El periodista Santiago Cúneo es una de las pocas voces que se paran frente al gobierno para, según él mismo afirma, “ser la voz de los que no tienen voz, en un país en el que en los últimos años se dejó sin voz a vastos sectores de la sociedad por pensar diferente”.

Con su programa “1+1=3”, ganador del Martín Fierro de Cable como Mejor programa de investigación, el conductor afirma, en charla con DiarioShow.com, que “llevamos una agenda propia siempre. No vamos a estar trabajando con la agenda que impone la rutina mediática, vamos a trabajar con la agenda política que nosotros consideramos”.

Santiago Cúneo no se calla nada (Paredes-Diario Crónica)

Según analiza, la “agenda del pueblo” es diferente a la impuesta en los medios, porque “desde el gobierno hay un acting mal interpretado de un mal actor de reparto, que intenta mostrarse sensible y conmovido desde una derecha de un capitalismo salvaje a la cual no le importa un bledo dejar a la gente sin trabajo, pero después le preocupa si una chica de 19 años tiene que ir a abortar. Son manipulaciones para llenar horas de televisión y diarios y que no se discuta la realidad. El aborto no es un tema de la agenda de los argentinos. El que no puede resolver hoy sus situaciones de vida, elementales y básicas, no tiene en su mente la discusión del aborto”.

Asimismo, declara que la legalización del aborto merece una larga discusión, porque “no son temas para mandar al Congreso entre gallos y medianoche. No podés debatir un tema tan sensible sin haberlo pasado antes por todos los estamentos, organizaciones sociales, la Iglesia, la educación y la salud pública. No tiene sentido que un grupo de diputados elegidos sin que nadie supiera su opinión sobre el aborto terminen decidiendo sobre esto simplemente porque los votaron”.

Para finalizar, Santiago expresa que está en contra del aborto, porque “soy católico y para mí la vida arranca desde la concepción. Pensar que la mujer decide porque es dueña de su cuerpo es una violación de los derechos del padre, que ejerce la patria potestad desde la gestación de un niño y eso significa que ninguna mujer puede decidir sobre la vida de un hijo sin consultarle primero al padre”.