@rfilighera

Arturo Puig (73) y Selva Alemán (73) constituyen una pareja real, con los pies sobre la tierra. Saben que la felicidad no es permanente pero son conscientes de que deben luchar por sus convicciones más profundas. Hace 44 años que se conocieron y empezaron a forjar una historia desde lo íntimo y personal hasta lo profesional.

En charla con DiarioShow, la pareja emblemática de la historia del espectáculo se refirió a lo que para ellos representa, precisamente hoy, el Día de los Enamorados.

Arturo: Llevamos muchos años y, cada día, se debe renovar, a mi entender, el voto de los enamorados. Es una plantita que se riega todos los días.

Selva: Seguimos enamorándonos, nos divertimos, compartimos proyectos y salidas y también discutimos y nos peleamos (risas).

-¿Compartir la misma profesión es un plus a favor o complica a veces?

Arturo: Es algo normal y lindo. Pero es necesario destacar que no estamos obsesionados con temas de nuestra actividad todo el día. Nos interesa el abordaje de cualquier cuestión que también pasa por la charla de todo hijo de vecino.

Selva: Es que si estuviéramos únicamente centrados en las cuestiones artísticas se convertiría, probablemente, en algo no tan saludable. El artista, en cualquier terreno, tiene su vida privada y se comprende de otros gustos y propuestas.

-Hablar de estabilidad matrimonial en los tiempos que corren parece una utopía...

Arturo: No hay secreto en todo esto. Entiendo que uno debe intentar elegirse todos los días... uno no sabe lo que se le puede presentar a la vuelta de la esquina y hay que tener siempre encendida esa llamita de amor con la que uno convive.

Selva: El amor forma parte de una construcción diaria. No podemos coincidir en todo ni compartir los mismos gustos estéticos, de vida o ideológicos.

Comprender al otro

Arturo agrega que “es necesario apelar a la tolerancia en todo. El mundo está convulsionado, lleno de divisiones y grietas por doquier. Las relaciones humanas y las afectivas no son la excepción, en este sentido. Por eso, es importante el equilibrio y la armonía y hay que renovar el amor, dicho no como una cuestión demagógica sino como una puesta de renovación del amor, de pleno desafío”.

-Hubo una época que habían decidido no trabajar más juntos en teatro. ¿A qué obedeció esto?

Arturo: Resulta que teníamos muchas discusiones en el escenario y, lamentablemente, la trasladábamos, luego, a la casa. Esto nos generaba una enorme dificultad en la relación de pareja.

Selva: Sin embargo, en los años 90 nos propusieron hacer la nueva obra de Arthur Miller, “Cristales rotos” y decidimos volver a trabajar juntos en teatro. Solucionamos nuestras dificultadas y, desde ahí abordamos otros complejos trabajos como “Quien le teme a Virginia Woolf” (Edward Albee) y “El precio” (Arthur Miller).