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Por las graderías de ese castillo semi-medieval, la música y el perfume de quien fuera uno de nuestros ídolos de mayor jerarquía en el pentagrama musical argentino y latinoamericano, forman parte de esa leyenda que ha quedado marcada en el alma de las canciones de ese ídolo. Dicen que en sus interiores algunas sombras, cuasi chinescas, en plena madrugada, entran en movimiento, acompañadas, por otra parte, por el sigiloso ruido de algunas pisadas o las teclas de un piano, ubicado al costado de una chimenea, que se pone a interpretar canciones románticas sin presencia humana alguna.

¿Es acaso, este famoso castillo ubicado en Pavón 3939, la firme imagen del “Palacio de los espíritus” en pleno barrio de Boedo.

La mansión de Boedo.

Muchos afirman que nuestro inolvidable Roberto Sánchez ( Sandro) sigue allí dando acto de su presencia magistral, encantadora y seductora por doquier. Es Sandro, en definitiva, y la fuerza arrolladora de su energía pinta y vuelve a darle el toque de magia inconmensurable en cada una de sus canciones y poesía Precisamente, hoy a partir de las 15, en el citado domicilio, Olga Garaventa, la viuda de Sandro, y el ministro porteño de cultura, Enrique Avogrado, descubrirán la placa que declara al lugar como “sitio de interés cultural para la ciudad”.

Por otra parte, en la planta baja del castillo funcionará un bar-museo, donde se pueden apreciar parte de la escenografía del show “El hombre de la rosa” (2001), el látigo de la recordada película “Embrujo de amor” (1970) y la bata de seda que Sandro vestía cuando saludó a sus fans durante su internación en el Instituto del Diagnóstico.

El público podrá visitarlo.

También se puede apreciar el retrato que le hizo el dibujante Aldo Sessa, la colección de diversos instrumentos musicales, su vaso de whisky preferido (una de las máximas debilidades del ídolo), la copa con la que tomaba su religioso martini a las cinco de la tarde; todo esto es también un firme emblema de su personalidad, y el cáliz y la bandera argentina que utilizaba en algunos de sus conciertos le ponen rúbrica a un marco de recuerdos impresionante. Lo cierto es que, en 1980, Roberto Sánchez compró una propiedad ubicada en Pavón 3939.

Los planos fueron diseñados por Sandro pero supervisados y firmados por un arquitecto y aprobados el 27 de noviembre de 1985. Como una imagen extraída de algunos de los famosos relatos del escritor Charles Dickens, el “Castillo de Sandro” tiene 850 metros cuadrados cubiertos, en dos plantas, con desniveles y detalles de vitraux que le otorgan a ese espacio un marco de fantasía misterio y especial fascinación.

En tanto, el estilo es una mezcla entre perfiles morisco y español y fue, según cuentan los archivos estadísticos del cantante y actor, la sede discográfica de sus producciones y también el necesario espacio para sus ensayos. Leyenda convertida en realidad.

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