El Negro Olmedo fue uno de los artistas más famosos, exitosos y queridos del país. Por eso, la fatal noticia de aquel 5 de marzo de 1988 era increíble. Quizás por su gran momento, o realmente porque uno cree que estrellas como Alberto son eternas y nadie quiere pensar que una luz así puede apagarse.

El viernes 4 de marzo Olmedo había llenado, como de costumbre, su función de “Éramos tan pobres” en el Teatro Tronador. Pasaba un gran momento en lo profesional, pero desde hacía tiempo estaba deprimido por su separación de Nancy Herrera.

Nancy Herrera y Olmedo.

Las cosas cambiarían esa noche, porque la actriz iba a su casa para hablar, tal vez con la intención de reconciliarse. Al menos era lo que él más deseaba. Nancy fue a su departamento ubicado en el piso 11 del edificio Maral 39, sobre el Boulevard Peralta Ramos. Festejaron por el amor que se tenían y que volvería a ser como antes, o mejor: Herrera estaba embarazada de dos meses, esperaba un hijo suyo. Todo fue felicidad por un momento. Pero el alcohol y las drogas tenían otros planes para los amantes.

A las 8.30 de la mañana se oyeron los gritos. En lo que pudo ser un ataque de paranoia, Olmedo le pedía a Nancy que no lo suelte, que “se caía”. El Negro cayó desde aquel piso 11 al vacío y murió en el acto, dejando no solo a una familia, sino a todo un país en duelo.

Así fue la tapa del Diario Crónica el 5 de marzo de 1988

La fatalidad fue doble, porque cuando Matilde, su madre, se enteró de la muerte de su hijo, sufrió un ataque cardíaco. Tenía 79 años y cuando llegó a la guardia de un hospital, murió.

Nacido en la ciudad de Rosario, en 1933, Alberto se transformó en el actor cómico argentino por excelencia tras llegar como operador a Canal 7 en 1955 y desde adentro, se hizo conocido en el ambiente por su capacidad de improvisación y por hacer reír a cualquiera que tuviese en frente.

 
Dupla emblemática: Olmedo y Porcel.

Olmedo rompía todo el tiempo la cuarta pared para dirigirse a su público porque él era uno más, y eso lo hacía tan querido y querible. Se dice que sus mejores escenas eran las que no estaban escritas en ningún guion, porque la hoja en blanco, ese mundo de posibilidades, era la fuente de inspiración para su talento, tan natural que nunca pudo ser igualado.

Olmedo, Susana Giménez y Jorge Porcel.
Javier Portales y Olmedo.

Realizó más de 40 películas y estuvo al frente de muchos programas televisivos y obras de teatro, con éxitos en todos lados. Sin embargo, su magia no hace pie en la estadística, sino en el hecho de haber dejado una marca imborrable en los corazones de los argentinos.

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