@perez_daro

Es actriz y cantante desde pequeña, pero completa su registro de artista con su amor a la gastronomía. Sofía Pachano, que comenzó su carrera popular a los 22 años siendo juzgada por su padre en el “Bailando por un sueño”, en tiempos durísimos para el mundo artístico como lo fue la pandemia consiguió una enorme exposición gracias a otro reality, que ella llamará “más limpio”.

No solo eso, sino que la cocina la llevó a ser una de las incorporaciones de “Cocineros Argentinos”, como conductora en su 13° temporada. Conciente de su herencia, la que conocemos, de Aníbal y Ana Sans, y la de sus abuelos, de las que recibió gran parte de su personalidad, Sofía mantuvo una conversación con DiarioShow.com sobre su gran presente, su necesidad de mostrarse con distintos perfiles y su forma de entregar amor.

-¿Cómo te cambió la exposición que tuviste en “ MasterChef Celebrity”?

-Fue muy grande todo. Y totalmente distinto a los realities en los que participé antes. Es todo más limpio, te peleás por una papa, por un huevo. No estás realmente peleándote por otras cosas, en otros programas era muy duro en el que más allá de que estaba mostrando arte y bailando también pesaban otro tipo de conflictos, que creo que no están buenos.

-¿Sentís que cambió la percepción que tenía la gente de vos?

-Antes la gente me decía que era soberbia, o cosas así. A mí me mandaban mensajes en los que me decían “ahora en Masterchef te conocimos de verdad”. Igual nadie te conoce de verdad, porque por la tele tampoco se puede conocer a alguien. Pero demostró una faceta nueva mía que me gustó poder mostrar.

En "MasterChef Celebrity" fue toda una revelación.

-¿Cómo se lidia con esas cuestiones?

-En “ShowMatch” yo ni siquiera tenía el perfil mediático que tiene mi papá, y me peleaban igual. Siempre traté de ser como un manto de paz en conflictos que se libraban. Pero por estar en ese tipo de programas, te consideran eso, te prejuzgan. En “Masterchef”, al pelearte por un huevo, era otra cosa. Igual había gente que se comprometía mucho, recuerdo que un día había pasado algo con Moldavsky y me preguntaban por qué no lo había ayudado, y yo juré que lo ayudé un montón, lo que pasa que no lo pusieron, por la edición del programa. Pero prefiero que alguien se enoje por algo de cocina, que por algo personal.

El caso de “ MasterChef Celebrity”, como reality, con sus ribetes pandémicos y la repercusión en las redes, fue excepcional. Pero también entra en el universo gastronómico que en los últimos tiempos fue un boom en todo sentido. Sobre ello, la actriz reflexiona: “La cocina es una forma de dar amor, y es la forma en la que yo y todos los que aman la gastronomía, cocinan. Todos los que no han alimentado con cariño... los olores, los sabores te retrotraen a momentos y experiencias. Al ser algo que te lleva a la infancia, como en el caso de “Cocineros”, que se hacen muchas recetas federales, de abuelos, y lo que te inspira, a cocinar, a comer algo rico, se destaca".

-¿Hay una receta especial para dar amor?

-No sé si hay una en particular, pero sí hay momentos, de compartir y comer algo. Puede ser una receta larga que te lleve tiempo o incluso podés armar una picada y eso es un momento de dar amor. Hace tiempo mi papá recordaba las picadas de mi abuelo que falleció hace 14 años. Los sábados y domingos él te esperaba con una picada. Y yo, que no lo recordaba, me di cuenta de que siempre tengo algo preparado como para hacer una gran picada en casa. No necesito ir a comprar, siempre se arma algo sin problemas. El agasajo no pasa por una gran comida, puede ser un momento porque es esa intención del momento. Lo que puedas, un pan con manteca y azúcar. Eso también es una forma de dar amor.

-Más allá de lo laboral, ¿qué te atrajo de "Cocineros Argentinos?

-Es una conducción diaria de lunes a viernes, dos horas y media, en un programa que es federal porque llega a cualquier rincón de la Argentina. Conlleva una responsabilidad muy grande, y me encanta la conducción gastronómica en viajes, porque a la gente que no tiene la oportunidad de viajar le abrís la cabeza, te genera algo aspiracional, querer conocer esos lugares.

Gracias a "Cocineros argentinos", por la TV Pública, recorre el país.

-Los artistas también son comunicadores. Pero en esta posición, ¿qué significa?

-Hay que entender que la tele es, en primer lugar, entretenimiento. Pero este es un programa de servicio y tiene que ir modificándose según las necesidades. Hoy vivimos un momento de escasez de comida en el país, hay gente que tiene hambre y nosotros también tenemos como que llevar la posibilidad de cocinar con lo que uno tiene en la tarjeta Alimentar, y hacer preparaciones con más legumbres, más verduras, tenemos que estar acorde a las circunstancias.

Búsqueda personal

Hace muchos años que trabaja en el medio. Desde el mencionado “Bailando...”, pasando por muchas obras de teatro, musicales y una docena de programas en tevé construyeron la carrera de Sofía. Es por ello que siente que no hay nada en particular que sea más importante en todo lo vivenciado: “Todo me empujó mucho. Desde los pequeños momentos en el teatro cuando era chica con mis papás, 'ShowMatch' cuando tenía 22 años, que fue lo primero que hice públicamente, hasta obviamente un éxito como ‘Del otro lado de la cama’, ‘Pour la gallery’, que hice con mi papá. Pero también cosas que por ahí no fueron tan exitosas, más de nicho musical, el compartir una escena con Enrique Pinti, que fue un honor tenerlo como compañero en ‘Vale todo’. Mil cosas. ‘Chorus line’, que fue uno de los personajes más difíciles que tuve que interpretar".

-¿Van cambiando las etiquetas que te ponen?

-Para que uno no sea encasillado siempre tiene que demostrar lo que quiere. Algo que me parece re importante es estar dispuesto. Había un momento también que se decía “no llames, esperá que te llamen”. Como si estuviera mal decir que te encantaría actuar en tal proyecto, que estás disponible para hacer un casting, como si fueses un divo, ¿y qué problema hay en levantar el teléfono y decir que querés actuar?. Algo que cambió en las nuevas generaciones es que también hay mucha autogestión, como eran mis papás en su momento con los “Botton tap”, entonces yo vengo como de un útero autogestivo, me muevo para lograr cosas, no me quedo esperando que eso suceda.

Papá Aníbal la aconseja y admira.

Logró sortear los prejuicios de ser “hija de...” a fuerza de mucho trabajo. Aunque el apellido la acompaña, es más un orgullo que un peso. “Existió, existe y seguramente seguirá existiendo el prejuicio. Todavía hay gente que dice, “la hija de Aníbal”. Hago muchas cosas, soy actriz, bailarina, cocinera, pero ser ‘la hija de’ sigue siendo una de mis profesiones. Siempre hago el chiste. Se soltó porque trabajé mucho para que eso suceda”.

Y reflexiona sobre la popularidad y las herramientas con las que consiguió sus pergaminos: “Quiero que la gente realmente vea que me gané mi lugar, más allá de que haya tenido, entre comillas, una ayuda de mi padre. Aunque tampoco es que mi papá me metió en 'ShowMatch', no tuvo nada que ver y es más, en ese momento fue la producción que me quiso porque servía para que yo baile y que mi papá me juzgara. Entré en ese lugar, pero después me gané otro”.

ADN feminista

A finales de mayo, Sofía sufrió la pérdida de su abuela Dorita. Muy triste por su partida, en aquellos días le dedicó una publicación de Instagram en donde explicaba qué significó para ella: “No me quedo con este instante y me quedo con mis 32 años de tenerte, me quedo con los 20 años que vivimos puerta a puerta. Fuiste el amor de mi vida”.

Pero de Dorita no solo heredó el amor, sino también su ímpetu. Sobre ella, recordó: “Como todas las abuelas, siempre decían sobre ella ‘tiene un carácter fuerte’. Y no era así, simplemente daba opiniones cuando la mujer no podía o no se le daba el lugar para que lo haga. Entonces las acusaban de locas. En mi familia se cuenta la anécdota de que mi abuelo no quería que mi abuela vaya con un vestido a un lugar, porque era un poco provocador para la época. Mi abuelo era un amor, pero le daba vergüenza. Le dijo que no iba a salir si ella no se sacaba ese vestido, y ella dijo yo voy igual. Para esta época es un montón. Me crié con una persona que tenía ese carácter fuerte, y hay muchas mujeres en mi familia, somos más mujeres que hombres, y sin saberlo éramos todas feministas. Sobre todo este tipo de cosas me las dio mi abuela sin saberlas”.

M.P.