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Luego de abordar un clásico en el teatro San Martin, "El inspector", de Nicolás Gogól, Jorge Suárez se cruzó de vereda y, en el Multieatro, forma parte ahora del espectáculo "El test" que cuenta con la dirección de Daniel Veronese.

Jorge Suárez, Viviana Saccone, Carlos Belloso y María Zubiri protagonizan "El test"

"Todo gobierno debe tener la responsabilidad de apoyar al teatro ya que tiene que ser parte del alimento especial, en términos culturales, que debe consumir la población. Y me duele que siga cerrado, aparentemente por tiempo indeterminado, el teatro Alvear y que se hayan cerrado, también, varias salas dedicadas a la difusión del cine argentino". De esta manera, el popular actor expresa análisis y preocupación sobre temas candentes del panorma artístico argentino.

Jorge expone que "las latas extranjeras no me incomodan demasiado. Ellos tienen el mismo derecho que nosotros cuando comercialimos nuestros productos en el exterior. Lo que me preocupa es que haya menos producciones argentinas con todo aquello que significa, en consecuencia, menos fuentes de trabajo, no solamente para el actor, sino también para guionistas, directores y técnicos".

El intérprete recuerda que "próximamente voy a cumplir 40 años desde que me subí por primera vez a un escenario. Después vinieron los otros aspectos de la vida; me casé y tuve hijos. Y la responsabilidad aumentó un estado de conciencia que me motivó a otros desafíos".

Suárez observa, de acuerdo a su contundente testimonio, el devenir de la vida de la misma manera que en el teatro. "Fidel Pintos decía que hoy comemos faisán y mañana, plumas. Es importante, en consecuencia, transitar el camino con mesura; los triunfos y las derrotas se presentan como en cualquier otra actividad humana. Lo importante es el camino, la huella que vamos dejando y que este recorrido le pueda servir al que viene detrás nuestro. Todo es efímero, nada es permanente, hay que aprovechar el día y no gastar energía en hechos que no tienen incidencias en nuestras vidas".

Acaba de participar en una miniserie dirigida por Adrián Caetano sobre la vida del Gitano Sandro. "Tuve la suerte de interpretar al padre de Roberto Sánchez, un personaje enigmático y de muy bajo perfil. Se trataba de un hombre muy estricto, de escasos recursos que forjó su vida en permanente actitud de esfuerzo. Se distanció de Sandro un tiempo en momentos de comenzar su paso por la música pero luego vino la reconciliación en términos de mucho amor y afecto. Y si bien no lo vio como abogado o médico como soñaba lo pudo disfrutar a su hijo triunfando como cantante, actor y músico. Una bella historia filial de crisis y emociones dispares pero también de bellos encuentros".