Por Marina Biedma

@marubiedma

El nombre de Julio Chávez es probablemente uno de los pocos que no genera disidencias entre el público en cuanto a su talento y prestigio como actor. En un nuevo desafío en su carrera, Chávez protagoniza desde el miércoles pasado "El maestro", la nueva serie producida por Pol-ka y TNT, en colaboración con Cablevisión, que narra la historia de un prestigioso bailarín retirado que se ve forzado a volver al ruedo cuando una joven aprendiz requiere desesperadamente su tutoría.

En ese contexto, Chávez dialogó con DiarioShow. "Cuando Adrián (Suar) me llama para este proyecto, yo a las dos semanas ya estaba ocupándome de buscar a Raúl Candal (prestigioso bailarín y maestro de danzas) sin saber si se iba a llevar a cabo o no", relató el actor.

Su compromiso con la profesión es lo que lo llevó a asumir el riesgo de tomar lecciones de danza clásica durante un año para un papel; sin saber si sus esfuerzos serían o no en vano. "Si me empiezo a formar cuando ya se firma el contrato, no llego, y si yo me llego a formar antes de que exista realmente el proyecto, capaz que me formo al pedo. El riesgo también forma parte de un gusto que uno se da, que un ser humano pueda tomar un riesgo es un atributo y un regalo, porque el riesgo es una decisión autónoma", explica.

Admite, además, que la temática de la serie es particularmente especial para él: "Yo tengo un alumno interno que cada vez que le presentan un maestro está contento, de manera que el vínculo alumno- maestro es entrañable. Para mí la relación alumno-maestro es más constitutiva que la relación padre e hijo. Por el limite, la admiración, la impulsión, la rigurosidad, el enamoramiento, la conquista, la seducción... en el aprendizaje hay una seducción, en que el otro vea que estás aprendiendo; en el gusto de ver que el otro te acepta y que se pone contento".

Su "alumno interno" se traduce, por ejemplo, en las pequeñas cosas que se guarda de cada profesional del tema que debe interpretar según la ocasión; para poder luego volcarlo en la ficción en el momento que considere oportuno: "Candal me dijo a los pocos días que empezamos a ensayar: ‘Es muy importante que el bailarín proyecte a la fila 20, porque ahí están los que pagan’. Me pareció extraordinario y lo usé".

"Cuando te preparás para algo, te llenás de cosas que esperás el momento para tirarlas. A veces hay cosas que no pusiste y hay cosas que las ponés y te das cuenta de que no iban", agrega.

Atreverse a más

Por otro lado, el artista rescata la importancia de la temática del unitario teniendo en cuenta una cuestión cultural: "Es un tema provocativo, me gusta mucho que esta productora haya decidido hablar del maestro, de la enseñanza, de la templanza, del trabajo, de algo que tiene que ver con un acento humano bien cotidiano pero que no es sonoro hoy en día".

Por otro lado, Chávez asegura que una de las cosas que más disfruta de su profesión es poder incursionar en diferentes disciplinas y conocer las distintas facetas de sí mismo. "De haber vuelto a nacer me habría gustado bailar", confiesa Julio.

Carla Quevedo interpreta a una joven bailarina que necesita conseguir una beca. Desesperada recurre a Prat para que la ayude a obtenerla. El maestro es un hombre que se ha separado del arte por no comulgar con las administraciones culturales. "La chica que viene cree que Prat es un elitista del arte, y el maestro que yo construyo, porque me lo permite el libro, es un maestro que entiende que se pude escuchar Tchaicovski en cualquier lugar y que el tema no es dónde se escucha, sino quién lo escucha".

De la misma manera que el personaje encuentra la industria del arte sumamente contraria al hecho artístico real, Chávez admite las semejanzas entre Prat y él mismo: "Esa es mi mirada y mi dificultad, porque advierto que con lo administrativo tengo una dificultad. Pero por otro lado, yo he establecido un vínculo con la administración del teatro; eso ya fue un aprendizaje".

Otra de las semejanzas que comparte el actor con el personaje es precisamente el rol de maestro. Chávez ejerce ese papel fuera de la ficción. Por su parte, Chávez tiene una visión muy concreta acerca de la enseñanza: "Yo en mi escuela colaboro con la formación pero yo no formo a nadie, al único que formo es a mí mismo, después no me puedo hacer cargo de nadie. Yo entiendo la formación como un acto de autonomía y de decisión, que es prestar atención. Si vos no prestás atención, no te puede enseñar nadie. La atención no te la puedo transferir, prestar atención, escuchar, es una decisión enteramente de uno. Yo te puedo dar algo si vos me prestás atención".

Por otro lado, frente a la admiración que su nombre despierta dentro y fuera del mundo del espectáculo, el artista asegura: "Yo lo que espero es que eso despierte tu interés verdadero en lo que es importante. Y tu interés verdadero e importante es el gusto que te pueden dar los problemas en que yo te puedo meter como maestro. Yo te digo que hagamos una escena de Shakespeare y si vos empezás a sentir el gusto de ese problema, entonces yo considero que estás en mi espacio, que te pude contagiar algo de lo mío. Tu admiración hacia mí no es el contagio de nada, no te enseño nada".

El multipremiado artista se encuentra actualmente brillando en el teatro, es protagonista de una película que está en cartelera y volvió a la pantalla chica con este unitario. Frente a su gran presente profesional, el actor aseguró: "Vivo todo eso con agradecimiento, queriendo que nunca termine, aunque sabiendo que se va a terminar. Muy enamorado y gustoso del momento, muy responsable y muy interesado", concluyó.

De colega a jefe

Adrián Suar y Julio Chávez tienen una entrañable relación. Por un lado brillan de jueves a domingos en el escenario del teatro El Nacional, donde protagonizan “Un rato con él”, y por otro lado el dueño y creador de Pol-ka contactó al actor para encarar su nuevo proyecto, “El maestro”.

Actuando con Adrián descubrí que es un extraordinario compañero de trabajo, es cándido y es joven, en el buen sentido, está ocupado y preocupado, pone en la parrilla lo que tiene como actor, es interesado en el problema, conoce sus límites y tiene humor en relación a ellos. Al mismo tiempo, si le ajustás la clavija, ajusta”, expresó Chávez acerca de su compañero de escena en teatro y su “jefe” en la pantalla chica.

Por otro lado, Chávez no descarta la posibilidad de hacer con Suar otra ficción televisiva, ya con los dos en pantalla: “Tal vez hagamos un programa juntos. A esta altura del partido todo depende sólo de si tengo ganas de aceptar el riesgo”.

Recordemos que Julio es considerado uno de los mejores actores de la colonia artística, inclusive, aunque muchos no lo cuenten se anotan en su escuela para tomar cursos especiales. Si bien tuvo un cruce con Facundo Arana, ambos decidieron dar vuelta la página y mirar hacia adelante.