@perez_daro

¿Quién no recuerda sus famosas atajadas en el épico Mundial de 1990 ante Italia? Nombrarlo a Sergio Goycochea ya transporta a cualquiera a aquel momento de emoción, alegría y dolor para el pueblo argentino. Con una gran carrera en el ámbito futbolístico, al momento de su retiro decidió ir por otro sueño y, tras estudiar periodismo, comenzó a trabajar en los medios. Tanta continuidad tuvo como conductor y comentarista, que sus años en la cancha ya son menos de los que pasó delante de cámara. A sus 16 como arquero profesional se le imponen los 20 desde que empezó a conducir “Kilómetro x hora” y “Abanderados”, programas que dieron inicio a su nueva carrera.

En charla con DiarioShow.com, el animador, que en la actualidad está a cargo de “Todos estamos conectados”, de lunes a viernes a las 16 por la TV Pública, habla sobre este largo camino con dos vidas, cómo atravesó los momentos de mayor popularidad, y especialmente cómo decide vivir hoy, alejado casi por completo de aquella pasión que le dio gran visibilidad y abrazando la vida familiar.

“El laburo siempre me ayudó a conectar. El año pasado estaba con ‘Conectados’, ‘La oral deportiva’ en Rivadavia, así que me ayudó el laburo en esta situación especial de pandemia para hacerla más llevadera. Con todo lo que significa, en primera medida, poder trabajar y llevar el pan a casa. Y ante esta terrible circunstancia, más”, comienza recordando el 2020 y los primeros tiempos de aislamiento. Pero de su declaración se desprende principalmente por qué decidió mantenerse activo tras colgar los botines. Si bien cuando llegó el momento de abandonar el arco de Newells’ Old Boys de Rosario, en 1999, decidió que no sería entrenador o ni empresario, los destinos que parecían más obvios en la época para un ex jugador, se puso a estudiar.

Cuenta la historia que al llegar a la facultad, no se quería bajar del auto por el temor a lo nuevo y su esposa lo empujó para que entrara a la institución. El gesto tenía mucha importancia, dejar el pasado atrás, y encontrarse con su futuro. Hoy, Sergio cuenta en su currículum con muchos proyectos, algunos muy exitosos, y quiere ir por más, aunque sabe que todo es un paso a paso. “No tengo pensado qué voy a hacer en el futuro. Me gusta laburar porque mentalmente lo necesito. He comprobado que no sirvo para estar abrumado de laburo, pero tampoco para estar sin hacer nada. Trato de buscar el equilibrio siempre. Disfruto con tener trabajo. No existe algo puntual que busque, veo lo que viene de cerca”, explica. Y luego aclara que también es una cuestión de edad: “Tengo 57 años, la felicidad pasa por tener trabajo, sentirme útil y tener la cabeza ocupada”.

Conduce "Todos estamos conectados" con Noe Antonelli, de lunes a viernes a las 16. (Foto: TV Pública)

-¿Te sentís de 57?

-La verdad que no, me siento más joven. Me siento bien de energía, físicamente, no diría que soy un pibe de 30, pero creo que estoy por encima de la media de cualquier tipo de 57 pirulos. También el hecho de sentirme bien con mi cuerpo no hace que me sienta de la edad que tengo. Trato de no pensar en el tema de la edad igualmente, trato de vivir y disfrutar a pleno. No me pongo a reflexionar, ni decir '¿cuánto me quedará?'. Por eso le doy cuidado a mi cuerpo, porque toda mi vida trabajé con él y sé lo importante que es estar sano, energéticamente bien. Disfruto mucho de esta actitud.

En su juventud atravesó por momentos de mucha gloria, pero Sergio no se vuelve loco por rememorar esos tiempos en la entrevista. Al contrario, aclara que no le gusta ponerse nostálgico en ningún aspecto. Es por ello que al hablar de la diferencia entre los dos mundos que transitó, indica: “Hoy me siento más parte de los medios que del fútbol, me siento más alejando del futbolista, por una cuestión de tiempo. Pero son circunstancias, no me pongo a pensar, ni a recordar todo el tiempo cuando era el jugador de fútbol, ni a creerme otra cosa. Agradezco haber elegido algo que me permita ser feliz, sentirme vivo, proyectar a futuro y también generar adrenalina. Lo veo por ese lado”.

Sergio Goycochea: “Me sorprende porque hay chicos de 30 años, que eran bebés en el 90, o más chicos aún, que me saludan por los recuerdos de la selección, como si la hubieran vivido de adultos”.

-¿Te planteaste el alejamiento del fútbol en tu etapa como conductor?

-Hice muchos programas que no tenían nada que ver con el mundo futbolístico. El primero, ‘Kilómetro x hora’, y ‘Resto del mundo’, ‘La noche del Diez’, que si bien estaba relacionado por Diego Maradona, no era de contenido deportivo y ‘Vivo en Argentina’. Pero también estuve en Fox, y ahora las transmisiones de las eliminatorias y la Copa América. He participado como comentarista en mundiales también. Nunca me obligué, hay que abrir el abanico de posibilidades. Cuando yo elegí trabajar en los medios, la primera conexión iba a ser a través del fútbol, eso lo supe. Pero como yo estaba tratando de encontrar un lugar, me abrí a lo que viniera. Tenía mis temores porque la gente me identificaba con la pelota. Nunca tuve nada comprado, y fueron tiempos de muchas incertidumbres. Pero si no me animaba a hacerlo a pesar del resultado o lo que digan, me iba a quedar eternamente en una duda.

-¿Cómo fue pasar del fanatismo a un perfil más bajo?

-A mí nunca me desbordó el personaje. Por la exposición que tenés, en mi caso la que tuve, puede ser algo peligroso. Si te devora el personaje dejás de ser vos mismo, si dejás de ser vos mismo no vivís como Sergio Goycochea, y si no sos Sergio Goycochea no sos padre, y no sos marido y no sos abuelo. Es una responsabilidad. El rostro, lo que conocen de vos te puede llevar a ese personaje, que es una careta. Si vos te lo creés, estás complicado.

-¿Cómo lograste que no te desborde?

-Creo que por los consejos que me dio mi papá. Los valores que me dieron mis viejos, de sacrificio, esfuerzo, ser buena persona. Cuando uno está bien consigo mismo, el mundo puede estar hecho un desastre, pero sos feliz. Yo me defino como un buen tipo. Tengo virtudes y defectos, pero nunca cag... a nadie en mi vida. Nunca hice nada malintencionado, ni en la más mínima acción como sacar ventaja en una fila, ni en el negocio más grande. Duermo tranquilo y puedo mirar a los ojos al que sea. Desafío a cualquiera a que digan algo de mí.

-¿Y el trato con la gente cómo es?

-Siento intacto el cariño de la gente, y hasta me sorprende. Diría que es exagerado en cierto punto. Me siento vigente en ese sentido. No sé si será solo por lo que me ha tocado vivir con la Selección, o porque ha ayudado que el estar en los medios durante tanto tiempo, tampoco he tenido la oportunidad de desaparecer de la vida pública. Tiene que ver todo con todo. Me sorprende porque hay chicos de 30 años, que eran bebés en el 90, o más chicos aún, que me saludan por los recuerdos de la Selección, como si la hubieran vivido de adultos. Esa transmisión del afecto y de la calidad emocional es sorprendente.

Gran amigo de Diego Maradona, hoy elige no hablar de su muerte, que aún lo angustia.

HOMBRE DE FAMILIA

-¿Cómo pasaste el año de cuarentena?

-Como no busco hacer nostalgia con el escenario en el que vivíamos antes, creo que trato de vivir la realidad lo más cerca posible y no me afecta tanto. Obviamente, me gustaría tener algunas cuestiones, pero que no tienen que ver con el cuidado, sino que quisiera que se termine para que deje de sufrir mucha gente, porque ha provocado un daño emocional y económico muy grande también. Mis hijos son grandes ya, así que lo sufro más porque tengo un nieto que tiene un año y ocho meses. El principio de la cuarentena estuvo en mi casa con mi hija y mi yerno, así que nos aislamos juntos. Estuvo bueno porque me dio la oportunidad de vivir muchas cosas.

Sergio Goycochea: “A los 57, la felicidad pasa por tener trabajo, sentirme útil y tener la cabeza ocupada”.

-¿Y tu experiencia con el abuelazgo?

-Mi nieto siempre me pone de buen humor. Tener un nieto es diferente, es otra cosa que tener un hijo, y difícil de explicar. Cuando lo preguntaba me decían 'no sabés lo que es', y la verdad es que sí, no se puede explicar en palabras. Es otro escalón, la continuidad de la vida, ver a tu hija con otra personita en brazos, cerrás un montón de etapas. La verdad es que no me alcanzaría el tiempo para expresarlo en palabras.

Alegría total: junto a su esposa Ana Laura, hermanos, hijos y nieto.

-¿Qué esperás de tu vida de acá en adelante?

-Disfruto de las cosas pequeñas. Sentarme a la mesa y ver a mis hijos, disfrutar con mi mujer, con quien llevo 31 años juntos y sigo descubriendo lo madraza que es, y la gran suerte que tengo de tener una gran mujer al lado mío. Hace poco me reuní con mi viejo y mis hermanas, mis cuñados, mis hijos y mi nieto, y sentarme a la cabecera con mi padre al costado y ver a toda mi familia unida, es hermoso.

HECHO "UN PIBE"

“EL ENTRENAMIENTO PARA MÍ ES UNA CUESTIÓN DE SALUD FÍSICA, MENTAL Y EMOCIONAL”

A sus 57 años, Goyco se siente pleno, y según él, en gran parte se debe a la energía que le da el entrenamiento y el deporte. Aunque confiesa que el fútbol ya no es su pasión, continúa manteniendo a punto su físico.

-¿Seguís atajando?

-No juego el fútbol, a menos que sea a beneficio, o con Leo Rodríguez, o algún otro amigo, cuando me invitan. Pero muy esporádicamente, con continuidad no. Sigo haciendo deporte, nado, voy al gimnasio, juego al squash, pero fútbol, no me divierte demasiado, me gusta sólo atajar. Creo que fue una etapa, y la verdad es que no me seduce, esa es la realidad. En cancha de once son 90 minutos, participás poco, cuando lo hacía profesionalmente me gustaba pero ya no. Cuando es con amigos, con mis hijos o mi suegro sí porque hay una cuestión afectiva, más que el acontecimiento en sí.

-Pero seguís entrenando...

-Siempre, deportista siempre fui. Entreno más ahora que cuando jugaba. Yo me eduqué en eso, no necesito de rutinas para hacerlo, vive conmigo. No necesito a alguien que me diga que tengo qué hacer. Ya forma parte de mi vida y si me voy de viaje siempre me llevo unas calzas y unas remeras solo para entrenar.

La actividad física es parte de su rutina.

-¿Qué te brinda la actividad?

-Más allá de la cuestión estética, es una cuestión de salud física, mental y emocional. Me pasa que algún día estoy cansado, entreno, y me siento mucho mejor. Me modifica el carácter, el humor, pero no es que lo hago por eso, sino porque me hace sentir bien.

Por D.P.

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