Hace diez años su historia resonaba en todos lados. Un joven de 24 años que se unía en sagrado matrimonio con Adelfa Volpes, de 82. Un joven que, luego de la luna de miel de la pareja en Río de Janeiro, y a causa de la muerte de la octogenaria, se convertía en heredero de una suma millonaria. Un joven que se llama Reinaldo Wabeke, pero que los medios reconocieron siempre como "el viudo de Adelfa".

La historia de Reinaldo recorrió el mundo y fue portada de muchos medios de Argentina y del exterior, y pasado su romance con la adinerada mujer, él aprovechó esa popularidad para lanzar una carrera en los medios que le permitió participar en algunas obras teatrales en Mar del Plata. "Yo no reniego de nada de lo que viví con Adelfa, ella significó mucho para mí y tengo mis mejores recuerdos, porque la quise mucho y sé que me quería bien. Pero también soy consciente de que mi casamiento con ella me trajo muchos disgustos, con personas que se quisieron hacer mis amigas por interés", reflexiona hoy, diez años después de su repentina fama, haciendo referencia a la difícil situación que vivió en 2014 cuando perdió la casa que heredó, la pensión que recibía era insuficiente para sustentar sus gastos y confesó haber intentado suicidarse dos veces.

El paso de Reinaldo por el ámbito público fue vertiginoso y esporádico. Algunos años después de la muerte de Adelf. volvió a ser noticia cuando se casó por segunda vez, esta vez con su novio (de quien luego se divorció), convirtiéndose así en el primer argentino en casarse con un hombre y una mujer.

Luego, el joven, en un redescubrimiento sexual, se probó pelucas y se puso un vestido y presentó a su alter ego travesti: "Reina Reinaldo". Una personalidad que asumía eventualmente para "ir al boliche y salir con amigas". Hoy, con esa historia ya en el pasado, Reinaldo está en pareja con un muchacho al que considera su "gran compañero de vida".

"Él me respalda y ayuda a transitar esta etapa mucho más relajada y tranquila”, aseguró. El “viudo de Adelfa" vive actualmente en Buenos Aires, en una zona campestre alejado del tormento que vivió en otras épocas y aún se sostiene económicamente con la pensión que le quedó de su ex mujer y el ingreso del alquiler de un departamento.

En su corazón, el recuerdo de Adelfa sigue vivo: "Yo le hablo y le pido que me ayude, la llevo en mi mente y mi corazón. Ahora, por ejemplo, estoy planeando ir con mi pareja a hacer un crucero por Brasil para pasar por todos los lugares que recorrí con ella. Una especie de homenaje a diez años de su partida, creo que ella lo va a valorar mucho, se lo merece porque fue una gran mujer", concluyó.