precisamente, con uno de los pioneros del teatro de revistas: Manuel Romero, quien la dirigió en la película "Don Quijote del altillo", de 1936 donde compartió elenco con Luis Sandrini, en una de sus grandes creaciones. Posteriormente, trabajó en el transcurso de la década del treinta, con otros grandes directores como Lucas Demare y Luis César Amadori y compartiendo tareas de elenco con grandes luminarias del "séptimo arte" como Paquito Busto, Olinda Bozán, Pedro Quartucci, Elena Lucena, Rafael Carret, Florindo Ferrario, Alicia Barrié, Tilda Thamar, Malisa Zini, Fanny Navarro, Mecha López, Delia Garcés, Alicia Vignoli, Elsa O'Connor, Silvana Roth y Alita Román

Verano de 1939: junto a otras "damitas" del cine. (Foto Archivo Crónica)

Cabe señalar, en este particular derrotero profesional, Nury, en el comienzo del periodo de la etapa de oro del cine y que fueron los años cuarenta, acompañó a las estrellas de la canción ciudadana en películas del citado género como Libertad Lamarque, Elvira Quiroga, Oscar Valicelli; de la radio a protagonistas como Niní Marshall, Pepe Iglesias "El Zorro", en tanto, del teatro de revistas, compartió con estrellas como Francisco Álvarez, Pablo Palitos, Enrique Serrano, Gogó Andreu, Pepe Arias, Benita Puértolas y del policial negro, trabajó junto a Sebastián Chiola, Mecha Ortiz, Homero Cárpena, Narciso Ibáñez Menta. A su vez, en las denominadas "comedias de teléfono blanco" estuvo con Ángel Magaña (su esposo), Mirtha Legrand, Juan Carlos Thorry, Zully Moreno, María Duval, Osvaldo Miranda y Susana Campos. En definitiva, Nury, con sus conocimientos de actuación y experiencia, recorrió a modo de grandes emprendimientos, todos los rubros artísticos, tal como venimos señalando.

A su vez, fue dirigida por la segunda tanda de directores provenientes del vodevil como Enrique Cahen Salaverry y Benito Perojo.

Otra etapa fundamental de su trayectoria radica en que en 1942 ingresó en la compañía de Enrique Muiño y Francisco Petrone y fue artista de la emblemática empresa cinematográfica nacional "Artistas Argentinos Asociados", donde actuó en la primera película de esta productora, puntualmente,  "El viejo Hucha" dirigida por el histórico y clásico realizador, Lucas Demare. Paralelamente a su carrera en el cine, continuó con sus actuaciones en el teatro, principalmente en el Teatro Nacional Cervantes, donde también lució su sólido temperamento y fue elogiada, por otra parte, por la crítica especializada de ese entonces, en el abordaje de personajes con particular compromiso en lo social.

En lo que respecta a su universo familiar, vale señalar que se casó con Ángel Magaña y tuvo dos hijas, Alejandra y Julieta Magaña. Su deceso se produjo a causa de un cáncer el 26 de diciembre de 1971, exactamente un día después de haber cumplido los 54 años. Una especial y querida figura de todos los tiempos del espectáculo argentino que merece ser recordada con particular unción y reconocimiento afectivo y profesional. Como tantas otros colegas, ha dejado una valiosa huella de trabajo y sensibilidad para las generaciones posteriores.

Aportes para el cine

El presente es un análisis de su paso por el cine, realizado por los críticos Roberto Blanco Pazos y Raúl Clemente. Consignaron la trayectoria de Nury Montse en estos términos:  "Actriz nacida en España pero radicada en la Argentina desde niña. Estudió en el Conservatorio Nacional y se inició en teatro al lado de Florencio Parravicini. Desde mediados de los años treinta fue muy solicitada en el cine, medio en que apareció hasta su retiro prematuro, tras casarse con el actor Angel Magaña. Sus mejores trabajos los realizó en comedias como "Don Quijote del altillo", "Hay que educar a Niní", "Los martes orquídeas" y "Mi novia es un fantasma". En tanto, en el drama descolló en "El gran secreto", "Historia de crímenes", "El viejo Hucha" y "Con el dedo en el gatillo". Su última película es la producción chilena "El hombre que se llevaron", de 1946.  Actriz de sólido temperamento y magnífico rostro, desarrolló paralelamente una carrera teatral de gran  trascendencia en el  Cervantes. A pesar de su retiro a muy temprana edad, siempre se la vio en reuniones y estrenos acompañando a su esposo, Magaña. Su sorpresiva muerte, en 1971, después del casamiento de una de sus hijas, conmocionó al mundo del espectáculo, donde fue muy querida".

En la película "El mejor papá del mundo" (Foto Archivo Diario Crónica)

Filmografía completa

1936: "Compañeros". "Don Quijote del altillo".  1937: "Papá Chirola". 1939: "Doce mujeres".  "Chimbela". "Campeón por una mujer". 1940: "Con el dedo en el gatillo". "La casa del recuerdo". "Hay que educar a Niní".  "Un bebé de contrabando". "Dama de compañía". "Chingolo". 1941: "El mejor papá del mundo". "Los martes orquídeas".  "Canción de cuna". 1942: "El viejo Hucha". "El gran secreto" "Historia de crímenes". 1944: "Siete mujeres". "Su esposa diurna". "Mi novia es un fantasma".

Apuntes de una bella vida

Cumplió generosamente con su cometido durante toda su existencia. Sin alcanzar el estrellato absoluto le puso rúbrica a un estilo de actuación, bello, sensible y de carnadura dramática en muchas instancias de su carrera, fundamentalmente, en el teatro Nacional Cervantes donde desarrolló un repertorio perteneciente a las grandes plumas de la dramaturgia universal. Nury Montsé se instaló fuerte en el firmamento cinematográfico, aunque abandonó tempranamente su carrera de actriz para dedicarse por entero, a su rol de esposa y ama de casa. Privilegió, en definitiva, ese proceso a la crianza de sus hijas y  al gobierno de su universo doméstico. De esta manera, abandonó una carrera que la encontraba, profesionalmente, en pleno ascenso. 

Cabe recordar que su primera película fue el filme "Compañeros" y luego vino "Noche Federal" para pasar a transitar-posteriormente- ese enorme clásico de la comedia porteña que fue "Don Quijote del Astillo, impecable labor de Luis Sandrini.

Nury trabajó con firmeza, asumiendo cada labor como un especial desafío. De carácter sumamente afable, siempre se encontraba de buen humor y dispuesta a un diálogo  culto y atractivo. Le gustaba divertirse sanamente con su familia como así también con sus compañeros de trabajo. Contar chistes era una de sus cosas preferidas.

Se enamoró locamente de Magaña y constituyeron una pareja adorable, ya que ambos se profesaban un espíritu de dedicación muy especial.

Todas aquellas personas que tuvieron la suerte de conocerla, afirmaron que Nury fue una mujer de trato, agradable por doquier y que, inevitablemente, había encontrado, en la intimidad de su hogar, la felicidad y la pasión que le dedicaba a su condición de intérprete.

Le gustaban muchísimo las tareas de la casa, a las que se dedicaba con marcada unción y una de sus debilidades radicaba en pintar las paredes de su vivienda, como así también se destacaba en preparar platos exquisitos".
Nury fue una mujer bella, física y espiritualmente. Dejó un hermoso legado de actitud humana y profesionalismo. Formó parte, en definitiva, de una etapa sagrada de la historia del espectáculo argentino. Nury Montsé le puso sello a un estilo de actuación y se la recuerda, también, como una persona sumamente adorable.

Por R.F.

Ver más productos

Cómo hacer ayuno intermitente de manera saludable

Cómo hacer ayuno intermitente de manera saludable

Cómo ser padres en el Siglo XXI

Cómo ser padres en el Siglo XXI

Historias de mujeres que cambiaron el mundo contadas para niñas rebeldes

Historias de mujeres que cambiaron el mundo contadas para niñas rebeldes

¿Qué regalar el día del padre?

¿Qué regalar el día del padre?

Ver más productos