La actriz habló de "Alanis" su última película.

Desde pequeña Sofía Gala Castiglione mostró una personalidad fuerte y muy liberal. Con sus declaraciones y posteos enciende, muchas veces, la mecha de la polémica y el escándalo. 

Incluso en el ámbito laboral, la hija de Moria Casán conserva su esencia. En su último film "Alanis", donde caracteriza a una mujer que por medio de la prostitución se reinventa junto a su hijo, que en este caso es el de la vida real, Dante Della Paolera, la actriz busca concientizar sobre y correr la mirada prejuiciosa de lo que significa "trabajar con el cuerpo".

"Considero a la prostitución un trabajo, aunque hay muchas situaciones en que no lo sea", admitió en diálogo con "Agarrate Catalina". Y profundizó: "Es demasiado católico creer que trabajar con tu cuerpo no es un trabajo. Y entonces las vedettes qué, los obreros qué, todos trabajan en cierto modo con su cuerpo. La prostitución siempre fue vista desde un lado oscuro, de la trata, de lo malo, y acá mostramos a una 'puta' y a un ´hijo de puta´sin que eso sea un insulto".

Y continuó: "Tenemos que dejar de apuntar con el dedo que esto está bien o está mal, ¿quiénes somo nosotros para decidir eso? Lo que pasa es que podés pagar para que te hagan la comida y no para que te hagan el amor. Y la explicación está en que para hacer el amor tenés que hacerlo por gusto, con ganas, y ¿qué te pensás que el que te cocina siempre quiere hacerlo'".

Finalmente habló de su recuperación a las drogas: "Espero no volver nunca más, pero tampoco quiero evangelizar, hay que ser honestos", concluyó.