Juan Castro fue uno de los periodistas más transgresores de la televisión y la radio. A los 33 años ya era uno de los comunicadores con más prestigio, pero pocos sabían que vivía acorralado entre las contradicciones que esa fama le produjo y el infierno en el que estuvo dando vueltas, y que tantas veces lo hizo tocar fondo y sentir miedo de sí mismo. 

Cerca del final y con más de 10 años de adicciones, Juan Castro se había convertido en una persona paranoica que sufría alucinaciones cada vez más fuertes y que hasta lo hicieron beber veneno cuando se imaginó poseído por ratas o rociarse con nopusid, porque sintió el cuerpo lleno de piojos.  Esas pesadillas recurrentes parecían que sólo las podía controlar gracias a su trabajo.

Juan Castro aprovechó su primera oportunidad importante cuando en América TV le aceptaron el piloto de "Zoo, las fieras están sueltas" para crecer profesionalmente hasta cumplir sus sueños con el exitoso "Kaos en la ciudad".

Juan Castro se animó a hablar de temas como el aborto en televisión y hasta de su propia sexualidad.

"'Kaos' es una de las razones por las cuales me levanto a la mañana a trabajar. Estoy enamorado de mi trabajo. Estoy enamorado de mi vida. Creo que el ser creativo puede ayudarnos a salvarnos a todos. Ojalá nos llevamos el premio", declaró una vez sobre el programa.

De tal modo, el periodista y locutor que creció en un monoblock de Parque Patricios, que sobrellevó una infancia difícil por la enfermedad de su mamá. A los 15 años quiso ser modelo y allí empezó a luchar públicamente contra sus propios fantasmas. 

En marzo de 2003, cuando volvió de Jordania en dónde estuvo algunas horas detenido acusado de espionaje, presentó a su pareja, Luis Pavesio. En julio estuvo internado por un supuesto pico de estrés en el Sanatorio Otamendi y luego fue trasladado a la clínica psiquiátrica Santa Rosa. Frente a las especulaciones, el conductor confesó que era adicto a las drogas y que estaba enfrentando a sus demonios. 

Juan Castro y su novio, Luis Pavesio.

Los últimos días de su vida transcurrieron entre la euforia y la profunda depresión. En febrero de 2004 al volver de las vacaciones lo internaron otra vez, y pese a no tener el alta médica, logró que su pareja firmara la externación por que él necesitaba trabajar. 

El 2 de marzo a las 6 de la tarde, el flamante director artístico de Endemol llegó a su casa de El Salvador 4753. El 4 viajaría al exterior, porque preparaba la nueva temporada de "Kaos". Además estudiaba la oferta para conducir el programa "Cadena de Favores", mientras pensaba hacer teatro o dirigir una película. Vivía lleno de proyectos, pero algo pasó, y aunque no debía, Juan estaba solo. 

Después nadie supo explicar por qué no lo acompañaba su asistente terapéutica e incluso sus familiares acusaron al psiquiatra Rubén Lescano por abandono de persona. Aquella tarde, el periodista rompió dos televisores, un equipo de audio, arrancó cortinas y gritó. Cayó desde el balcón del primer piso, sin reflejos. Resistió hasta la madrugada del viernes 5 de marzo, pero ya no habría más milagros para Juan. 

Uno de los médicos del Hospital Fernández, le anunció a la prensa que Juan Castro había fallecido a causa de un paro cardíaco a las 2:30hs de la mañana. 

Juan Castro falleció en la madrugada del viernes 5 de marzo de 2004. 

Respetando sus deseos, no hubo velatorio, apenas una ceremonia sencilla en el Cementerio de la Chacarita, en dónde ilustres y desconocidos lloraron por él. Seguramente jamás imaginó la otra pesadilla. La que librarían sus afectos en tribunales en un mediático cruce de acusaciones, la exposición de su vida privada y los allanamientos a la empresa Endemol y a su casa, en búsqueda de razones, que probablemente ni siquiera el propio Juan conocía.   

Mirá el video completo del programa "Las Tragedias de los Famosos", de Crónica TV, dedicado a Juan Castro