@Rfilighera

La responsabilidad del escenario las reunió en una propuesta en la que exponen su enorme caudal de impronta interpretativa. En la antesala de una de las funciones de la comedia “La gran depresión”, Nacha Guevara y Moria Casán reflexionaron junto a DiarioShow.com sobre sus personajes, hitos decisivos en sus respectivas trayectorias y la problemática de la mujer en los tiempos que corren.

-Aunque son bien distintas, hay en la obra un rasgo que las identifica a ambas: la fragilidad.¿Coinciden?

Nacha:

-Es verdad. Somos dos mujeres con una fragilidad muy acentuada, aunque cada uno de nuestros personajes lo manifiesta de manera diferente. En definitiva, es un rasgo que nos acerca y afianza la amistad.

Moria:

-Ellas en realidad sufren de amores intespestivos permanentes y no han podido soltar a sus parejas. Se necesitan mutuamente, aunque dejen pasar mucho tiempo sin verse; son dos almas cuasi gemelas con personalidades, supuestamente, opuestas: yo soy más expresiva y fuerte, en tanto el personaje de Nacha aparenta tener más limitaciones, sobre todo, en la vida de relaciones.

-¿Son atemporales?

Moria: -Plenamente. Por otra parte, si bien uno está desarrollando un guión de ficción al que elaboró y le dio sustancia un autor, inevitablamente, siempre ponemos cosas propias, de nuestro universo. La historia plantea un fuego cruzado de poderes y a partir de esta circunstancia se va perfilando quién domina a quién.

Nacha: -La base central de estos personajes es que ninguna puede con sus respectivas vidas y, a partir de este hecho, todo recorre un camino sinuoso, muchas veces, de imprevistos y emociones particularmente contradictorias.

A partir de la resolución escénica de sus personajes, Moria destacó que “la mayoría de la gente se desenvuelve como en una puerta giratoria y vuelven a comenzar de cero luego de realizar cinco pasos hacia adelante; viven en situaciones de manada, como ganado; lo importante es apostar al desafío y jugarse; hay que dejar de pedir disculpas por los ideales que nos movilizan, por aquellas cosas que les molestan a los demás. A modo de ejemplo: Nacha es una gran nómada, un ejemplo contundente de coraje y creatividad: anduvo por el mundo ratificando sus convicciones de vida e ideologías, construyó su agenda artística como una forma de escapar del autoritarismo y la intolerancia dominante en Argentina por esos años. Salvó su vida de milagro durante un atentado y su caja fuerte ha sido y continúa siendo el arte”.

Iluminadas

Tanto Nacha como Moria afirmaron la importancia de la luz en el factor escénico como en los distintos componentes del hecho artístico, aunque, sin embargo, se preocuparon también en aclarar: “Y nos referimos no solamente a la luminosidad que emana de los focos, sino a la luz propia del alma humana”.

En este sentido, Moria dio un paso adelante en su definición: “Realmente hay mucha gente oscura, de una vibración y una energía negativa. Siempre hemos tratado de escaparnos de esta situación porque nos contamina; el hecho de dar luz es como una suerte de renacimiento, apostar a los mejores actos y sentimientos”.

En cuanto al cuadro de situación que expone la problemática femenina, Moria dijo que “vivimos un tiempo revolucionario y, a su vez, confuso. Yo me considero superfeminista; apenas con 12 años me impuse una independencia económica y nunca más le pedí un solo peso a mis padres; a partir de ahí me consideré una mujer empoderada. Por otra parte, ingresé de un día para otro en el teatro de revista y firmé un contrato en el que especificaba que níngún cómico iba a rematar su cuadro mirándome o riéndose de mi culo. Y Nacha, en tanto, ha sido la reina de las vanguardistas. En la década del 70 presencié ‘Las mil y una Nachas’, en el teatro Margartia Xirgu y quedé superada por tanto deslumbramiento de talento”.

Moria Casán y Nacha Guevara, explosivas.
Moria Casán y Nacha Guevara, explosivas.

Nacha: -“Yo me crié con Eva (Perón) en el poder. Así que nadie a mí me tuvo que explicar que las mujeres son poderosas porque he vivido esta circunstancia de manera gloriosa. Y no fue a través de discursos y palabras, sino por medio de las acciones de una mujer que militaba fuertemente al lado de un hombre. Y esas imágenes en la mirada de una niña son particularmente poderosas".

"En la Argentina, hay un tipo de mujer antes y después de Eva. Reparemos que antes de las conquistas obtenidas por Eva, las mujeres para cortarse el pelo tenían que pedir permiso a sus maridos, no podían salir del hogar después de las 20, no podían heredar, no podían votar ni trabajar sin la autorización de sus cónyuges; entonces, todo esto, ante los ojos de una niña como era yo, no se presentaba como algo excepcional sino completamente normal. Nadie, reitero, me tenía que explicar que las mujeres son poderosas. Los hindúes dicen: 'A los chicos no se los educa con las palabras; se los educa con actos y conductas'", agregó. 

Además, expresó: "Por todo esto es que yo me vi en la imperiosa necesidad de plasmar a Eva sobre un escenario porque sentia la obligación de brindarle tributo; le debía muchas cosas; así me lo propuse y lo llevé a cabo”.

En tanto, Moria resaltó: “Eva tenía muchas cosas femeninas y también masculinas; era muy hermafrodita en todo sentido”, a lo que agregó Nacha: “Precisamente, el terreno de acción, la búsqueda consiste en el equilibrio de esas energías: la masculina y femenina”.

En esa suerte de mirada retrospectiva, anclada, seguramente, en aquellos recónditos pasajes de melancolía y afectos, Moria relató una anécdota que le sirivió para desterrar una situación que la hubiera acompañado de por vida: “Yo era muy celosa de chica y sufría horrores cuando mi mamá se ocupaba de la atención de mi prima. Un determinado día decidí hamacarme durante casi tres horas; terminé exhausta, súper mareada y a punto de vomitar; a partir de ese episodio desterré los celos, mi familia no entendía nada pero para mí fue revelador y nunca más volví a sentir celos de nadie".

Nacha, en función de estos tópicos, destacó: “Venimos al mundo para convertirnos en seres felices; nadie nos enseñó esta asignatura en la escuela; generalmente, nos enseñan otras cosas que no nos sirven para nada: este es el propósito de la existencia y, además, porque una persona feliz nunca incurre en acto de maldad alguna”.

Nacha, gladiadora

La posibilidad de generar nuevas instancias en su carrera le ha permitido (y permite) a Nacha Guevara una manera de apostar a nuevas modalidades de trabajo e instalarse, siempre, en en rol de permanente superación.

Desde sus propios comienzos, la artista bebió en las fuentes del arte en todas sus modalidades y de esta forma nos sorprendió con perfiles transgresores y modernos. Ha tenido que enfrentarse a diversos atentados y amenazas de muerte que le exigieron dejar el país en la busqueda (obligada) de otros horizontes.

Sin embargo, la postura de una mente abierta, siempre buceadora en las nuevas corrientes, le ha posibilitado, también, dedicarse a emprendimientos que se alejaron bastante de su camino creativo habitual; puntualmente como jurada del “Bailando por un sueño”.

En ese rol incursionó y polemizó junto a personajes mediáticos, a la par de ellos, y logrando una repercusión inusitada para su devenir artístico.

En definitiva, son los otros rostros de Nacha, una mujer que nunca anduvo con chiquitas. Una especie de gladiadora capaz de sortear las grandes dificultades y barreras que le impuso el medio en varias circunstancias de su trayectoria. Por algo, Nacha es única en varios aspectos.

Una artista completa.
Una artista completa.

Moria, transgresora

Verano del ‘73. Lugar: el emblemático teatro La Campana, Rivadavia peatonal de la ciudad de Mar del Plata, ámbito escénico hoy regenteado por el inefable Torry y compañia.

En aquella oportunidad, una figura fundamental del cine, la televisión y el teatro de revista, Adolfo Stray, realizaba en lo que era el último tramo de su trayectoria, un show con muchos ingredientes de ese género y con su impronta artística incuestionable.

Se trataba, en definitiva, de un veterano intérprete de la época de oro del espectáculo nacional, portador de una escuela emblemática del humor y la comicidad sobre nuestros escenarios. Como dato particularmente relevante, Stray contaba en esa oportunidad con una partenaire de lujo: una morocha impresionante dotada de un físico espectacular.

Se trataba de una joven y muy zafada, por cierto: Moria Casán. La chica en cuestión, nos estamos refiriendo, puntualmente, a los años setenta, presentaba perfiles transgresores para una vedette tradicional de aquel entonces. La Casán llevaba a cabo un monólogo en determinado segmento del espectáculo y se trasladaba por toda la platea, eligiendo caballeros a discreción, sentándose en sus rodillas y entablando un dialogo superador para aquellos tiempos. Un verdadero adelanto de la artista en plenitud que conocimos, más adelante, en toda su intensidad.

Una conductora sin filtro.
Una conductora sin filtro.

Ver más productos

Alberto Fernández: el componedor político

Alberto Fernández: el componedor político

¡Últimos días de SALE!

¡Últimos días de SALE!

Viví el deseo y el placer

Viví el deseo y el placer

¿Cómo conocer tu destino?

¿Cómo conocer tu destino?

¡Descuentos en Cronishop!

¡Descuentos en Cronishop!

Cómo ser más inteligentes

Cómo ser más inteligentes

¡Ahora que somos felices!

¡Ahora que somos felices!

Para trabajar la mente y la paciencia

Para trabajar la mente y la paciencia

Eva Duarte: toda la verdad

Eva Duarte: toda la verdad

La Final de la Copa América

La Final de la Copa América

Ver más productos