"No me enojo nunca, solo una vez cada dos años pero, cuando pasa, hay que irse y dejarme solo", dijo Mariano Peluffo para dar inicio a una imperdible anécdota que cuenta el día en el que por un momento de furia rompió el ventanal de un colegio. 

"Estábamos en mi casa con mi exmujer y mis hijas, que eran chiquititas. La casa tenía un fondo que daba al parque de un colegio, muy tranquilo, pero que a veces, durante los fines de semana, tenía eventos. Se ve que algunos grupos de padres pedían permiso para juntarse. Se escuchaban chicos corriendo, pero siempre terminaba temprano. Una noche, cuando terminamos de entrar todo del patio para irnos a dormir, escucho un golpe terrible en las persianas de metal", relató en "Podemos Hablar"

"Lo primero que pensé es que querían entrar a casa, por lo que no sabía si salir o no. De repente, abro pero no veo nada, vuelvo a mirar y veo un pedazo de hierro de fundición grande y la persiana abollada. Supe que lo habían tirado por arriba de la pared y enseguida pensé que si le pegaba a una de las nenas la mataba, así que lo agarré y me fui para el colegio", recordó mientras los presentes al ciclo de Andy Kusnetzoff se reían.

"Cuando entro había un montón de gente, saludo y gritan: '¿Qué hacés Gran Hermano?'. Me pongo serio y les digo: 'Miren, este pedazo voló por arriba de la pared', y les explico lo que pasó. Ellos, como si nada, seguían con lo de Gran Hermano mientras yo trataba de decirles lo peligroso que hubiese sido si le pegaban a las nenas. 'No pasó nada crack, comete una hamburguesa', me tiran. Nadie me daba bola y uno me vuelve a repetir: 'Ya fue capo, no pasa nada'", continuó el ex conductor de " Cuestión de Peso". 

Luego comentó que esa frase hizo que se diera vuelta y permitió captar un enorme ventanal de un colegio: "Agarré el hierro y lo tiré contra él, de repente caen los 10 metros cuadrados de blindex. 'No, pará, estás loco', me gritan. 'No pasa nada, comete una hamburguesa', les contesto".

"Uno me dice que van a llamar a la Policía, y yo les digo que lo hagan, pero que les contamos todo: que tiraron el hierro por encima de la pared, que se estaban juntando en ese lugar que no era un salón de fiestas, que estaban tomando cerveza en un colegio católico. ahí apareció un padre mediador y nos calmamos todos", explicó Mariano. Y agregó divertido: "Cuando llego a mi casa estaban todos aterrados por el ruido del vidrio, que lo habían escuchado. Al otro día me tocaron el timbre y me dijeron que estaba todo bien y me explicaron lo que pasó, que unos nenes habían roto la pata de un banco de plaza y que, para que no los retaran, la tiraron. En casa levantamos un poco más la pared y pusimos un alambre". 

Para concluir, el conductor reconoció su error y entiende que su actitud no fue la correcta: " "Un poco me arrepentí de eso, porque me pareció mucho, pero en el momento, te juro, que se me nubló todo". 

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