A raíz de las acusaciones de abuso sexual de varias actrices de Hollywood contra el director Harvey Weinstein, otras víctimas se animaron a contar su testimonio y los nombres de Kevin Spacey y Dustin Hoffman se sumaron a la lista de acosadores.

El tema pasó a debatirse en las redes sociales y toda la sociedad se hizo eco de la noticia y opinó al respecto. En una entrevista en el ciclo radial "La conversación" Leonor Benedetto defendió al protagonista de "House of Cards": "Me parece una locura arruinarle la carrera a Kevin Spacey cuando un pendejo de 14 años estaba en una fiesta de adultos, donde había drogas y alcohol. ¿Y qué hacía allí?".

Luego, agregó que el caso de Weinstein es completamente diferente y lo tildó de "enfermo". En este contexto, comentó situaciones que le ocurrieron cuando empezó a trabajar en el mundo del espectáculo: "Cuando empezás tu carrera, que un jefe o un director te elogiara, a veces con algo subido de tono, era algo que producía casi cierto orgullo". Y, además aseguró que debido a la época, ella no vivió ciertas situaciones como un abuso.

En otra entrevista radial, la actriz disparó: "Es difícil encontrar a una chiquita que no haya sido tocada". "Me enteré que hace no mucho a mi hija, cuando tenía entre 10 y 12 años, un portero la tocaba y nunca me lo dijo. Ella me decía: 'Yo sabía que papá lo mataba' y es probable que sí. No sé cómo se manejan esas cosas… Me lo contó cuando ya era grande, odié la situación cuando lo supe, y la excusa del niño de no hablar, es para no generar problemas al papá", confesó en la Once Diez.

"Yo me acuerdo que cuando tenía 12 años e iba al almacén a la hora de la siesta en Paraná, me tocaban la cola. ¿Y cómo se evita eso? Yo también decía: 'Mi papá lo mata'…", reveló también.

Luego, manifestó que, según su punto de vista, el piropo no es algo tan negativo: "Considerar que un piropo subido de tono es un abuso, yo no estoy muy segura. Eso lo pueden decir las mujeres que de verdad han sido abusadas, entonces es banalizar el abuso real. Me parece que a las mujeres se nos está yendo la mano, como cuando se pusieron en la Plaza de Mayo desnudas para defender el amamantar en público. Yo hace mucho tiempo que pienso que desde que apareció el feminismo en la faz de la tierra, defendiendo una causa muy justa, empezamos las mujeres a irnos de mambo y entonces no tenemos el real punto de equilibrio entre lo que significa defendernos que soportar con un poco de humor algo".

Por último, opinó: "Yo creo que las mujeres tenemos un lugar muy movedizo respecto de lo que nos tratan, lo que nos dicen, de lo que nos hacen y no sabemos muy bien donde estamos paradas, qué merecemos, cuándo nos están faltando el respeto, cuándo nos están elogiando. El límite es muy difuso. Deberíamos fijarnos cuál es el límite, porque si no me pueden decir un piropo por la calle, estamos en el horno".