Algunas personas creen que el peso corporal es el indicador del bienestar físico, pero, lejos de querer bajar, Sol Pérez busca tener la figura perfecta a base de ejercicio y una vida saludable. 

"Apunto a verme bien yo, no me importa tanto lo que piense el resto, sino estar bien conmigo misma. Mirarme y gustarme. Hoy en día, me gusta la imagen que me devuelve el espejo, no es que no me guste", explicó la diosa desde Villa Carlos Paz en un móvil para Buenos Días América. 

Luego, la ex "Chica del Clima" explicó los beneficios que encontró en sus rutinas de ejercicio: "A mí el fitness, entrenar, me hacen bien. Yo peso 10 kilos más de lo que pesaba antes. Yo antes pesaba 45 kilos y ahora estoy pesando 55 kilos. No tiene tanto que ver con el peso, porque algunos se obsesionan y piensan que a menor peso, más saludables, o mejor estás. ¡Al contrario! El músculo pesa más”.

Por otra parte, la actriz que brilla sobre sobre el escenario de "La Isla Encantada" admitió: “Antes me enfermaba mucho, ahora ya no me enfermo tanto. Si tuviese el peso de antes, con la vida que llevo hoy, con los horarios de trabajo, no podría vivir”.

Además confesó que durante su adolescencia sufrió mucho por su cuerpo: “Cuando era más chica tuve desordenes alimenticios. Tiene que ver con lo que muestra la televisión, de la chica flaca, alta... yo quería eso. Me había obsesionado, no comía nada. Me fui al otro punto del fitness, que yo creía que era eso. Estaba súper marcada, pero era deplorable por los huesos de la cara. Vivía tomando litros de agua y comía un yogurt al día, me desmayaba, no la pasaba bien. Por suerte, tuve el apoyo de mi familia y hasta que no me terminaba el plato de comida, no me levantaba de la mesa. Mi papá me obligaba y se me caían las lágrimas porque no podía comer más y así empecé de nuevo a abrir el apetito, a entender que no era eso”.

“Yo estaba muy agresiva, me peleaba con todo el mundo porque estaba de mal humor. Creía que todo lo que ellos me decían era porque me querían hacer mal, que querían que sea fea, gorda. No veía que lo que querían era que estuviera saludable”, concluyó.

Al final, Sol reflexionó: "A mí me tocó este cuerpo, mido 1.60 metros y nunca voy a ser flaca y alta. Con este cuerpo, me tengo que gustar".