Carlos Vives dialogó en exclusiva con Diario Show

Por Martín Pérez
mperez@cronica.com.ar

"¿Cómo está la vaina?”, pregunta amablemente Carlos Vives al comienzo de su entrevista con DiarioShow.

Su buen humor, constante en su vida, se mantiene a pesar de su agenda repleta por meses, y hasta contagia a quienes están cerca. “Vives”, como su apellido y como un estado presente que bien aprovechado puede servir para amar, soñar, sentir y festejar, tiene las canciones para bailar que acostumbra a hacer, pero también mucha construcción y descarga social en sus letras.

“Este año mi lucha fue sacar el álbum. La tendencia ahora es grabar sencillos y ya, pero soy de la generación del álbum y quiero contar una historia más completa. No quiero sólo canciones que hoy quieras pasar en la radio o con las que tengas más oportunidades en las redes o plataformas. Quiero editar canciones que sé que no van a sonar en los medios, pero van a cumplir una labor por su temática, porque uno, a medida que crece como artista, también siente la necesidad de decir cosas importantes, útiles, no solamente la cosa rumbeada. Necesitaba hacer el descargo de estos nuevos tiempos en Colombia. Nuestra música, a pesar de las cosas que pasan en el país, siempre fue la expresión de un pueblo más pacífico, más cariñoso, ingenioso. La Colombia que se expresa en la música de muchas generaciones pasadas era como una utopía de lo que vivía nuestro país. Entonces siempre entendí que la música era para tratar de cambiar cosas”.

Sacarse prejuicios

Desde hace un tiempo, Vives comenzó a trabajar con distintos artistas de otros géneros, y pisó ritmos que nunca antes había hecho como el reggaetón. Desde “La bicicleta”, junto a Shakira; “Ella es mi fiesta”, con Maluma, o “Nota de amor”, con Wisin y Daddy Yankee. Como un exponente de la cultura tradicional colombiana, “hijo del vallenato”, Carlos declara que “descubrí que muchos patrones que usa la música urbana son los mismos que yo usaba desde hace años, que existía en el folclore latinoamericano. Con el tiempo, esos patrones rítmicos tomaron un papel importante en la producción. Entonces, lo curioso es descubrir que todo ese sonido urbano se alimenta de lo que nosotros hacíamos”.

Más allá del acercamiento, el cantautor realizó críticas al reggaetón y a uno de sus máximos ídolos, Maluma, por creer que sus canciones tiene temáticas perversas y líricas muy pobres. Al respecto, el colombiano explica que “me preocupa lo que se diga en las canciones que escuchan los jóvenes, porque conozco el poder educativo de un medio de comunicación, de un disco, hoy en todas las plataformas. No podemos subestimarlo. El poder cuando llega a la mente de un niño o la juventud no se puede subestimar. Siempre nos equivocamos en decir que lo cultural es lo aburrido. Y en lo comercial decir que podemos hacer lo que nos da la gana. No podemos apañarnos en que se pueden decir groserías porque es un producto comercial. En verdad no existe diferencia, porque todo es cultural, lo comercial se alimenta de la cultura. Pasa que se hacen cosas malas, baratas, pobres a nivel de poesía, a nivel musical, y cosas muy buenas también. En este nuevo álbum hice ‘Nuestro secreto’, que es un reggaetón con contramensaje. Trabajo el ritmo, pero procuro contrarrestar muchos de esos mensajes nocivos. No ser explícito en cuestiones amorosas, porque el amor es muy único y propio. No podemos olvidar valores que son importantes, y mucho menos si son jóvenes los que te siguen. Hay que fortalecer la educación”.