@LuisVenturaSoy

Cuando en los años 70 y 80 el diario Crónica instalaba el rincón de los chimentos una sección llamada "La Pavada", que personalmente escribía Héctor Ricardo García y que se amplió a otros espacios de chismes que regenteaba Lucho Avilés, ese género periodístico que hoy reina en nuestro medios, era fustigado, criticado y negado por aquellos paladines del "periodismo serio". ¡Cuántos ofendidos y espantados!

Aquellas infidencias que supieron sufrir figuras y estrellas de la época eran fuertemente denostadas por los guardianes de buenas costumbres, los carceleros de los límites y de lo que se podía decir y escribir sobre los famosos.

No obstante, historias y episodios escandalosos de Mirtha Legrand y sus intimidades familiares, los amoríos de Susana Giménez con Carlos Monzón, Cacho Castaña, Huberto Roviralta y Ricardo Darín ofuscaban a protagonistas y periodistas serios que no querían saber nada. Lo mismo ocurría con Guillermo Vilas, Marcelo Tinelli, Nicolás Repetto, Diego Maradona, Bernardo Neustadt, Andrea del Boca y las celebridades que quieras recordar de aquellos tiempos.

Los tiempos cambian

Esos protectores de las intimidades hoy son jurados, panelistas y chimenteros informativos de las peores atrocidades personales; que son contadas abiertamente sin dramas. La gente y sus redes sociales se encargaron de poner en caja y mostrar lo que el público quiere conocer de los famosos y sus intimidades. Esta forma avanzó tanto que son los propios protagonistas de las historias los que le venden a la gente y a los medios sus vivencias, por más escabrosas que surjan sus experiencias.

Lo hemos visto en las separaciones  de Carolina "Pampita" Ardohain. Ni hablar de los sainetes de Maradona y su interminable prole que pelean tras la muerte del ídolo, por su herencia, por sus filiaciones... lo que haya.

Hasta llegar a este presente en el que Wanda Nara hace un suculento negocio de 50.000 dólares por contar los detalles de sus cuernos, con los pedidos de disculpas de su esposo Mauro Icardi y la mediación de Susana Giménez, matizado con el rol que cumplió la China Suárez que también supo ser pareja de Nacho Viale, el nieto de Mirtha, Nicolás Cabré, David Bisbal y una lista extensa de amores no tan transparentes.

Icardi, Wanda, Susana y una entrevista por 50 mil dólares.

Pero ahora, todos le pusieron taxímetro a sus intimidades y son ellos mismos los que llevan sus vidas a plataformas y productoras para que muestren todas sus miserias a cambio de dinero, mucho dinero… y cuando mayores cifras mayores invasiones a lo privado, donde solo se ofenden los que participan en las historias y no ligan un centavo o los que son referidos sin que les habiliten billetes.

Una nueva forma de convertir aquel repudiado mundo del chimento, en una manera de ganar dinero y olvidarse de todas las ofensas. Miren la televisión de aire y cable, y comprobarán que es superlativa la aparición de los chimentos en todos los rincones de la programación. Una vez más y con reconocimiento de todos, el chimento sigue siendo patrón y sota de la información. Te lo digo yo.

L.V