@Rfilighera

"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios. Como decía mi abuelita, el que último ríe, se ríe mejor....", rezan las estrofas de la popular canción "Pedro Navaja" que le pertenecen en autoría e interpretación al genial Rubén Blades. Y que de manera impecable parece vincularse con el destino mágico e insospechado -talento mediante- que le tocó experimentar a Roberto Moldavsky.

Hace algunos años, no demasiados en realidad, la vida del hoy gran humorista y comediante, estaba abocada a la venta de indumentaria masculina en su comercio ubicado en pleno corazón del barrio de Once. La chispa, la comicidad, si bien había estado presente desde la época de la escuela, por aquel entonces estaba presente, únicamente, en las reuniones de amigos. Sin embargo, a los 48 años una llamada imprevista del universo hizo que se anotara en un curso de stand up con el objetivo de “salir de su zona de confort”.

Y su llegada, luego, a los medios se concretaría de manera natural, sin generar expectativa alguna. Así dadas las cosas, después que alguien viera un DVD con su participación en el curso de stand up, fue invitado al programa de radio de Fernando Bravo, donde llevó a cabo un monólogo sobre el Año Nuevo judío durante siete minutos. La cosa fue tan imprevista y apabullante que terminó haciendo reír a los a los oyentes durante media hora. A partir de esa circunstancia, pasó a formar parte del staff radiofónico del popular locutor.

Y luego, arrancó otra historia, Gustavo Yankelevich lo conoció y lo instaló ante un enorme desafío, en la clásica avenida Corrientes. A partir, de ahí, vino, por otra parte, su ingreso a la televisión. En concreto, la vida le dio una enorme sorpresa a Moldavsky y a los 52 años, dejó su profesión comercial y se dedicó de lleno a la actividad artística.

Actualmente lo vemos junto a Lizy Tagliani todos los domingos en el exitoso “Trato hecho” de Telefé. Y también por estos días, acaba de regresar, en tiempos post-pandemia, al teatro Apolo, con su obra "El método Moldavsky", retomando su gran pasión: el contacto con el público.

Con Lizy, hace "Trato hecho" por Telefé.

-Regresaste a tu segundo hogar, ¿qué se siente?

-Es verdad. El teatro es, sin duda, el ámbito que yo elegí como predilecto en mi profesión. Si bien me encanta la radio y la tele es, también, otro lugar de expresión inmejorable para lo que yo hago; el teatro, ahí donde me siento más a gusto. En realidad, la espera se hizo un poco larga, no obstante, volvimos a dar el puntapié inicial, con muy buena respuesta de público.

-¿Que te genera ver al público en esta circunstancia, con barbijos?

-Convengamos que estamos ante un hecho atípico, es bastante raro. Sin embargo, luego de tantas situaciones de incertidumbre que se extendieron en el tiempo, lo vivo como una gran emoción. Es por ello que yo le digo al público que van a tener que exagerar la risa, hacerla más estentórea para que nos podamos dar cuenta que la estamos pasando bien.

-Este espectáculo transita, en alguna media, la realidad que nos toca vivir.

-No quise hacer humor de la pandemia en el contexto de emergencia sanitaria ya que como todos sabemos viene dejando un saldo lamentable en cuanto a personas fallecidas y con diversas dificultades. Sí, en cambio, me río mucho de lo que pasó en el encierro y en el encuentro con la familia. También me refiero a esa particularidad de los argentinos de hacer ostentación de tener conocimiento de cualquier tema y cómo, al poco tiempo de instalarse la cuarentena ya todos hablábamos del virus como si fuéramos científicos. Luego, me engancho con la realidad cotidiana del país, con la política y los políticos. Por otra parte, también está presente la música, como factor fundamental del espectáculo.

-Sospechamos que la política te da un valioso material.

-La política tiene una participación especial. Por otra parte, nosotros desarrollamos arriba del escenario un firme mensaje anti-grieta. En realidad, son momentos difíciles para hacer humor político, pero lo encaramos desde una perspectiva amable, haciendo alarde de las emblemáticas frases y opiniones de los políticos y, te soy sincero, son todas ellas tan hilarantes que no necesito forzar a remate alguno. Lo que intentamos es pasar un mensaje más descontracturado, porque nos encontramos ante el panorama de que mucha gente está generando odio.

-Qué herramienta estupenda suele ser el humor para poder encarar la crítica.

-A la vida cotidiana le ponemos humor como una manera de instalar una barrera contra las dificultades que se nos presentan. Tener humor, en estos tiempos, es indispensable. El humor no tiene la culpa de la inflación, el humor no genera la pobreza y el humor no le pide dinero al Fondo Monetario Internacional. El humor solamente refleja determinadas situaciones y las expresa.

-¿Qué influencias tuviste desde chico?

-Precisamente, este show que estoy haciendo en el teatro atraviesa una gran cantidad de influencias notorias de nuestros escenarios. Se dan cita la impronta de personalidades como el Negro Olmedo, Tato Bores, Les Luthiers, Pepe Biondi y la propia Nini Marshall. Yo crecí en un gran observatorio de humor de la televisión argentina. Y, también, está presente en el show, el clásico humor judío, a modo de ejemplo, la gran pluma de Woody Allen.

-¿Cómo surgen los temas para tratar en tus shows?

-Generalmente, tengo una serie de tópicos a desarrollar como temática central. Luego trato de profundizarlos y, además, colaboran mis hijos y varios amigos. Surgen los temas del devenir cotidiano y lo ampliamos. Yo tengo la virtud de convertir episodios de la vida real en un texto divertido para realizar en el teatro. Transformo ese material en un guión listo para hacer en el escenario.

Con "El método Moldavksy" llena el aforo del teatro Apolo.

-¿La facilidad para hacer humor estuvo presente en vos desde muy chico?

-Fui el gracioso de la escuela o del equipo de fútbol . Mis amigos hoy en día me dicen: "Antes nos hacía reír gratis y ahora nos cobrás". El humor es algo genético y estuvo conmigo desde mi infancia. Sin embargo, te soy franco, nunca pensé que este iba a ser mi modo de ganarme la vida. Dejé fluir las cosas y me dejé llevar; por supuesto, que le puse mi esfuerzo, mi capacidad de trabajo y mi conocimiento en el tema.

-Además, cuando te dedicaste al humor profesionalmente tenías 52 años.

-Por aquel entonces, esta situación me hizo dudar debido a que contaba con mi negocio y profesión, mi estabilidad económica, mi familia: señora e hijos. Y, por otra parte, los grandes cambios son más proclives para la juventud que para la gente grande. Por eso es que le digo a la gente que cuando tiene ganas de cumplir con determinado sueño o proyecto, que lo concrete porque, en definitiva, yo soy el claro ejemplo que se puede realizar. Tuve un momento de decisión y me salió bien. Eso sí, el trabajo artístico me hizo cambiar la rutina de los horarios: ahora vivo de noche y antes lo hacía de día.

Con las manos en la masa

Su paso por " MasterChef Celebrity" fue toda una experiencia.

En relación al auge que en los últimos tiempos han tenido los ciclos sobre gastronomía, Roberto Moldavsky destacó: “Yo he participado en uno de ellos ("Masterchef Celebrity") y mi personaje ganó mucho desde el humor. A mí encanta la cocina y me gustó introducirme en la preparación de diferentes platos. Yo creo que desde el fenómeno social de aceptación que estos ciclos están teniendo, el interés radica en poder ver a los artistas en los quehaceres domésticos como cualquier hijo de vecino. Es la posibilidad de desmitificar al 'star system'. El artista es un ser humano como todos: le duele el estómago, va al dentista, al supermercado y a abonar la cuota social de la escuela de sus hijos. Entonces, los programas de cocina se convirtieron para las artistas en una suerte de espejo donde se puede ver reflejado cualquier mortal sobre esta tierra".

R.F

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