@tomasdv55

Los focos se encienden e iluminan el escenario. La gente grita, la banda empieza a sonar y una voz clara y dulce pero imponente comienza a vibrar y trae consigo la fuerza de una vida dedicada por completo a la música tropical.

Ángela Leiva no tiene descanso y repite ese ritual casi todos los fines de semana en los cientos de shows que brinda para el deleite de sus fanáticos. Ella es una de las pocas personalidades que aún representan cabalmente la cumbia tradicional, sin por ello perder vigencia.

Se viene un gran 2018 para Ángela. (Foto: Fernando Pérez Re/Crónica).

No obstante, Ángela no se restringe a los límites de lo clásico: “Somos pocos los que seguimos trabajando con la cumbia tropical tradicional, pero mi público también está acostumbrado a que fusione géneros, con el reggaetón y las baladas, por ejemplo. Mi nuevo material incorpora distintos sonidos, más que nada vinculados a la cumbia pop, que me gusta mucho como estilo. Algunos le tienen miedo al cambio, pero la gente en general reaccionó bien”.

El hecho de ser mujer no es un mero detalle para Leiva, que destaca la impronta particular de algunas de sus referentes personales más importantes. “Siempre me gustó la balada pop. Me crié con Christina Aguilera y después, con los años, empecé a escuchar a Lucía en los Pimpinela y a Valeria Lynch; todas tienen un estilo interpretativo que me marcó e incorporé a mi propia carrera”, destaca la artista.

El aguante

Respecto de la espectacularización que está transitando actualmente el género, de la mano de personalidades mediáticas como Karina la Princesita y Gladys la Bomba Tucumana, la cantante hace una marcada distinción: “Está bueno que estén vigentes en la actualidad pero hay maneras y maneras. La Princesita está haciendo una carrera muy linda, a eso sumale su vida sentimental que la favoreció, pero me gusta lo que hace. En el ‘Bailando’ veo formas de expresarse que no comparto. De parte de Gladys hubo una especie de ninguneo hacia las colegas suyas, que somos muchas en la movida tropical. Pero también me divierte porque uno no deja de ser espectador”.

A pesar de que, luego de 8 años de carrera y 6 discos en su haber, podría dedicarse exclusivamente a llenar teatros y estadios, ella prefiere seguir con el estilo que la llevó a la popularidad. “El teatro tiene su encanto, pero me encanta andar a las corridas y amo la vorágine de los shows, porque es lo que te llena de energía”, explica la intérprete, que a fuerza de trabajo se mantiene en lo más alto.