@perez_daro

“No me etiqueto, yo soy un laburante del medio”, se presenta Guido Zaffora en charla con Diarioshow. Claro, una correcta manera de definirlo, que engloba todos sus proyectos y facetas, sería calificarlo como un tipo inquieto.

Periodista en radio y televisión, decidió volver a un viejo pero no olvidado amor: la actuación. “Nunca dejé de actuar. Empecé actuando, haciendo comedia musical con Cibrián, y otros profesores. Tenía el periodismo como algo en el corazón que me apasionaba mucho, entonces al ver que no era tan bueno ni talentoso en el teatro, empecé a trabajar como periodista. Hice mucha comedia musical, estuve en el Opera haciendo “Las mil y una noches”, “Drácula”, con Ana María Campoy, pero sabía que no era bueno. Está mal que lo diga yo, pero quedaba en los elencos porque era pillo. Carismático sería la palabra, porque con la cara vendía todo”.

Zaffora protagoniza “Guido concert”, un musical en el que se personifica a sí mismo pero como una estrella, recibe invitados en un living (pasaron Natalia Oreiro, José María Listorti, Denise Dumas y Juan Sorini entre otros), como si estuviese en un Big show de la televisión, y reflexiona sobre el medio.

Si bien se puede trazar puntos en común con las entrevistas de Jey Mammon como las que hace en teatro, Zaffora asegura que “no es parecido a lo que hace Jey, me encanta lo que hace él, es re talentoso, pero lo que hace es más trash, siento que mi show es más glamoroso. No hago un personaje. Los invitados vienen y juegan conmigo, a que soy Susana, una estrella. Más allá del humor, es muy televisiva la obra. Tiene un mensaje muy potente al final. Hay guiños sobre Marcelo Tinelli, Mirtha, Susana, y sobre la televisión en general”.

 

La obra se presentará por última vez este sábado a la medianoche en el Metropolitan Sura y Guido asegura que hay que ir a verla porque “parece Broadway. Tengo ocho bailarines y dos actores que la rompen, que son amigos míos, Sol López Mendia y César Trombino. La producción es de Diego Feldman que produjo La Momia con Romina Gaetani y se la re contra jugó para volver al Metropolitan. Tengo muchísima fortuna de que me elija el número 1 de la comedia musical”.

El mensaje de la obra, tiene que ver con su reflexión personal sobre la farándula y el medio. Según explica, “el periodismo es un show, yo lo tomo así, para mi contar mi formación tiene que ver con una puesta en escena. Soy muy respetuoso igual, me gusta ponerle mi impronta a como lo cuento, más allá de que uno está en un medio que es caníbal, que sale esto y todos vamos en busca de la primicia. Ahora los periodistas juegan a ser celebrities. Pero a mi me gusta tomarme todo con la mayor tranquilidad posible”.

En su caso personal, dice que si bien todo lo que vive puede comerse la esencia y poner en primer lugar un personaje, “no me hago el divo. Soy muy relajado. No es que a partir de hoy diga ‘voy a ser actor¦, Voy a seguir siendo periodista, no es que quiero escapar, porque es lo que me gusta. Si me llaman, lo haría, pero no me veo me pongo el overol, y no me creo nada, me levanto a las 5 de la mañana para hacer radio feliz, me encanta, si me llaman para una película, también, para ir a Infama, o lo que sea, somos obreros de esta profesión. Lo peor es cuando te empezás a creer algo. Si te creés lo que sale en la pantalla, perdiste. Yo llego a mi casa y soy el mismo con mis amigos. Para que no me pase nunca hago terapia, y también mis amigos tienen permiso de darme dos cachetadas si me la creo. La remé mucho para llegar a donde estoy parado. Acá hubo laburo del groso. Me gusta estar en mi isla, a pesar de que estoy al aire, y trabajo en esto, no soy de los que sale a matar a cualquiera por matar. No es mi estilo, voy por otro lado. Estoy en construcción del periodista que quiero ser. Ahora estoy encontrando un rumbo para establecer mi personalidad en el medio. Trato de focalizarme en hacer bien mi trabajo día tras día. A vece meto goles, otras, tiro la pelota afuera, pero siempre aprendo del error y siendo respetuoso de quien tengo frente a mí”.