@AlessAgus

Alvaro Oscar Navia Molina es su nombre de nacimiento y “Waldo” con el que lo reconoce mucha gente. El actor, humorista y conductor uruguayo, casado con la bailarina Vanina Escudero, es un emblema del humor en Argentina. Se lo recuerda por su paso en “Videomatch” en donde formó parte de “Gran Cuñado” con memorables interpretaciones como la de Carlos Emir e Inés Pertiné, entre otras. Actualmente se luce en “Polémica en el bar”, y con la chispa que lo caracteriza, se animó a responder el cuestionario de DiarioShow.com

Vanina Escudero y Álvaro Navia

-¿Cuál es el programa humorístico que más te gustó hacer?

- “Polémica en el bar” porque me dio la oportunidad de estar con grandes compañeros y hacer personajes que me gustan y me sirven. La productora, el canal y Mariano Iúdica me apoyan mucho y me hacen la segunda en todo.

-¿Qué película fue la que más risa te causó?

- “Esperando la carroza” y hasta hoy no puedo dejar de verla. Es una joya del humor inigualable, y una tragicomedia memorable. Si la pasan en la tele, la dejo sí o sí.

-¿Qué te enamoró de Vanina?

-Me enamoré desde que la vi. Cuando la empecé a conocer bien, me encantó de ella la manera que tiene de ver la vida. Para ella no existe el término medio o los grises. Es blanco o negro. Es decidida y tiene principios como pocas veces vi en una persona, por el respeto, amor, y cariño que siempre brinda. De mis hijos, Benicio y Joaquina, amo jugar, dedicarles tiempo, hacerles de comer y disfruto verlos dormir. Amo tenerlos en mi vida y todo lo que hacemos juntos.

-¿Trasladás la comicidad fuera del ámbito laboral?

-No, no soy el mismo que trabaja haciendo reir en la tele a cómo me desenvuelvo en mi casa y en mi vida privada. Por supuesto con mis hijos me gusta disfrazarme y jugar, pero soy muy distinto de lo que ven en la televisión. Me encanta hacer humor porque toda la vida soñé con trabajar de esto y es lindo descubrir las personalidades de los personajes que voy encarando.

Vanina Escudero y Álvaro Navia

-Si no fueras actor o conductor, ¿qué serías?

-Siempre tuve tres profesiones muy marcadas en mi vida. Opté por el humor, porque es lo que más disfruto. Pero de no haber trabajado de esto, me hubiese encantado ejercer como maestro, porque me gusta el magisterio y enseñar. Y otra de mis inclinaciones era ser cura de un pueblo chico y aislado. Pero bueno, elegí hacer reír y lo hago con toda la felicidad del mundo.

-¿Hay algo que te obsesione?

-Sí y muy marcado. Tengo que enderezar siempre todos los cuadros, las alfombras, las lámparas y demás. No puedo ver nada torcido por que me vuelvo loco. Me paro y lo acomodo. Es más fuerte que yo.

-¿Qué cosas sacan lo peor de tu carácter?

-La falta de respeto en donde sea, en la calle, en un supermercado, etc. Y no solo conmigo, en general. Va una camioneta adelante y tira un paquete de papas fritas o un papel, o esos que salen de una hamburguesería famosa y revolean una caja por la ventana, me pone muy mal. Saca lo peor de mí.

-¿Cuál fue el comentario más lindo que recibiste en tu carrera?

-Varios y muy profundos. Pero lo más emocionante es cuando la gente te agradece que les llevás una alegría en un momento difícil de su vida. Me acuerdo de estar en un restaurante almorzando y vino una señora grande y me dijo ‘Le quiero agradecer porque estoy pasando por un mal momento y estaba mirando la tele, lo vi a usted y me arrancó una gran sonrisa’ y fue algo que me quedó grabado porque me lo dijo muy sincera.

-¿A qué le tenés miedo?

-Le tengo pánico a la muerte que te aleja de la realidad de tus amores. El no poder ver crecer a mis hijos y no ver su felicidad, por ejemplo. No a la muerte en sí porque sé que a todos nos va a pasar, pero a esa en particular, le tengo mucho miedo.

-¿Cuáles son tus hobbies?

-Cocinar me encanta, y viajar. No lo hago mucho por plata y tiempo, pero me encantaría hacerlo tres o cuatro veces por año con mi familia, conocer países y playas, me fascina.

-¿Qué opinás de la violencia que se manifiesta en las redes sociales?

-No soy un loco de las redes sociales las uso más para informarme, pero soy consciente de que hay mucha violencia y se vincula con lo que se ve en la calle, en el fútbol y en todos lados. Pero también hay que saber darle un lugar a las cosas, porque están muy sobrevaluadas las redes sociales. A veces el dolor que provocan se masifica por que los medios están muy pendientes y ponen el ojo ahí. Cuando la red se multiplica ya sea por televisión, radio y demás medios, algo chico y simple, se vuelve masivo y complejo. Creo que le están dando a las redes una veracidad que es preocupante.

-Si te tuvieras que escapar a un país, ¿de qué cultura te gustaría formar parte?

-Me encantaría Japón o China, tienen mucho respeto y son asombrosos y admirables en el trato con los mayores, con las mujeres y con los niños. Otro país que me deslumbró es España, tienen una cultura muy marcada por las canciones y el valor de los pueblos, me hubiese encantado irme a vivir un par de años. De todas formas, no me proyecto en lugares tan lejos, ya me acostumbre a mis raíces.

-¿A quién admirás?

-Me causa admiración la gente que sale de su casa temprano y labura 14 o 15 horas por día, haciendo trabajos pesados que tienen una carga física y mental muy grande y llegan a su casa o andan por la vida riéndose y comparten la alegría que tienen. Eso me cautiva un montón. El tipo curtido de tanto trabajo, que se pone el país al hombro y sigue manteniendo sus actividades y nos miran a los que hacemos humor y nos dan una palabra linda y motivadora.

-¿Qué similitudes encontrás entre el fútbol y la sociedad?

-La sociedad no es tan mala como la gente cree y el fútbol no es tan importante como muchos consideran o como nos hacen creer. Si uno tiene que poner en la balanza todo lo bueno que se produce que no tiene que ver con el fútbol gana mucho más lo bueno que lo malo.De 44 millones que somos en Argentina, creo que hay muchas más personas comprometidas y con buena madera, que los malos. El problema es que siempre trasciende lo malo porque le damos más importancia y valor. Creo que con el fútbol pasa lo mismo, el día que el fútbol ocupe un lugar más en este país y en el mundo, vamos a estar haciendo un cambio en serio. El fútbol es solo un deporte, no es la bandera, no es la patria, no es el himno.

-¿Cuál fue tu sueño más raro?

-Soñé que era presidente de los argentinos con un amigo y vivíamos en la Casa Rosada. Fue tremendo.