Por Tomás Del Val

@tomasdv55

"La farmacia del doctor prejuicio", "El novio que nunca pisa el palito" y "Cosas que no te van a pasar..." son sólo algunos de los sketches de la serie "Préstico", que comenzó como un conjunto de gags humorísticos dentro del programa "Duro de gomar", hace 4 años, y que progresivamente se convirtió en un fenómeno viral sin precedente en las redes sociales.

Con un formato corto, pero no por ello menos efectivo, los chistes políticamente incorrectos, el desdeño y la sorna de su protagonista y las situaciones bizarras a las que se enfrenta constantemente, excedieron no sólo a la serie de videos, sino también a su propio creador. Sebastián Presta, el hombre detrás de "Préstico", analizó en DiarioShow.com el caso como un extraño: "Pasó algo rarísimo con esos videos. La gente me los recuerda y me los manda todo el tiempo. Lo bueno es que a mí me gusta. Los vuelvo a ver y me muero de risa. Nos hemos zarpado y hemos tocado temas difíciles. Tuve una abuela cocainómana en Préstico, eso a algunos no les gustó".

En la actualidad, el humor de Presta y, por ende, su trabajo se encaminan en direcciones algo distintas. Con "Entre ella y yo", la obra que protagoniza junto a Soledad García en el teatro Atlas -dirigida por Diego Reinhold-, el comediante enfrenta el desafío de cambiar la lógica camaleónica con la que interpretaba a esos personajes de culto.

En este espectáculo, se pone en la piel de un hombre que con su mujer espera el resultado de un test de embarazo y entonces comienzan a fantasear con los pro y los contra de convertirse en padres. "Las cosas cambiaron. Estoy más grande y hay cosas que ya no me causan gracia, y que quizás en Préstico descuidé de alguna manera. Quiero que nos riamos todos. No me quiero reír de alguien. No me causa que se haga humor con una minoría, con los gordos, es algo con lo que no quiero colaborar. Hay gente que le encanta el humor negro que va al hueso y hay otros que son más susceptibles, eso siempre fue así. Pero ahora nos cuidamos más. Antes estaba el rubro 59 en el diario y a mí me parece genial que no esté más. La gente en ese sentido tomó conciencia, sobre temas como la trata o la droga. O, al menos, yo lo hice y mi entorno también", analiza el actor.

Aunque reconoce ese cambio en su propio sentido del humor, Sebastián advierte que la naturaleza desvergonzada e insolente de su creación es parte de su propia esencia, al punto en que ambas personalidades -como un héroe y su alter ego- se convierten simbióticamente en una: "Hago ese personaje porque Préstico soy yo, tiene mucho de mí. Hablo sin filtro y no me doy cuenta, al punto que a veces me la mando y hablo de más. Juro que trato de cuidarme, pero es parte de mí".