En un nuevo programa de “Seres Libres”, que se emite por Crónica HD todos los viernes a las 22, el periodista Mauro Federico se confesó con Gastón Pauls sobre las adicciones de su hijo adolescente y los problemas que tuvo en su vida personal y profesional.

En una charla íntima, el periodista habló sobre la terrible experiencia que atravesó cuando se enteró que su hijo Ariel, de 16 años le pidió ayuda para rehabilitarse.

Según su recuerdo, el primer prestigio del vínculo de su hijo con las drogas fue a temprana edad: "Había una ficción en aquel momento en donde los personajes tenían un hijo adolescente que plantaba marihuana. Entonces, Ariel en un almuerzo familiar me dice 'papá, ¿me dejarías plantar una plantita de marihuana?. Tenía 12 años, 13. Y yo dije ¿de qué estás hablando?". 

"Ahí me empecé a preguntar si tendría algo que ver con el consumo de marihuana. Al poco tiempo, él me contó que fumaba marihuana, para los 14, y se construyó un discurso de cultura cannábica que lo transformaba prácticamente en un agricultor. No niego que la marihuana tiene potencialidades desde el punto de vista de la salud muy importantes. Pero en el caso de mi hijo, utilizó esa construcción para encubrir lo que le estaba pasando por dentro", explicó.

"Evidentemente había un tránsito por otras sustancias. Él ya había transitado por el alcohol, no de manera problemática, pero si ya era un tomador de cerveza bastante habitual con 15 años. En aquel momento yo no terminé de entender que eso iba a ser un problema hasta que empezó a derrumbarse su vida", reveló muy compungido.

"La vida de un adicto empieza a derrumbarse cuando empieza a romper con las rutinas que tienen preestablecidas, cuando empieza a decir cosas que no se comparecen con lo que hace".

Y detalló: "Desde que empezamos a hablar de la cuestión hasta que Ariel se derrumba deben haber pasado dos años aproximadamente. La vida de un adicto empieza a derrumbarse cuando empieza a romper con las rutinas que tienen preestablecidas, cuando empieza a decir cosas que no se comparecen con lo que hace. Ya no puede tener alineado lo que siente, lo que piensa, con lo que dice, con lo que hace".

Un signo de alarma fue cuando una novia del joven le dijo que ayudara a su hijo, y recién en ese momento entendió que sus conflictos no tenían que ver con la marihuana. "Con nuestro amigo Nacho ramírez hicimos un montón de notas con historias de familias que tenían el drama de tener un adicto y nunca imaginé que me iba a pasar a mí", narró la angustia que sufrió en ese momento.

Mauro Federico y su hijo Ariel, hoy ya recuperado.
Mauro Federico y su hijo Ariel, hoy ya recuperado.

Y el primer momento crítico en el que Mauro se encontró de frente con el problema fue durante un brote del joven: "Volvía a casa y cuando llego, mi mujer estaba con la nena en brazos, temblando. Me miró y sin decirme con palabras me indica que vaya para el fondo de la casa. Estaba Ariel totalmente sacado, pegándole al vidrio, había roto el vidrio de la puerta de su habitación y estaba pegandole a la pared". 

"No sé qué le pasaba pero estaba enloquecido. Lo quiero abrazar, me empuja, me tira al piso y sale corriendo y yo lo corro en la calle y lo alcanzó lo agarró así y digo yo no voy a dejar que te mates. Entonces me abraza y se quiebra. Sentí que se desplomaba y entonces 'me dijo necesito que me ayudes'", continuó.

"Empezamos el largo camino de un primer tratamiento. Tenía 16 años en ese momento. La primera reunión la tenemos en este centro de asistencia con un especialista y cuando le preguntan qué consumía, el chabón empieza a enumerar, y era Mendeleiev y la tabla de los elementos. Lo miré diciendo '¿de dónde sacaste esto?'. Empezó a contar: crack, queta, MDMA. Empezó a nombrar qué sustancia que yo no sé de dónde mier... sacó", expresó sobre su sorpresa.

"Entendí que el problema no era la sustancia. Era por qué se introducía algo en el cuerpo que alteraba tu percepción. Esa fue la pregunta que yo recurrentemente me hice durante mucho tiempo".

En ese momento empezaron las preguntas: "Terminó diciendo 'soy un politóxico'. Ahí entendí que el problema no era la sustancia. Era por qué se introducía algo en el cuerpo que alteraba tu percepción. Esa fue la pregunta que yo recurrentemente me hice durante mucho tiempo. Y en qué punto perdés control de eso y se termina transformando en una alteración real de la percepción. Y por qué razón".

Por todo lo que estaba comenzando a atravesar, Federico tuvo que hacer un cambio radical en su vida: "La primera reacción que tenés como padre de un adicto es el susto, no sabes qué hacer. Un amigo conoce esos demonios y sabe como indicarte el camino y por eso me ayudó mucho. Después sobrevino otra etapa, qué es la bronca, o sea, lo querés cagar a trompadas. Si vos te tomás en serio el compromiso de acompañarlo, tu vida se altera. Dejé de laburar".

Y declaró algo que entendió en el proceso: "Esto no es un problema de clase social, podés vivir en Recoleta o la 1-11-14. La droga nos atraviesa a todos, la adicción es un problema que tiene que ver con las angustias de una sociedad que te atraviesa por todos lados".

Mauro Federico narró su terrible historia en el libro 'Familia adicta'.
Mauro Federico narró su terrible historia en el libro "Familia adicta".

Cuando llega el momento en el que vos entendés que un adicto es un enfermo, empezás a sentir la responsabilidad del peso que tiene tu rol. Vos al adicto lo podés encerrar, de hecho en un momento Ariel tuvo una recaída y decidimos llevarlo a una instancia terapéutica y una aún más dura, como es un encierro en un psiquiátrico y luego en una comunidad terapéutica", sostuvo.

Inmediatamente aclaró: "Pero en el momento que vos estás haciendo un tratamiento ambulatorio, el rol de los padres, el rol de su entorno sano es fundamental. Porque el adicto no puede salvarse si no tiene la tablas de las cuales agarrarse".

También hizo una autocrítica, sabiendo que también los problemas aparecen o se extienden por la falta de contención: "Es difícil el camino de salvarse en soledad. Entonces ahí es cuando tomás conciencia de eso, te ponés la camiseta del tema y decís 'yo soy el padre un adicto, loco' y me hago cargo de eso y me hago cargo de que yo también soy corresponsable de esa adicción, por no haber escuchado, por no haber estado cuando tuve que estar, por haberme pasado laburando horas y horas".

Y cerró: "No es que te autoflagelas, entendés que la única manera de suplirlo es haciendo lo contrario. Es mucho dolor en esa época, mucha culpa".

Mirá el video de Mauro Federico hablando de la adicción de su hijo adolescente

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