"Sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así, aquí o allá. Sos parecida a los planetas que se mueven por ahí, que no podés parar ya nunca de girar", cantó una vez Fito Páez junto a Luis Alberto Spinetta en el tema "Bello abril". La protagonista del videoclip era una morocha Dolores Fonzi.

Siempre se dijo que la letra estuvo inspirada en ella. Si bien es imposible constatarlo, hablar de su brillo y compararla con planetas por su forma constante de girar parece lo más cercano a una descripción poética sobre Dolores que podríamos encontrar.

Los giros de Dolores Fonzi tienen que ver con su versatilidad. Si bien tuvo gran resonancia desde sus inicios en la actuación gracias a sus papeles en tevé, en los últimos años no se la vio en pantalla chica, en lo que parece un drástico cambio de paradigma al afianzarse cada vez más en pantalla grande con tres filmes estrenados en 2017. "Todavía me queda una más, una película mexicana, pero no sé si se estrena este año. Estuve rodando un montón, que es una suerte", declara Dolores al comienzo de la charla con DiarioShow sobre su presente actoral.

Puro talento. (Foto: Rubén Paredes/Crónica).

Sin embargo, lo que no ve con mucha esperanza es el futuro: "Con la nueva ley de cine que quieren imponer y esas cuestiones, está preocupante. Es una pena, películas medianas y pequeñas ya no se van a poder hacer en el futuro. Ahora se va a apostar a un cine mercantilista que tiene que ver con la guita, no les importa la cultura. Se va a apoyar sólo películas corporativas sin mensaje. Todo el sector que se dedica al cine está preocupado, y más allá de eso, quedarse sin cultura en un país, apagarla, es un desastre. Espero que cambien las cosas, pero es difícil hacerle entender a alguien que por ahí no ve películas, que es algo tan importante. Creer que es menor que el país se abra al mundo a través del cine es de ignorante, hay tantas películas chicas buenas, que recorren el mundo y a través de eso sucede algo con el país, se lo conoce en profundidad".

Las declaraciones de la actriz comienzan furiosamente pues uno de los filmes que estrenó, "El futuro que viene", está en su segunda semana en cartelera, y es el tipo de largometrajes que corre el riesgo de desaparecer, según su impresión. Llevando el ejemplo de este cambio al terreno más personal, "existe algo con las ramas artísticas y lo cultural en general, acá. Cuando empecé a actuar, por suerte me fue bien bastante rápido, no estuve peleando mucho el asunto como para que mi familia entienda que podía vivir de eso. Pero conozco a muchos actores que tienen que sobrevivir con otra cosa y se subestima la actuación. Entre el pensamiento que existe de que actuar es algo menor y las políticas y la extinción de la ficción en la TV, están vaciando de cultura el país".

"El futuro que viene" habla sobre una amistad de toda la vida, en la que Romina (Dolores) y Flor (Pilar Gamboa, ver en recuadro) atraviesan su vida y sus cambios individuales y ello va modificando su relación todo el tiempo. Frente a ese tema, Fonzi explica que "siempre la historia que tenés con una amiga pesa más que otras cosas. En algunos momentos te podés saturar, o tu amiga está en una etapa diferente en su vida, pero siempre el tiempo compartido es lo que más importa. Las raíces pesan mucho, hay una intimidad muy hermanada que es impagable y fundamental a la hora de la convivencia en general. Yo empecé a trabajar a los 17 y siento que eso me quitó tiempo para tener amigas del colegio. Estaban todas terminando el colegio y yo trabajaba, así que, cosas de la infancia, quedó ahí. No mantengo vínculo cercano con esas amigas de la infancia. Sí me acuerdo con cariño de todas. Pero mis amigas más importantes, las que mantengo hoy, son las que conocí a los 20".

En una rutina que implica desacostumbrarse a la rutina como sucede en la vida del actor, el tema de los afectos también varía implacablemente. "Tengo amigas circunstanciales, pasa mucho eso en esta profesión. A Pilar (coprotagonista), la conocí filmando, pero siento que va quedar una amistad duradera. Pero es parte de la cosa, te hacés muy íntimo de alguien por dos meses que dura el rodaje y después no lo ves más, hasta te cuesta acordarte del nombre de las personas".

Lo femenino y el feminismo

En cuanto a la creación de vínculos, la intérprete reflexiona que "entre mujeres vamos muy al grano muy rápidamente. Es muy fácil abrir el juego entre nosotras. En dos minutos podés contar cosas súper íntimas. Se hace medio para siempre por eso. O todo lo contrario, por un gesto, alguna boludez y para vos es, ‘chau, no la quiero ver más en mi vida’. Entre hombres, las cosas importantes se suelen tapar, no descascaran, cubren situaciones con boludeces. No digo que esté mal, pero somos muy diferentes, hay que aprender del otro. Es cultural, ya va a ir cambiando todo".

Un tema que divide aguas es el pensamiento generalizado sobre la maternidad. Dolores opina que "acá parece que ser madre es todo lo que tenés que anhelar, y sólo eso te tiene que hacer feliz, y no tiene por qué ser así. Yo soy muy feliz con mis hijos, pero nada es tan bonito todo el tiempo y de eso hay que hacerse cargo y hablar. Acá te miran mal si no estás con tus hijos, y no se entiende, o la gente se hace la que no puede creer que una madre esté saturada porque supuestamente todo es felicidad si tenés hijos. Algo que no le pasa al padre de esos hijos, por ejemplo. No es nada personal lo que cuento, pasa siempre, el hombre cuando es padre goza de una libertad que la mujer no tiene culturalmente cuando es madre".

En mayo, Dolores fue con todo el elenco de "La Cordillera" al Festival de Cannes, uno de los más prestigiosos del séptimo arte. De esos días, se conocieron fotografías de los actores con mucho glamour, de gala, paseando por la alfombra roja. Más allá de lo que espléndido que todo se ve en imágenes, Fonzi recuerda esos momentos con un sabor agridulce: "Los franceses son distintos en general, Cannes es como más frío. Igualmente, que Cannes acepte una película en la que participás es lo mejor que te puede pasar, aunque te de bronca que sea así. Es un poco incómoda toda la estructura del show, te subís a un auto por dos cuadras, te bajás y caminás 15 cuadras con tacos. Es todo lo ostentoso y glamoroso que podés ver sobre el cine. Me banco el glamour pero un rato, estoy mucho más cómoda en jean y remera, sin tanto maquillaje".

 

"Todos usamos la adversidad como recurso"

En la amistad uno se pone más permisivo que con sus parejas. Son relaciones menos posesivas las que tenés con los amigos. El amor debería aprender de la amistad, pero la sexualidad lo cambia todo, es un acto tan posesivo que todo se enturbia. Esta película habla de eso que sucede en el vínculo de amistad entre mujeres. No sé cómo lo verán los varones”. Así define Pilar Gamboa algunas cuestiones relacionadas con “El futuro que viene”, que protagoniza junto a Dolores Fonzi.

Pilar, gran artesana del cine y el teatro, que también tuvo su paso por la TV, explica que “lo más divertido de filmar fue hacer algo tan exacerbado como es el personaje que me toca interpretar, y la amistad que conseguí con Dolores”. El largometraje es el debut de la cineasta Constanza Novick, un dato determinante para Gamboa. “Siempre me interesan las óperas primas. Algo de eso me entusiasma, como es la cabeza de alguien que se anima por primera vez. En general siempre elijo algo que me implique un desafío en lo que tengo que actuar, trato de ir poniéndome en riesgo. Lo que sale de taquito no me interesa tanto. Algo que me exija”.

En el rumbo de su carrera, explica que “tengo un territorio especial. El teatro lo mantengo siempre, entonces mis elecciones tienen que ver con que pueda compatibilizar con eso. Creo que es algo que no voy a dejar de hacer nunca. En la tele no tuve un papel que me quede, esa cosa del disfrute que tengo en cine y teatro. Es una cuenta pendiente en ese caso, pero tampoco le tengo prejuicio. En teatro y cine podés pensar más desde el lenguaje”. El año que viene estrenará “La flor”, de Mariano Llinás, en el Bafici.

La hicimos en ocho años, con un grupo de teatro con el que trabajamos hace mucho. Tardó tanto por una cuestión de recursos. Muchas veces utilizamos la imposibilidad como recurso creativo. Lo que no tenés también es talento. En este país en el que vivimos, todos usamos la adversidad como recurso creativo. Construir ante la adversidad, crea artistas guerreros, aunque estaría bueno que se hicieran cosas en forma más simple. Somos todos artesanos de lo que somos, hasta el oficinista, no pongo ni a la cultura ni la actuación más arriba que otras cosas. Es difícil vivir sabiendo que somos países medio tómbola. Te hace dedicarte al presente de otra forma. Más allá de la filosofía sobre quién sabe sobre el futuro, es quién sabe cómo vas a pagar el alquiler el mes que viene”.

Sus amores

Dolores estuvo en pareja durante muchos años con el actor mexicano Gael García Bernal. Se conocieron en el set del filme “Vidas privadas”, pero el amor comenzaría años después. Como Bernal tenía una carrera en México y proyección hollywoodense, el romance creció y se fortaleció entre viajes y estadías en el DF y en Buenos Aires.

De ese amor nacieron Lázaro en 2009 y Libertad en 2011. La ruptura con el padre de sus hijos llegó en 2014, pero a pesar de la separación, mantienen una buena relación (a distancia) por el bien de sus hijos. Un año más tarde, cuando comenzó a rodar “La patota”, Fonzi conoció al director Santiago Mitre y desde ese momento se hicieron inseparables.

Sobre su novio, la artista retrata: “Le gusta hablar mucho, no es un genio loco encerrado en sí mismo. Es alguien que le gusta hacer cine, y participar de todos los procesos, el rodaje le divierte muchísimo. A mí me encanta que sea así, si me quemara la cabeza, no estaría con él porque ya no estoy para aguantar esas cosas. Es increíble trabajar con él y a mí me parece divertido hablar todo el tiempo de películas. Al estar de novia con un director, la gracia es hablar de eso todo el tiempo. No vamos a hablar de televisión”.