Cuando un famoso niega enseguida algo que se dice, el chisme suele ser verdad. Viviana Canosa no le escapó a esa regla de la farándula y, luego de que DiarioShow.com publicara el 19 de febrero su violenta separación de Alejandro Borensztein, lo desmintió con firmeza.

Estoy en un gran momento laboral y de mucha plenitud, orgullosa de la mujer que construí. Trabajando como conductora y empresaria. ¿Entendés por qué no quiero perder el tiempo con rumores sobre mi separación?”, le decía una semana después a una revista.

Sin embargo... la verdad se impuso. El viernes, Lío Pecoraro reconfirmó esta noticia al revelar que, apenas unos días después de intentar tapar el sol con un dedo, la conductora ya se muestra con su nuevo amor: Marcelo González. ¿Quién es el novio de Canosa? Según pudo averiguar DiarioShow.com, este marplatense, que dirige la repetidora de radio Mitre en La Feliz, conoció allí a la ex colorada, ya que estuvo contratada para brindar charlas en el conocido espacio que el multimedios arma cada verano en Mar del Plata.

González, en una entrevista.

Tanta conversación prendió la llamita del amor, y cada noche se iban juntos del lugar. Ya en Buenos Aires, él la visita en su casa de soltera. Pero un antecedente menos simpático puso a González en la mira de la Justicia cuando, en 2016, la empresa analizaba quitarle la franquicia de esa radio por sospechas de colaborar en una sucesión de estafas que un colaborador suyo orquestó desde ese medio. Pero González zafó de ésa. También de la furia de un famosísimo periodista a quien le manejaba la pauta publicitaria y advirtió que algo “no andaba bien”, con quien terminó peleado. Y no es un novato en esto de relacionarse con famosas.

Supo merodear la periferia de Marcelo Tinelli en “ShowMatch”, donde logró que el Cabezón lo hiciera protagonizar uno de esos “romances en broma” que suele hacer al aire, proponiéndolo como novio de Laura Fidalgo, por ejemplo. Ella siempre lo negó en público, pero González fue a por otra bailarina eximia, tanguera ella. Tanta era su insistencia por conquistarla que, dicen las malas lenguas, compró el edificio lindero a su academia de baile hace unos años.