@AlessAgus

Mientras la lista oficial de SAGAI -”Celeste y Blanca”- festeja el 83% obtenido en las elecciones celebradas por primera vez en 12 años el pasado 5 de julio, los actores de doblaje que apoyan a la lista “Lila” opositora no viven con los mismos ánimos de alegría. Por el contrario, los reclamos de los actores doblajistas aumentaron porque no percibieron el dinero que les correspondía por los trabajos realizados en los últimos años.

Por un lado, Osvaldo Santoro (secretario de la conducción oficial) sostuvo un enorme apoyo al actual tesorero de la dirigencia de SAGAI, Pablo Echarri, al decir que el actor tiene una enorme fuerza y fuego interno para defender el derecho de todos los actores. “Le tenemos una plena confianza a él y también a Martín Seefeld que ahora será vicepresidente. Estamos auditados a nivel interno y externo por la BDO y la Inspección General de Justicia (IGJ) que es del Estado. Los actores deberíamos agradecerle al gobierno anterior que nos dio la posibilidad de acceder a un derecho después de 73 años de luchas. Hoy trabajamos por todos”.

Sin embargo, lejos de coincidir, las minorías no integradas en la distribución de dinero que ingresa a SAGAI, salieron a manifestarse. Una de ellas fue Claudia Pannone, presidenta de la Asociación de Doblaje: “La lista oficial está enquistada en el poder hace 12 años y la Inspección General de Justicia los obligó a que llamen a elecciones para que haya oposición. SAGAI siempre recaudó por los actores de doblaje porque lo tienen por estatuto legal y nunca se repartió ese dinero. Muchos compañeros se acercaron a manifestar esta inquietud y nos negaban el derecho, incluso le decían a los canales que recaudaban nuestros derechos intelectuales y no veíamos un peso”.

La situación se agravó ante el término económico “superávit” del cual Echarri hizo mención al aire, al referirse al estado actual de la caja financiera de la sociedad de gestión. Por este motivo Paula Cueto, secretaria de la lista opositora hizo su descargo: “Sebastián Bloj, el abogado de la lista ‘Celeste y Blanca’ con el que me reuní reiteradas veces, un día me contestó que ‘la torta de ingresos que entra en SAGAI’ se tenía que repartir entre muchos y que no les convenía incluirnos, y me aclaró que era una decisión política. Después se desdijeron y nos pasaron la pelota a nosotros. Pero si bien siempre fuimos cordiales, tuvimos que llevar los reclamos a la Justicia. La excusa que ponen es que no tienen forma de pagarnos porque no nos reconocen. Por eso ofrecimos instalar un programa que lo haga a modo digital y no quisieron. Echarri no puede decir que hay ‘superávit,’ esto no es un empresa. El patrimonio de SAGAI aumenta cada año y ponen plata en títulos públicos. No digo que esté mal, pero reclamamos que liquiden plata que nos corresponde”.

"Hay una mano negra, 4 mil socios no pudieron votar"

Tras la victoria de la “Celeste y blanca”, la lista “Lila”, opositora de SAGAI, desató otra nueva contienda ante denuncias de “irregularidades” en el proceso previo a las elecciones. “Hay mucha mano negra. Cambiaron el estatuto como y cuando quisieron y dejaron afuera de la votación a 4.000 socios que no pudieron sufragar. Hubo muchas trabas y la Inspección General de Justicia los tuvo que presionar para ir a elecciones. Incluso, entre las dos listas arreglaron de común acuerdo que cualquier socio de SAGAI podía fiscalizar aunque no estuviese habilitado para votar. Llegamos ese día y no nos dejaron entrar y tuvimos que comunicar esto en acta a un escribano público”, manifestó Claudia Pannone, representante de los actores de doblaje. Por su parte, Pablo Echarri, quien recibió el día de las elecciones estos reclamos, replicó firme: “Para ser fiscal de mesa tenés que ser socio activo para votar. Esa herramienta la usaron para armar lío de entrada, pero les duró cinco minutos. Dudo que alguien de la comisión electoral los haya ‘apalabrado’ con algo que no corresponde”.

Frente a estas dos posturas enfrentadas en SAGAI los actores no logran encontrar armonía ni el equilibrio que necesitan para confi ar en sus representantes actuales. Pero les queda otra opción que esperar que finalicen los cuatro años de mandato para presentar nuevamente sus reclamos. El tiempo como siempre dará la última palabra.