@perez_daro

Sabe que en tiempos exaltados, todo lo que diga puede ser usado en su contra. Por eso Roberto Pettinato solicita las preguntas de esta entrevista con DiarioShow.com por correo electrónico, y responde de la misma manera.

A poco de estrenar, el viernes 13 de abril, su homenaje a John Coltrane en Velvet Club, habla con entusiasmo del jazz y los grandes de la música, y con su conocida ironía de los temas menos simpáticos.

-¿Por qué este homenaje?

-Justamente porque todo lo que trasciende es porque ha llegado a vos y cuando Coltrane llega a tu vida se queda ahí para siempre. Yo recuerdo llegar del colegio y escuchar todos los días el disco "Transition" que había comprado en una casa de electrodomésticos cuando vendían al lado de las heladeras … ¡vinilos!. Y los homenajes tienen múltiples aristas. Pueden ser apenas pinceladas y ya estás metido dentro del universo Coltrane. Sería patético que todos intentemos ser clones o una copia barata de feria sudamericana. 

-¿Qué repertorio elegís y por qué? 

-Es mucha la gente a la que le gusta "Blue Train" o temas agradables. Sin embargo, por lo que pasó a la historia fue desde "A love supreme" hacia adelante, y es lo que me gusta, aunque parezca mentira que lo haya hecho en sus últimos tres años de vida. Ahí Coltrane se va al espacio sideral y se convierte en otra cosa. Yo provengo del free jazz, que es como quitarse la ropa y bailar, aunque para muchos sea una música no bailable. Pero prefiero eso a que la gente siga comiendo su hamburguesa y charlando de las cuotas que le faltan del auto mientras estamos tocando. 

-También hacés monólogos. ¿Sentís que estas distintas expresiones tienen relación en algún punto?

-Muy por el contrario. Este es el verdadero "yo", cuando no trabajo en la televisión o la radio. Desde ahora en más quisiera buscar espacios de completa libertad, en lugar del sometimiento a reglas, jefes, productoras y demás. No es rebeldía, ojo, porque si necesito pagar colegios pues haré lo que haya que hacer. 

-Hace algunas semanas se armó revuelo por el supuesto repudio de los paraguayos ante la posibilidad de que trabajarás allá. ¿Qué pasó?

-Nada de lo que se dijo fue real, pero vivimos en los tiempos de las campañas orquestadas, o de una suerte de "virus" que se esparce rápidamente en el torrente sanguíneo del medio. Digo esto porque ni siquiera es en la gente, que te sigue saludando en la calle y pidiéndote que vuelvas. En Paraguay me recibieron como un rey. Nos queremos. Hacía años que decía de ir para allá y así será. Próximamente mi programa estará en el aire. Obvio, será un late night show y espero así abrir nuevas puertas para mí y para otros. Hace unos días en chiste decía: "a San Martín no le fue mal liberando país tras país. Bueno, iré liberando horarios nocturnos una vez por semana con mis Duros de Acostar, de Domar o La Hormiga... y listo, jajaja!

-Ahora que pasó mucha "agenda mediática", ¿Cómo te sentís hoy respecto de aquellas acusaciones de algunas ex compañeras tuyas? 

-Todas mis palabras (por eso hay un aparente silencio) ya están en la justicia, no en la televisión. Pero suena liviano y no lo es. Es la realidad. Nunca quise que mis palabras estuvieran en un sillón de panelistas, sino directo a la justicia. Dadas las ediciones, cortes, rearmados, etc; se torna imposible hablar de cualquiera de esos temas (N de la R: feminismo, igualdad, actitudes es las relaciones laborales). Algo peor ha sucedido que mata todos los temas: el debate y el poder creído de cualquier argentino a opinar, opinar y opinar. Entonces entre el miedo a ser puteado, y la violencia absurda de comentarios y el "cacatuar"... El gran virus del espacio exterior es el lenguaje decia un autor. Es así. Todo queda atrapado en palabras defendidas a los palazos. Insisto: mis palabras ahora están en la justicia, no en los medios. Ojalá el título fuera "Coltrane" en esta nota... 

-Te encontrás con público en vivo todo el tiempo ¿cambió ese vínculo en los últimos meses?

-Sí. La gente viene más a verme...se comprometió más con ese standupero que dice lo que siente, lo que quiere, que nació exiliado de movida en Argentina, y no viene para ser un mojigato que no habla de nada o hace dos chistes de ancianas. El humor es reflexionar, molestar, irritar, decir la verdad, avergonzar a los humanos con verdades ocultas que no se animan a decir públicamente. Uno se hace cargo de toda la gente que va a verte porque están esperando ¿qué? ¡Ser liberados de sus prejuicios y nanas! Gracias a Dios todavía no pusieron (en el escenario) un Facebook, Twitter o comentarios que vayan saliendo debajo del actor como en los programas. Todavia hay lugares en donde la palabra es una sola y las orejas también.