Fue un ícono en materia de humor y su aporte, en este sentido, recorrió los ámbitos de la radio, la televisión, el cine y el teatro. En efecto, este sábado se cumplen 6 años de la muerte del inolvidable Mario Sapag que, como referimos, marcó agenda y estilos en la interpretación y creación de personajes.

Nació el 25 de mayo de 1935 y durante 20 años vivió en Bariloche, donde se desempeñó como telegrafista de correos; sin embargo, la llamita por la vocación del espectáculo se dio de manera muy temprana, a los 14 años, cuando, frente al espejo, comenzaba a crear diferentes personajes.

En 1957, ya instalado en Buenos Aires, debutó en la radio, puntualmente, en la legendaria “La Revista Dislocada” (la gran creación de Delfor), junto a Jorge Porcel y gran elenco, participando también del ciclo en la tevé hasta 1960. Luego pasó a “Telecómicos”, con guiones de Aldo Cammarota, secundando en los sketches a Nelly Beltrán, y posteriormente trabajó en “Sábados circulares de Mancera”.

A partir de ahí se abrió todo un abanico de posibilidades laborales.

Estuvo junto a Carlitos Balá en “Canuto Cañete, conscripto del 7”; también en la inolvidable versión de Narciso Ibáñez Menta en “El hombre que volvió de la muerte”, oportunidad en que exhibió sus dotes de actor versátil. Durante la dictadura fue censurado, a modo de detalle biográfico, por su imitación de Jorge Luis Borges, y que el gran escritor elogiaría por su perseverancia en ilustrarlo física y oralmente. Trabajó, por otra parte, bajó las órdenes de Gerardo Sofovich y apuntaló, también, varios filmes del dúo Porcel-Olmedo. Sus producciones, como “Imitaciones peligrosas”, “El humor es más fuerte” y “Las mil y una caras de Sapag”, lo ungieron como un artista singular en la historia del humor argentino.

En tanto, sus creaciones de Raúl Alfonsín, Roberto Galán, César Luis Menotti, Tita Merello, Mr. T, Dante Caputo y el ya nombrado Borges adquirieron la jerarquía de una distinción única en creatividad y búsqueda permanente. A modo de detalle de color, en 1985, el Día de los Inocentes, vestido y caracterizado como el ex canciller Dante Caputo ingresó a la residencia presidencial de Chapadmalal, episodio que generó impactante repercusión, con el despido de todo el personal de seguridad del citado lugar. Se había puesto en jaque, precisamente, la seguridad presidencial.

A los días y luego del conflicto que había generado, Mario Sapag pidió disculpas y reconoció su desafortunada actitud.