@RFilighera

La inquietud y la superación personal forman parte del ADN de Moria Casán. Dotada de un físico privilegiado que le permitió, destino mediante, debutar impensadamente en el teatro de revistas, la entonces vedette fue recorriendo un camino muchas veces sinuoso, complejo otras veces, pero altamente gratificante en cuanto a desafíos y que la ubica hoy en día como una verdadera “show-woman”: una talentosa mujer del espectáculo cuya permanente búsqueda la afianzó, a su vez, en diversos trabajos transitados con su clásico estilo. Una estrella sin pelos en la lengua.

La infancia

Lo estadístico marca que Moria (Ana María Casanova Faga) nació el 16 de agosto de 1946, hija única de Rosa Faga, generación de mujeres enroladas en las tareas de la casa, y de Juan Casanova, oficial del Ejército Argentino. La infancia de Moria se desenvolvió, entonces, con su principal impronta: individualidad y carácter fuerte. Apenas con 13 años, ya cursó independencia y así se lo expuso a sus padres. Una preadolescencia con conciencia plena del trabajo y de no depender, en definitiva, de la mano bondadosa de sus progenitores. A todo esto, asistió a la Escuela Nº 323 del barrio de Villa Devoto y, luego de cursar sus estudios secundarios decidió seguir la carrera de abogacía en la Universidad Católica Argentina; sin embargo, un hecho fortuito e inesperado hará que abandone esa carrera.

El debut menos pensado

Precisamente, en ocasión de concurrir un sábado con un amigo a presenciar un espectáculo en el Maipo, fue observada por el veterano productor Carlos A. Petit, quien la invitó a concurrir el martes siguiente a un encuentro profesional para analizar la posibilidad de participar como vedette en la revista que estaba produciendo en el teatro Nacional. Luego de terminar ese día su curso en la Facultad de Derecho, Moria tomó un taxi y se apersonó hasta la mencionada sala, ubicada en Corrientes, a metros del Obelisco. No bien llegó, Petit la derivó hasta el asistente del director, quién le consultó: “¿Estás preparada para debutar en una hora?”.

Moria dio el sí con la aclaración de que no había pisado nunca antes un escenario. Las chicas del elenco la ayudaron a acondicionarse con el vestuario de plumas y conchero mediante y realizó dos intervenciones valiosas, en una de ellas mimetizada con el vestuario de Chaplin y del que se iba despojando, poco a poco, hasta quedar desnuda. Este episodio marcaría, sin lugar a dudas, una bisagra en su vida. Dicho acontecimiento ocurrió en 1969 y el espectáculo llevaba por título “Cuando la abuelita no era hippie” y cuya estrella, precisamente, era la popular “Lechuguita” Zulma Faiad. Así dadas las cosas y, según pasan los años, de 1970 a 1972 la vida de Moria se desenvuelve con varios emprendimientos escénicos que los asume con especial energía y unción. Entonces, va a tener la inmejorable posibilidad de poder estar al lado de grandes personalidades de la revista y del teatro argentino.

Junto a los grandes

La futura diva entonces comparte escenarios con Adolfo Stray, Pepitito Marrone y Dringue Farías, entre otros. Después será contratada por los hermanos Sofovich (Gerardo y Hugo) como primera vedette en la obra “Frescos y fresquitas” (1973) junto a Alfredo Barbieri y Don Pelele, durante una temporada en el teatro Astros. La acción artística de la Casán no cesa. En consecuencia, en 1974 puso su aporte en el espectáculo “La banana mecánica”, en alusión irónica a ese maldito filme que, por ese entonces, tuvo un corto interregno por nuestras pantallas debido a la acción judicial de un privado que impidió, luego, sus proyecciones. Nos referimos, puntualmente, a “La naranja mecánica”, memorable producción de Stanley Kubrick.

Con Porcel y Olmedo

Persevera y triunfarás. Moria no ceja un instante en su tránsito profesional y en 1977 realiza en el Maipo lo que va a ser su primera temporada de invierno con el género revisteril. Junto a Nélida Lobato y Tato Bores le pone su sello al espectáculo “La revista de esmeraldas y diamantes”: un gran éxito y un panorama muy floreciente para la espectacular vedette. Precisamente, en los años ’80 participó en “Los años locos del Tabarís”, junto a Nito Artaza, y también puso su marca de fuego en “La revista de las erecciones generales”. En tanto, de la mano de los hermanos Sofovich intervino en más de 20 películas, protagonizadas, también, por la gran dupla del momento: Alberto Olmedo y Jorge Porcel, y en la que figuras como Susana Giménez y Javier Portales aportaban, por otra parte, caudales de atracción notables. De esta manera, se fueron dando títulos como “Los doctores las prefieren desnudas” (1974), “El gordo catástrofe” (1977), “Encuentros muy cercanos con señoras de cualquier tipo” (1978), “Expertos en pinchazos” (1979), “A los cirujanos se les va la mano” (1980), “Te rompo el rating” (1981), “Las mujeres son cosa de guapos” (1981) y “Un terceto peculiar” (1982). También trabajó con intérpretes como Guillermo Francella, Jorge Martínez y Emilio Disi en películas como “El telo y la tele” (1985) o “Brigada explosiva” (1986).

Con Olmedo, Susana y Porcel en un clásico: "Expertos en pinchazos" (1979)

“Monumental Moria"

La televisión será luego para Moria un ámbito de particular excelencia para desarrollar todas sus inquietudes. De esta manera, fue incursionando en ciclos como “El club privado de Moria Casán” (1983-1984), “Las tretas de Moria” (1985) y, a partir de 1986, Canal 9 la contrató con un programa que marcaría, también, historia en la pantalla chica. Nos estamos refiriendo a “Monumental Moria”, en donde interpretaba junto a su marido Mario Castiglione (padre de Sofía) diversos personajes, entre ellos, la inolvidable Rita Turdero. Luego, estuvo como estrella invitada en “Las gatitas y ratones de Porcel” y, después, otro hito: “A la cama con Moria” (1991), programa en el que entrevistaba a los políticos, en plena campaña, utilizando un deshabillé muy hot. Años después, vino “Moria banana” junto a su hija Sofía Gala y, posteriormente, en horario vespertino “Souffler” y que animó, en co-conducción junto con Luis Beldi. A todo esto, en teatro había plasmado un espectáculo de singular relevancia para su carrera actoral. En 1990 protagonizó “Brujas”, acompañada por un elenco que se integraba con los aportes de Thelma Biral, Graciela Dufau, Nora Cárpena y Susana Campos, luego reemplazada por Leonor Benedetto. Moria fue redescubierta por un sector de la crítica teatral como una actriz de enormes recursos intuitivos y de enorme trascendencia para el género de la comedia. En la temporada siguiente se fueron presentando otros espectáculos de igual brillo para su trayectoria y con mayor vínculo con el género revisteril.

La diva, en el primer elenco de "Brujas", que sería un fenómeno teatral.

Jurado del “Bailando”

En los años ’90, Moria, en derredor de esa prolífica trayectoria, colmada de memorables trabajos arriba de un escenario, pone el acelerador y participa en una serie de emprendimientos que la ubicarán, sitial mediante, en un capítulo muy valioso de su trayectoria. De esta manera, “La dama y el vagabundo”, “Tetanic”, “Cantando bajo la deuda”, “El fondo puede esperar” y, en la tevé, en ficciones como “Con pecado concebida” y “Los Roldán”, vuelven a poner en evidencia, otra vez, su gran ductilidad interpretativa.

En tanto, luego, en el desarrollo del 2000, Moria plasma, también, otro capolavoro de su profesión: su rol como jurado en el emblemático ciclo de Marcelo Tinelli, “Bailando por un sueño”. Y en ese transcurrir de desafíos artísticos que Moria siempre asume con su generosa ductilidad, a juicio de quien escribe esta crónica, se dará cita a tres trabajos fundamentales de la diva que la ungieron ya como una verdadera actriz dramática: “Cabaret Bijou” (2004), con Juan Leyrado y dirección de Alfredo Zemma; “Las tres viejas” (2015), de Alejandro Jodorowsky, con Alejandro Paker y Marko Vega, en el teatro Picadero, y “The Hole”, en el Maipo, una impecable simbiosis de circo, music-hall y cabaret, en derredor de una misteriosa, tenebrosa y gótica puesta en escena.

Ecléctica y todoterreno, Moria descolló como jurado en el "Bailando"

La más “incorrecta”

En televisión, luego del reemplazo que hizo de Jorge Rial en “Intrusos”, la One, asistida por una mesa de panelistas mujeres, se encargó de la conducción de “Incorrectas”. Un muy efectivo magazine de actualidad con mucho humor, análisis y la participación, además, de grandes figuras del espectáculo argentino. Como se sabe, quedó interrumpido, luego, por decisión de la diva, debido a la mediatez cada vez mayor que generaba la actual emergencia sanitaria. En definitiva, una trayectoria de enorme jerarquía y repercusión, seguramente, dispuesta a relanzar después de la pandemia. Una Moria que se va a reconvertir en otras singulares, desafiantes y creativas Morias, como aquella joven estudiante de abogacía que debutó en la revista sin haber pisado nunca antes un escenario teatral.

Amores muy agitados

Con Juan Carlos Bojanich (1971) contrajo matrimonio pero Moria fue víctima de violencia doméstica. Luego, en pareja con Carlos Sexton (1972) y posteriormente, en ese orden, Mario Castiglione (padre de Sofía), Luis Vadalá, Xavier Ferrer Vázquez, el empresario gastronómico Diego Massud, el banquero Michael Willard, el empresario teatral Luciano Garbellano y el empresario Bruno Spinetto. Actualmente, Moria se encuentra en pareja con el artista plástico Umberto Poidomani, con quien se casó en Europa y mantiene una relación de amor, amistad y de gran intercambio cultural, que no inlcuye la convivencia.

Rebelde con causa

Sofía Gala Castiglione es autodeterminante, rebelde e inconstante y lleva la sangre, el espíritu y la identidad de vida de su madre. Su trayectoria en teatro le permitió una permanente apuesta al desafío y al progreso, encontrando probablemente en el cine el camino exacto para poder expresar sus mejores recursos. “Alanis”, “Madraza”, “Respira” y “La sabiduría” se convirtieron en ejemplos contundentes para definir una trayectoria de notables recursos interpretativos. Elena y Dante son sus hijos.

Con su única hija, Sofía Gala Castiglione, son inseparables.

Extraño robo en Paraguay

En 2012, durante una visita al Paraguay como promoción de la firma “ Moria Casán: The Fashion Show”, en sociedad con Luciano Garbellano, la diva fue acusada de un robo de joyas (de zafiros) valuadas en 80 000 dólares, en derredor de un extraño y muy confuso episodio. En 2015 regresó a Paraguay para solucionar sus problemas legales y cumplió, de esta manera, una prisión preventiva en una celda común de la cárcel de mujeres del Buen Pastor, en Asunción. Fue liberada el 23 de diciembre de ese mismo año.

“El antiage siempre me dio resultado”

En relación con el polémico tema de la detención de Rubén Oscar Mühlberger, su médico ortomolecular de cabecera, Moria se refirió en el programa “Bendita" con el siguiente testimonio: “No lo considero un centro de estética. La clínica parece la NASA, es de otro mundo. A mí, el antiage que él me da me resulta, voy para mejorar las defensas, por ‘los sueritos’ que nos inmunizan. Es un ‘Medical Spa’, el doctor sabe muchísimo”, aseveraba. “Son momentos muy sensibles para la comunidad, no estoy defendiendo a nadie porque después la Justicia demostrará. Ahora, si no está el matafuego, o está ‘la cosita del Covid’, eso lo sabrá el doctor y quien lo juzgue”, concluía de manera terminante la diva.

Playa Franka y el famoso corte de corpiños

Disruptiva por naturaleza, impuso el topless en Mardel como pionera.

Siempre en la cresta de la ola, varios pasos más adelante que cualquiera. Aquella recordada Playa Franka estaba instalada en Playa Dorada, una localidad del partido de Mar Chiquita, el balneario que fue administrado, entonces, por Moria y su entonces marido Luis Vadalá. Cabe recordar que fue inaugurado oficialmente el 10 de enero de 1994 y quedaba a unos 20 minutos del centro de Mar del Plata. Por ese entonces, Moria estaba haciendo, por cuarto año consecutivo, temporada en La Feliz con ese enorme éxito que fue la obra “Brujas”, pero, fiel a su estilo, decidió salir de la zona de confort y en sociedad con su pareja se dispuso instalar aquí una costumbre afianzada y reconocible en varios territorios de Europa: tomar sol en topless, en total libertad y alejados de cualquier tipo de ataduras. Fiel a su estilo, la One puntualizó a la prensa: “Este episodio ha sido mucho más que mujeres tomando sol sin la parte superior de la bikini. No significó corte de corpiño, sino que con la playa comienza el corte de prejuicios con respecto a tu propia aceptación; mi consigna era ‘libertad, inclusión e igualdad de género’ y así lo captaron. Si me acepto, me quiero”. Siempre contundente.

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