@LuisVenturaSoy

Después de años de silencios -voluntarios y forzados- aparecieron tres de los siete hermanos de Diego Armando Maradona: Ana, Kity y Cali. No estuvieron Mary, Lilly, el Turco Hugo ni Lalo Raúl, que redondean a todos los hijos vivos de Doña Tota y Don Diego. Porque estas tres hermanas vienen de la guerra, y patrocinadas por el doctor Matías Morla decidieron salir a defender lo propio.

Porque ellas siempre contaron el Lado B de la vida del Diego de la gente. Porque se indignaban y repudiaban desde el bajo perfil los malos tratos, los destratos y discriminaciones a las que las sometían parte de la familia oficial.

Hablo de aquellos y aquellas que se adjudican patrimonios, legitimidades, posesiones y todo lo que produjo Maradona en vida. Pero esto lo hacen con puestas en escena, mentiras, falsedades y fraguados de documentaciones que, recién ahora, las 3 hermanas se animaron a exponer en un living televisivo liviano, preparado para no incomodar a las hermanas biológicas del gran Diego.

Esta manifestación puso en problemas a Claudia Villafañe que tuvo que salir a las redes sociales a hablar, a declarar, cuando ella siempre elige el silencio que siempre le juega a favor. Junto a sus dos hijas, Dalma y Gianinna, son las que llevan los beneficios de haber cobrado, facturado e invertido en aquel tiempo más afortunado de Maradona como futbolista.

Claudia, Gianinna y Dalma, enfrentadas con las hermanas de Maradona.

Con el bolsillo fuerte, propiedades que aseguran el techo y la panza llena es mucho más fácil pedir respeto, paciencia y callarse la boca. Estas condiciones favorecen a quienes están en el Lado A. Porque son glamorosas de los medios, tienen roces sociales distinguidos y ganan premios de cocina cuando las hermanas de Maradona aseguraron que nunca las invitaron a almorzar ni a cenar.

"Con el bolsillo fuerte, propiedades que aseguran el techo y la panza llena es mucho más fácil pedir respeto, paciencia y callarse la boca"

El propio Diego en vida aseguraba que ni siquiera invitaban a sus hermanas a los cumpleaños y casamientos, porque "no se sabían vestir" para eventos festivos. Lo que quedó claro, con las respuestas digitales pidiendo espacios de Claudia, Dalma y Giannina, es que la guerra ahora sí está declarada, porque Villafañe les aconsejaba a sus dos hijas, hoy señaladas por las tres hermanas y su abogado, el doctor Morla, como las personas que retiraban dólares de financieras y cuentas bancarias de operaciones poco claras.

La guerra quedó declarada y lo bueno de todo esto es que los periodistas dejamos de ser los responsables de las barbaridades que ellas mismas fueron recorriendo, haciéndose las distraídas y ahora a la hora de repartir bienes y dinero, salieron todos a librar sus batallas en sus espacios de pelea en lo que será una verdadera guerra campal. Sentate y prestá atención que vas a ver y a escuchar cosas realmente graves. Te lo digo yo.